«Blue Heron» , lo complicado que es ser el mayor

«Blue Heron es una película del después, que hace de la memoria y las imágenes los únicos lugares capaces de devolver un atisbo de vida a aquellos que desaparecieron demasiado pronto» (Le Monde)

Sasha tiene ocho años cuando la familia recompuesta –padre y madre, dos hermanos menores gemelos y otro mayor, adolescente y difícil, procedente de una relación anterior de la madre- se muda a una casa nueva en la isla de Vancouver, a finales de los años 1990.

El comportamiento del mayor de los hijos, Jeremy, «psiquicamente indefinible» según los médicos, es cada vez más errático, menos predecible. Sobrepasados, los padres tienen que enfrentarse a una decisión complicada y terminante.

A partir de sus propios recuerdos de infancia y adolescencia, incompletos como son siempre los recuerdos, la cineasta canadiense de origen húngaro Sophy Romvan traza en Blue Heron, su primer largometraje autobiográfico, un retrato profundamente personal de la infancia, las rupturas familiares, la salud mental, la fragilidad de la memoria y todo cuanto sigue acompañándonos a lo largo de nuestra vida: la película siembra dudas y plantea esas preguntas para las que nadie tiene respuesta..

Aplaudida en Estados Unidos como «una de las mejores películas del año» (rogerebert. com), premiada como Mejor Opera Prima en el Festival de Locarno y como Mejor Película canadiense en el de Toronto, Blue Heron –una película inteligente y madura- recibió también la Mención especial del jurado Zabaltegui en San Sebastián.

«Blue Heron, que juega con la frontera entre ficción y documental, no deja a nadie indemne pues se despliega, con fuerza y emoción, a lo largo de todas las latitudes sensoriales que permite el cine». (Les fiches du cinéma)

La memoria familiar ha sido el terreno explorado por Sophy Romvari, de 35 años, en varios de los cortometrajes rodados antes de este primer largo: Nine Behind (una estudiante canadiense llama al abuelo húngaro que no conoce, para hablar de cine); Remembrance of Jozsef Romvari (homenaje a su abuelo decorador); Grandma’s House (reflexiones en torno a las fotografías de su abuela en la vivienda de Budapest); It’s Him (en el cine, una joven descubre que en la película aparece, en segundo plano, una imagen de su hermano muerto; Still Processing (a partir de unas fotos que su padre nunca reveló, Sophy Romvari vuelve sobre un pasado que duele y los traumas generados por los fallecimientos recordados).

En Blue Heron, Sasha –como una doble de la cineasta ahora adulta que rememora, a la velocidad con que van apareciendo las imágenes en el papel mojado de una fotografía revelada- lo que fue su infancia en aquella casa donde pasó todo, donde se decidió el destino trágico del adolescente, recuerda a su padre trabajando en un ordenador rudimentario y grabando escenas caseras, a sus hermanos gemelos que prefieren la playa a la oferta televisiva, a su madre, grabando en cassettes los consejos de una psiquiatra infantil sobre Jeremy, cuyas constantes provocaciones se vuelven agresivas al mismo ritmo con que se va encerrando en sí mismo.

Alternando momentos de felicidad, como los desayunos en la mesa de la cocina, con otros de tensión, como la llegada del adolescente esposado por la policía, que demuestran su angustia y el progresivo aumento de la distancia que le separa de sus padres, “Blue Heron” nos mete de lleno en la depresión del chico y por extensión en el fenómeno de la salud mental, «ese mal invisible que corroe y consume en el silencio y lo que no se dice (…) que le lleva a optar por la provocación y la desobediencia, la violencia y el mutismo, como un grito sordo de alerta, una demanda de ayuda…» (culturepoing.com)

En palabras de la directora, Sophy Romvari «(…) El hecho de que las películas traten sobre registrar imágenes se conecta con mis problemas con la memoria. Cuestiono mis propios recuerdos todo el tiempo. Dudo de ellos»

Así que Blue Heron[1] trata sobre intentar recordar, pero también sobre aceptar el hecho de que no es del todo posible, no realmente. Puedes recrear el recuerdo, pero se va desvaneciendo y es difícil aferrarse a él.

«(…) Jeremy está basado en mi hermano y, al igual que él, es un misterio. Los mapas que dibuja apuntan a eso: a un mundo interior al que nunca llegamos a acceder del todo. Eso es muy fiel a la experiencia que tuve con mi hermano y a la dificultad de representar el tipo de persona que era. Era único. Lo mejor que sentí que podía hacer era enfatizar el misterio y quitarle la voz en la película. No tiene mucho diálogo; creo que tiene dos líneas en toda la película. Una es ‘Creo que hay muchas cosas que no recuerdas’, que podría ser la tesis de la película».

  1. Blue Heron se va a estrenar en Madrid el próximo viernes 23 de octubre 2026.
Mercedes Arancibia
Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

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