En la noche del 21 de julio, el patio de la Armería del Palacio Real de Madrid fue el escenario de un concierto de María do Carmo de Carvalho Rebelo de Andrade, de nombre artístico el diminutivo Carminho, (Carmiña en gallego) fadista joven, de larga e intensa trayectoria artística plagada de reconocimientos. 

De saga familiar también puede presumir, desde su abuela materna aunque no llegó a ejercer como cantadeira profesional; su madre, la fadista Teresa Siqueira, fundadora de una casa de fados en Lisboa; su hermano Francisco Rebelo de Andrade, cantante, actor y productor; esto en cuanto a la saga cantadeira. También son descendientes de títulos nobiliarios, tanto por línea paterna como por la materna. Nada habitual en la historia del fado, nacido en Lisboa en el siglo diecinueve, en el barrio de Mouraria (Morería) donde nació y murió Severa, considerada la madre del fado. 

Carminho es fadista habitual en España. Se nota que se siente como en casa. Esta noche está maravillada por el lugar de su concierto, con las fachadas principal de palacio y de la catedral de la Almudena iluminadas: «Por primera vez desde hace más de un año –dijo entre otras muchas cosas – puedo ver caras sonrientes, sin máscaras» (No todas, pero bastantes, en ese espacio al aire libre y las sillas a conveniente distancia).  

Carminho posee esa voz de color especial para interpretar, no solo cantar, con energía y pasión las experiencias generalmente tristes y fatalistas que caracterizan, con excepciones, la canción portuguesa por excelencia. Podría decirse que el alma portuguesa está en su voz  Voz potente en los registros altos, suave como la seda en los íntimos.

Es una gran cantante, que ha vivido el fado desde la cuna. Derrocha empatía y cercanía con el público, al que mima y seduce, tanto con su canto como con su comunicación. Ella cuenta que viene de la tradición, pero que por generación pertenece a la vanguardia. Que con frecuencia utiliza músicas históricas con letras escritas por ella. Respeta la tradición, entiende que haya fadistas que prefieran seguir fieles a ella. En la vanguardia la esencia sigue viva. 

El fado fue, es y seguirá conservando lo que lo identifica y que mereció en 2011, ser declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

En un momento del concierto habla de la guerra interminable entre los puristas y los vanguardistas. ¿A qué me suena esto? Al debate como el pan de cada día en el flamenco. ¿Ocurrirá lo mismo con el tango argentino también Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde 2009? Apostaría a que sí. Las sociedades cambian, por tanto sus modos de expresión son cambiantes en todos los ámbitos. Si no fuese así, seguiríamos en el paleolítico.

El concierto.

Un sencillo vestido negro al estilo fadista. Carminho anuncia canciones de su último disco «María» en el que se cuenta a sí misma y también historias de mujeres y hombres que encontró en su camino; su infancia, su presente, lo que es, lo que quiere ser. Para saber lo que es «María» nada mejor que ver el video del making off de este álbum con doce canciones, que podría llamarse María al desnudo. Sincera, apasionada, profesional, seductora.

«María» es tradición y contemporaneidad, con músicas de antes y letras escritas por ella con amor. Al final se encuentra con que «María», es un canto a la mujer portuguesa de ayer, de hoy y de siempre.

Carminho tiene la deferencia de comunicar el contenido de sus historias cantadas a un público que mayormente desconoce el portugués. Y habla de una canción inspirada en un poema de Pessoa, Buenos días, amor. Es el saludo que desde su ventana dice a diario una mujer enamorada de un hombre que pasa sin verla y espera que un día la vea y le corresponda. Y ella reflexiona: «¿Cuántas personas hay en el mundo que no reciben cada mañana un buenos días, amor?»  ¡Vaya semilla que dejó sembrada ahí!

Buena parte del poemario de Fernando Pessoa ha sido y sigue siendo cantado por las últimas generaciones de fadistas. Y también por Vicente Soto Sordera, el patriarca jerezano de una larga saga cantaora. Existe esta similitud entre el fado y el flamenco. El paso de las letras populares a las letras cultas. 

Dice Carminho que  la canción «Quiero un caballo de varios colores» es un sueño de su infancia entre juegos en el Algarve, que canta en una casa de fados con apenas un palmo de estatura, extiende sus melodías por medio mundo y al final abre los ojos y descubre que le bastan siete faldas y un caballo de colores para ser feliz.

Luego un fado de un álbum de 2011 que ya está en el Museo del Fado lisboeta: «Escribí tu nombre en el viento».

Escribí tu nombre en el viento
Convencida de que lo escribía 
En la hoja del olvido 
que  en el viento se perdía.

«Pero no se pierde. Se quedó ahí para siempre porque el viento se enamoró de tu nombre».

Nos llena de saudade llena de romanticismo con «Estrela», una composición propia que canta acompañándose de la guitarra eléctrica: 

Tú eres la estrella que guía mi corazón
Tú eres la estrella que iluminó mi suelo
Eres la señal de que conduzco el destino
Tú eres la estrella y yo soy el peregrino.

Ironía a beneficio de los puristas en el fado más divertido de la noche, ese “Pop Fado” con tema de Antonio Carvalho.  Mejor escucharle.

Carminho habla un español casi perfecto y despide el concierto con dos canciones de su admirada Sara Montiel: «Yo te quiero vida mía» y «La violetera», con las que hace una creación absolutamente personal. Y es que la violetera puede ser de cualquier parte del mundo: madrileña, lisboeta, charlotiana … el patio de la Armería en pie, rendido a la bella portuguesa que esta noche nos ha dejado los aromas de su tierra

  • NOTA: Los videos de «María» son versiones originales pero no del concierto que se reseña, no disponibles.

Algunas cosas que he aprendido a lo largo de mi vida. Soy Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, master en Psicología del Deporte por la UAM, diplomada en Empresas y Actividades Turísticas, conocedora de la Filosofía Védica. Responsable de Comunicación y Medios en Madrid de la ONG Internacional con base en India, Abrazando al Mundo. Miembro de la British Association of Freelance Writers. Certificada en Diseño de Permacultura. Trainer de Dragon Dreaming, metodología holística para el crecimiento personal, grupal y comunitario en el amor a la Tierra. Colaboradora en Periodistas-es y en las revistas Natural, Verdemente, The Ecologist para España y América Latina. Profesora de inglés avanzado.

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