Si hay una artista flamenca que represente el arte del siglo veintiuno en todas sus dimensiones, esa es la jerezana Leonor Leal. Descriptiva y disrruptiva, presentó anoche en el Teatro Central en estreno absoluto Loxa, un homenaje al poeta granadino Juan de Loxa, al que ella considera como un Falla y Lorca de los años setenta, a su programa de radio Poesía 70, a Mario Maya y la innovación y ruptura con el flamenco del franquismo que supuso Camelamos Naquerar. A todo lo que representa al flamenco como un todo, no como una serie de partes.

Para Loxa, ha querido contar con la asesoría artística de Pedro G. Romero y la colaboración en la dirección de escena de Mal Pelo. Sus artistas, los habituales de Proyecto Lorca, Antonio Moreno en la percusión y Juan Jiménez en los saxos. La guitarra de Salvador Gutiérrez. Tomás de Perrate quien aquí además de cantar de todo, actúa como presentador de radio. Y la presencia impagable de María Marín, una utrerana afincada en Holanda, formada en guitarra clásica y reconvertida en guitarra y cantaora flamenca por vocación y exigencia del guión. Y lo hace de una forma tan sobresaliente que la distingue a nivel de protagonista.

Leonor es compleja como requiere todo trabajo de investigación. Hay que saber de antemano lo que se va a ver si se quiere seguir el hilo de lo que va sucediendo en escena. Hay que conocer a Juan de Loxa y su activismo radiofónico que Leonor conoció en sendas conversaciones con este poeta del flamenco que falleció en 2017. Ese comienzo que narra el proceso interno de un programa de radio, aquí radio Bienal, con Tomás de Perrate de locutor y los sonidos del programa tal como se producen en las entrañas del estudio. La intención más que biográfica, es a ratos más bien satírica.

Leonor por taranto
Leonor Leal por taranto. Arriba: Leonor con Salvador Gutiérrez y María Marín

Leonor, imagen de la ruptura con el flamenco tradicional, baila con el precioso traje de chaqueta y pantalón blanco y la melena corta ya característica que vimos en Nocturno. Estamos en un espacio de libertad que se remonta a ratos a los años treinta, cuando el flamenco se mezclaba con otras músicas en aquellos cafés cantantes que desaparecieron cuando aparecieron los tablaos en los años cincuenta, en pleno franquismo. Y así Tomás de Perrate, quien se atreve con todo y todo lo hace bien, canta entre otras cosas un tango porteño.

Con razón Loxa se subtitula Estampas y bailes a partir de aquellos experimentos radiofónicos destinados a transformar la cultura andaluza en el tardofranquismo de los años setenta, una época creativa que no ha vuelto a repetirse, quizá porque aquella circunstancia es irrepetible. Ahí entra Mario Maya con ese ¡Ay! descriptivo en la pantalla de fondo.

Leonor Leal ha vuelto a apostar por un minimalismo escénico, como si quisiera demostrar que lo importante en escena son las músicas flamencas y contemporáneas y los bailes, con entramado culto y popular siempre en vanguardia.

Y en medio de todo, con presencia constante en escena, Leonor, bailarina y bailaora, en masculino y femenino, con trazos de humor, sensual a ratos, innovadora siempre. Su baile es comparable a series de experimentación corporal de nuevas formas dancísticas que siempre llevan su sello de identidad propia. No se parece a nadie, quizá ni siquiera pretende parecerse a ella misma. Nos está diciendo continuamente que el baile es el lenguaje con el que se expresa, que cada situación requiere un movimiento que la describa. Siempre cómplice con sus artistas, dialoga con cada uno de ellos, muy flamenca con la guitarra, nuevas formas con los de Proyecto Lorca. Y sobresaliente en ese dúo prodigioso por taranto con María Marín, calificable como la guinda que no podía faltar, porque sin esa estampa el espectáculo quedaría incompleto.

El dúo con María y después ese final con todos los artistas en piña flamenquísima para apoyarla en la filigrana final, quizá recordando a Mario Maya con unas cantiñas muy personalizadas y unas alegrías rebosantes de flamencura. Para estas estampas finales, la bailaora se vistió de negro, pantalón y top.

Y ahora, tras la alegría del estreno absoluto en la Bienal, queda la complicada gestión de llevar el espectáculo a otros teatros de España y fuera de España en estos tiempos imprevisibles en los que lo único previsible es el largo plazo. Ojalá estuvieran en la Suma Flamenca de diciembre o en cualquiera de los ciclos de danza de los Teatros del Canal o en el Festival de Nîmes en enero o en Jerez en febrero… Pero es que hay otra y muy feliz circunstancia: la próxima maternidad de Leonor Leal.

Joselito Acedo en el Alcázar de Sevilla, SEP2020
Joselito Acedo en el Alcázar de Sevilla, SEP2020

Joselito Acedo

Joselito Acedo presentó anoche en el Patio Banderas del Alcázar de Sevilla su espectáculo Triana DF (Distrito Flamenco). Una historia de tres generaciones de artistas trianeros.

Este espectáculo se presentó el pasado enero en el Festival de Nîmes (Francia) que reseñamos entonces en Periodistas en Español con el título De guitarras y otras artes.

Algunas cosas que he aprendido a lo largo de mi vida. Soy Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, master en Psicología del Deporte por la UAM, diplomada en Empresas y Actividades Turísticas, conocedora de la Filosofía Védica. Responsable de Comunicación y Medios en Madrid de la ONG Internacional con base en India, Abrazando al Mundo. Miembro de la British Association of Freelance Writers. Certificada en Diseño de Permacultura. Trainer de Dragon Dreaming, metodología holística para el crecimiento personal, grupal y comunitario en el amor a la Tierra. Colaboradora en Periodistas-es y en las revistas Natural, Verdemente, The Ecologist para España y América Latina. Profesora de inglés avanzado.

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