Bob Dylan ha decidido ponerse en contacto con sus seguidores de todo el planeta y ofrecerles una buena dosis de sermón en forma de poesía cantada, casi recitada. 

Tras ocho años de silencio, sin un disco ni un poemario, desde Tempest (2012) el cantante, poeta y Premio Nobel de Literatura, ha difundido esta semana por medio de sus redes sociales Murder Most Foul, la canción más extensa que jamas había compuesto anteriormente: casi diecisiete minutos para expresar con 1.380 palabras un gigantesco puzzle que parte del asesinato del presidente John F. Kennedy, en el mes de noviembre de 1963:

Era un oscuro día en Dallas, noviembre del 63,
un día que se recordará con vergüenza…
Es un buen día para vivir y para morir
para ser llevado al matadero como un chivo expiatorio.

A partir de ahí, Dylan va desgranando una descomunal retahíla de referencias de la cultura pop del último medio siglo. Los Beatles, Woodstock y la era de Acuario, Altamont, Tommy y la Reina del Ácido, la cantante de country Patsy Cline, los cantantes de blues Etta James y John Lee Hooker, los músicos de jazz Oscar Peterson, Stan Getz, Art Pepper, Thelonious Monk, Charlie Parker, Bud Powell o Nat King Cole, y por supuesto la malograda actriz Marilyn Monroe, entre otros iconos de la vida norteamericana, asociados al presidente Kennedy, al propio Dylan y a una gran parte de sus discípulos y seguidores. Un extenso mural de personajes tan poblado como la portada del Sargent Peppers de los Beatles, el disco que cambió el rumbo de las obras musicales del pop en 1967.

«Manteneos a salvo»

La extensa canción de Dylan ha venido acompañada de un mensaje propio de tiempos duros: «Gracias a mis seguidores por su apoyo y lealtad durante todos estos años. Esta es una canción inédita que grabamos hace tiempo y que os puede resultar interesante. Manteneos a salvo, atentos y que Dios esté con vosotros». 

En estos días de confinamiento planetario parece ser que el huraño mito bautizado como Robert Zimmerman (Minnesota, 1941) ha querido recordar aquel tono apocalíptico de sus comienzos como profeta de la canción protesta, precisamente durante el mandato frustrado de Kennedy y de aquella nueva frontera a la que «nunca llegaré»:

El día que le mataron alguien me dijo, “Hijo,
la era del Anticristo apenas ha comenzado”

Icono de la juventud comprometida

Cuando el joven Dylan llegó a Nueva York, en 1961, con apenas veinte años, pronto destacó con sus primeras canciones comprometidas, antibelicistas, contra el sistema y los poderosos, contra las desigualdades… que se convirtieron en himnos de una generación que parecía estar en pie.

Dylan cantó Blowin´ in the Wind en el Folk City, y pronto se convirtió en mucho más que una canción, primero en Estados Unidos y después en todo el mundo :

Blowin`in the Wind era la primera canción contra la guerra y el sistema establecido que llegaba a las listas de éxitos. También era la primera vez que los jóvenes escuchaban canciones que contenían poesía, mensajes e ideas, como Con Dios de nuestra parte, Una gran lluvia caerá, Señores de la Guerra, o Los tiempos están cambiando.

¿Cuántos oídos ha de tener un hombre 
para poder oír el lamento del pueblo?
¿Cuántos años han de pasar sobre un pueblo
antes de que le sea concedida la libertad?
¿Cuántas veces han de volar las balas del cañón
antes de ser proscritas para siempre?
¿Cuántas muertes serán necesarias
para dar a conocer que han muerto demasiados?
¿Cuántas veces puede un hombre volver la cabeza
fingiendo que no ve?
La respuesta, amigo mío, titubea en el viento

Pero Dylan no sólo escribía temas de los que más tarde se llamó «canción protesta». También ha compuesto canciones ajenas a estas temáticas, de una gran belleza, que siempre han destacado sobre sus evidentes limitaciones en cuanto a voz y a cualidades musicales.

Seis décadas de cambios

Desde esta perspectiva, Dylan es una figura fundamental en la cultura del siglo veinte.

Son ya sesenta años de carrera y de carretera, si no contamos los primeros como poeta adolescente seguidor de la Generación Beat que se estrenaba con una canción dedicada a Brigitte Bardot. Seis décadas de cambios, a veces no comprendidos por sus seguidores. Pero, utilizando sus propias palabras: «Mudas otra capa de piel para ir por delante de tu perseguidor interior».

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