Paula Maddox

Desde que se declarase el estado de alarma en el país el pasado 14 de marzo de 2020, cada tarde, a las ocho, miles de ciudadanos salen a sus balcones, terrazas y ventanas a aplaudir a todos los trabajadores que, día a día, luchan por superar esta crisis.

Es un gesto solidario que ha logrado unir a miles de vecinos con un fin común: agradecer a todos aquellos médicos, enfermeros, auxiliares, transportistas, cajeros o farmacéuticos su increíble labor en estos tiempos.

Sin embargo, la crisis humanitaria provocada por la COVID-19 no solo está sacando lo mejor de nosotros como sociedad, sino también lo peor.

Acoso vecinal

Miedo, ignorancia, apatía, egoismo… es lo que, por desgracia, algunos vecinos también demuestran.

«Rata contagiosa» era la pintada que hace unos días la doctora Silvana, de Barcelona, se encontraba escrita en su vehículo cuando pretendía salir a trabajar.

O «Somos tus vecinos y queremos pedirte que te busques otra vivienda mientras dura esto, ya que hemos visto que trabajas en un supermercado», era el mensaje que Miriam, cajera de un supermercado de Cartagena, se encontró en su puerta.

La cajera Miriam Armero

A raíz de esos mensajes, fueron muchos los trabajadores indignados que empezaron a denunciar que «de nada sirven los aplausos si luego no nos tienen respeto en nuestros hogares».

Mensajes de apoyo

Así mismo, gran parte de la sociedad ha querido volcarse con ellos y, por tanto, cada vez son más los carteles con mensajes de ánimo, apoyo y solidaridad que aparecen colgados en las viviendas.

La gente buena «es mayoría. Que unos pocos no contaminen lo mucho y bueno que nos une», comentaba un usuario en Twitter.

«Esta es mi gente… personas solidarias y buenos vecinos», publicaba Emilio en su cuenta de Facebook junto a este mensaje.

«Por nuestra parte, es un privilegio tenerte al lado» ha sido el mensaje que Rosa, que trabaja en un hospital, ha recibido de sus vecinos.

Unos vecinos que, además, se han ofrecido también a hacerle la compra, limpiar su casa o, simplemente, apoyarla si necesita desahogarse. «Si necesitas llorar o reír, en las ventanas nos encontrarás», añadían.

Cartel vecinal

Considerados como héroes y heroínas, todos estos trabajadores son los que a día de hoy están más expuestos, más sufren, más luchan y más ayudan.

«He visto a muchas de mis compañeras derrumbarse, llorar… preocupadas porque volvían a casa y podían estar contagiadas» contaba hace unas semanas un trabajador del Hospital de la Paz a Aquí Madrid.

Por ello, nuestro apoyo, respeto y orgullo es fundamental en estos momentos, «pues no existe peor enfermedad que no tener corazón».

Cartel vecinal
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