Aunque algún lector le puedo parecer macabro, recorrer el camposanto de Nuestra Señora de la Almudena es algo más que «ver tumbas». Las visitas guiadas permiten descubrir las múltiples historias que se esconden en sus rincones, así como la variada riqueza arquitectónica que encierra.
La necrópolis tiene una extensión de 120 hectáreas y más de 130 años de historia, lo cual la convierte en uno de las más grandes y antiguas de la Europa occidental.
El primitivo cementerio fue inaugurado en 1884 con motivo de la epidemia de cólera, que en España fueron unos brotes que ocurrieron en las grandes ciudades desde el primer tercio del siglo XIX hasta finales del mismo. En total, fallecieron unas 800.000 personas a lo largo de las cuatro pandemias que acontecieron en el país durante ese siglo.
Su capacidad inicial fue de 23.808 enterramientos. En 1955 se realizó una importante ampliación, y en la década de 1970 se inauguró el crematorio.
Son numerosos los panteones, sepulturas, capillas y monumentos de interés artístico, jalonan todo el cementerio, con interesantes muestras escultóricas y arquitectónicas de diversos estilos: neogótico, neorromántico, eclecticismo, modernismo y neoclasicismo.
En el mismo espacio se encuentra el cementerio civil, el hebreo y el magnífico Jardín del Recuerdo.
Mañana 2 de octubre comienzan las visitas, que se extenderán hasta el 25 de diciembre de este 2021. Empiezan a las cinco de la tarde y duran 90 minutos, aproximadamente. Las entradas se pueden comprar en este enlace.