Científicos de Greenpeace han sido testigos de una «increíble abundancia de vida, incluidos corales y otras especies vulnerables» en la Antártida y lo usarán como evidencia para pedir que el área reciba protección especial en la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR en sus siglas en inglés).

La expedición navegó el remoto mar de Weddell cuando el hielo marino antártico alcanzó la extensión más baja registrada por satélite.

El equipo científico a bordo de la expedición de Greenpeace para identificar ecosistemas vulnerables en el fondo marino antártico han efectuado lo que se cree que es la inmersión científica submarina más austral de la historia, a 65 grados sur.

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