«Babylon», entre magia y excesos, érase una vez  en el Hollywood de los años veinte y treinta

«Una historia de ambición y excesos desmesurados que recorre la ascensión y caída de múltiples personajes durante una época de desenfrenada decadencia y depravación en los albores de Hollywood»

Como en un saco sin fondo, en el que cabe todo, «lo sublime y lo grotesco, la farsa y el drama (…) y hasta el mal gusto y el horror» (lapresse.ca) «Babylon» , un relato épico ambientado en Los Angeles en los años veinte, es una mirada excesiva al revés del decorado del Hollywood recién nacido, el que da el salto del cine mudo al sonoro y condena al olvido a muchas de la anteriores estrellas que brillaban en el firmamento californiano.

Un relato que contradice la historia oficial y una declaración de amor sin fisuras de su realizador, Damien Chazelle (La, La, Land, First Man: el primer hombre sobre la luna), al séptimo arte: «Los primeros años en Hollywood –ha comentado- son brutales, ilógicos, extraños».

No me cabe la menor duda de que estamos ante una película de las que se aman o se odian, sin matices, ni de que serán muchos más quienes encuentren en ella suficientes motivos para descartarla, empezando por las más de tres horas que dura  su proyección, lo que ya ha ocurrido con la crítica estadounidense que le ha dedicado un gélido recibimiento. 

A mí me ha gustado, me ha divertido, he disfrutado con la enorme cantidad de personajes –y no digamos de figurantes- que colman la pantalla, y he sentido debilidad por los tres protagonistas centrales encarnados por Brad Pitt (Thelma & Louise, Bastardos sin gloria, El árbol de la vida, Sr y Sra Smith), a quien los años y la profesión han cambiado de «guapo de la película» y marido de estrellas en un actor casi de culto; el mexicano Diego Calva, conocido internacionalmente por su papel en la serie Policíaca «Narcos», y la guapísima australiana Margot Robbie, protagonista de éxitos como «El lobo de Wall Street», «Erase una vez en Hollywood», «Barbie» o «Amsterdam».

Les acompaña un reparto interminable en el que destacan Jean Smart, Jovan Adepo, Li Jun Li, P.J. Byrne, Lukas Haas, Olivia Hamilton, Tobey Maguire, Max Minghel, Rory Scovel, Katherine Waterston, Flea, Jeff Garlin, Eric Roberts, Ethan Suplee, Samara Weaving, Olivia Wilde

Fiestas, drogas y dinero fácil fueron señas de identidad de la edad de oro de un arte que despegaba «entre grandeza y decadencia» en 1926, en una época en que Los Angeles no era la megalópolis actual, en una historia que comienza presentando a Manuel «Manny» Torres (Diego Calva), un joven mexicano dispuesto a todo para conseguir un trabajo en la ciudad de los sueños: contratado para encargarse de que un elefante llegue en buenas condiciones al domicilio de un productor influyente, en el momento en que aparece por la mansión la aspirante a actriz Nellie LaRoy (Margot Robbie), dispuesta a conseguir que se fijen en ella y la conviertan en una estrella de la gran pantalla.

Durante la velada –una orgía completamente borracha de jazz, baile, droga, alcohol y sexo- Manny y Nellie simpatizan y forman una especie de equipo, el azar les hará reencontrarse en los años siguientes, durante todo el resto del relato. En el otro lado del espectro, Jack Conrad (Brad Pitt), la estrella mejor pagada del cine mudo, a quien espera un futuro cuanto menos incierto: sus cinco minutos de gloria han terminado, se habla de la nueva industria y de la nueva realidad a la que todos deberán adaptarse.

Tres personajes brillantes, atractivos, cautivadores, en una película de «cine en el cine», un viaje alucinante por los rodajes, las virtudes y los vicios de la creación de Hollywood, un momento de decadencia que conoció el ascenso y la decadencia de diferentes personajes.

«Babylon[1]»  es una película caótica que alterna momentos  de belleza y vulgaridad y en la que se citan –o se intuyen- Méliès, Buñuel, Cantando bajo la lluvia, el Gran Gatsby, Erase una vez en Hollywood, La condesa de los pies descalzos, Ha nacido una estrella, La noche americana, The Artist… tantos géneros, tantos sueños, tantas emociones compartidas en la oscuridad de una sala.

«Espectacular, excesivo, extravagante, efervescente y melancólico (…) una parábola del cine con su movimiento perpetuo» (Sandra Mézière, In the mood for cinema).

  1. «Babylon» se estrena en los cines madrileños el viernes 20 de enero de 2023.
Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

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