Amnistía Internacional denuncia la degradación del servicio de Atención Primaria en Madrid, ya deteriorado como consecuencia de las políticas de austeridad que marginaron de manera especial a este servicio en la última década, pone en riesgo el derecho a la salud en la Comunidad.

Los datos de Amnistía señalan que hay pacientes que quedan desatendidos como consecuencia de listas de espera, que pueden llegar hasta las dos semanas, personas con enfermedades crónicas que reciben un tratamiento menos pormenorizado del que requieren, y profesionales sanitarios completamente desbordados por tener que atender a entre 45 y 100 pacientes al día y cuyas bajas por enfermedad o vacaciones no se cubren, son algunas de las consecuencias de la falta de inversión en atención primaria, la puerta de entrada del sistema sanitario que está ahora recibiendo la mayor carga de una segunda ola de contagios. 

Aunque la situación es preocupante a nivel general en todo el país ante la segunda ola de contagios de la COVID-19, en Madrid, debido al alto nivel de incidencia acumulada, el servicio de Atención Primaria está perdiendo su capacidad para garantizar el derecho a la salud, asegura Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España. 

Carga de trabajo excesiva

La mayor parte del personal sanitario consultado por la organización coincide en señalar la carga de pacientes que tienen que atender al día, algo que ya había aumentado en exceso en la última década tras los recortes sanitarios, pero que ahora con la pandemia, resulta desproporcionado.

«Antes de la pandemia teníamos seis minutos por paciente, ahora mismo los están citando cada tres minutos aproximadamente. Pero es que cuando una persona termina de explicar qué le duele, cómo se siente, tú le tienes que hacer preguntas y eso, en tres minutos, no da tiempo», señala Nelson, médico de familia residente de cuarto año en el centro ed salud San Fermín, Usera. 

Jorge, otro médico de Villaverde, señalaba que «puede parecer que cincuenta pacientes al día son pocos, pero si lo piensas, es una animalada, porque si multiplicas cincuenta por diez minutos, que es lo que deberíamos atender a cada uno como media, son quinientos minutos. Es decir, son casi nueve horas sin levantarte de la silla. Todo lo que pasa de treinta pacientes al día es excesivo. Porque hay algunos que te llevan un minuto, pero otros te llevan cuarenta y cinco». 

Otras profesionales, como Berta Herranz, médica de familia en Parla, Madrid, señalan que reciben entre 210 y 230 llamadas al día: «Eso nos tiene desbordados y hace que haya días en los que se queden sin responder unas 150 llamadas porque solo hay un médico al teléfono», lamenta.

Pesadillas con las listas de espera

A las largas listas de espera, que varían desde los dos días hasta las dos semanas, se añade también el hecho de que las líneas telefónicas están en muchas ocasiones saturadas: «Como consecuencia de que la línea de teléfono estaba saturada y no conseguía acceder para pedir una cita y tenía miedo a venir al centro por si se contagiaba, tuvimos el caso de un chico que había tenido una ceguera parcial de un ojo. Estuvo quince días con esa ceguera y para cuando le llamó su médico ya se le había pasado», relata Dani Blanco, de un centro de salud en Vallecas. 

«Tienen la opción de ir al centro, en lugar de llamar, pero se pueden encontrar con que la fila da dos vueltas al centro y hasta que una persona cuenta lo que le pasa pueden pasar dos horas. Y eso sólo para que le atienda el personal de administración. Se pueden morir en la cola porque nadie le ha preguntado qué le pasa», señala una médico de la zona sureste de Madrid.

Muchos profesionales sufren la ansiedad de tener que dejar a gente sin atender: «Muchos compañeros se echan a llorar, la mitad de las personas con las que trabajo han verbalizado en público que han llorado, que han tenido pesadillas con las listas telefónicas», comenta Nelson.

«Yo he dejado hoy a cuatro personas sin llamar y no sé cuándo les llamaré. Cuando hay una epidemia no se puede suspender el derecho a la salud, si el sistema no puede atender a todas las personas tenemos un problema”, denuncia Alberto Cabañas, médico en Vallecas.

Bajas y vacaciones sin cubrir

Ante esta situación, en la que los profesionales sanitarios se encuentran desbordados, tampoco se están cubriendo una buena parte de las bajas por enfermedad o vacaciones. Es algo en lo que coincide la mayor parte del personal entrevistado por la organización, que señala que, a pesar de que muchos profesionales han enfermado con la pandemia, en un país con uno de los mayores índices de profesionales sanitarios afectados del mundo (más de 63.000), tampoco se cubren muchos de aquellos que, por edad o por riesgo, no pueden atender casos de COVID-19 ni hacen visitas domiciliarias por la misma razón.

«Tuvimos un brote en el centro cuando cinco administrativos, una enfermera y dos médicos se pusieron enfermos, pero riesgos laborales dijo que eso no eran un brote. Y tuvimos que cerrar el centro una semana por las tardes, solo se atendía por las mañanas». Algunos profesionales hasta relatan que, en ocasiones, han tenido que desviar pacientes a otros centros porque no podían atenderles en sus centros debido a la falta de personal. 

El personal sanitario también coincide en que las pocas veces en que se cubren las bajas, las condiciones en las que se contrata a las sustitutas son muy inestables laboralmente, con contratos de pocos meses en los que tienen que cambiar de centro de salud cada día: «El trabajo del médico de familia consiste en conocer a tu población. Si trabajas cada día en un sitio, no conoces a los equipos ni a la gente. Son contratos basura, por eso muchos residentes terminan cogiendo contratos en urgencia hospitalaria, aunque no sea su especialidad, porque son contratos más estables», señala Carmen Pardo, sanitaria en Vallecas.

«No hay médicos dispuestos a trabajar en estas condiciones, es decir, por ejemplo, a trabajar dos días para que te despidan al tercero», señala Dani Blanco. 

«Ahora mismo estamos trabajando menos del cincuenta por ciento de la plantilla por bajas, en uno de los epicentros de la pandemia en la ciudad de Madrid», comenta la directora de un centro de salud de Madrid. 

Además de las dificultades para hacer frente a una pandemia con el nivel de incidencia en el que se encuentra Madrid, Amnistía Internacional muestra preocupación por los pacientes con otras patologías que no son covid que están dejando de atenderse de manera adecuada, y lamenta que el derecho a la salud esté en riesgo, tal y como señalan profesionales sanitarios, especialmente con respecto a las personas con enfermedades crónicas y personas mayores, que necesitan más seguimiento en la atención, y también a personas migrantes que no tienen tarjeta sanitaria. 

«Tuvimos el caso de un diabético que llegó caquéctico y pensábamos que estaba con cáncer pero tenia quinientos de glucemia (muy elevado). Necesitaba insulina porque no era capaz de controlarse. En algunos momentos atendemos a lo que nos viene, por el nivel de saturación, y a los crónicos no nos da tiempo de atenderlos como es debido, y se quedan abandonados» señala una médico de la zona sureste de Madrid. 

Ante esta situación, Amnistía Internacional exige que se adopten medidas con carácter urgente para reforzar el Servicio Madrileño de Salud (SMS), incrementando inmediatamente los recursos humanos, tanto de personal sanitario como administrativo, de los centros de atención primaria que aseguren el acceso y calidad del derecho a la salud de la población y garanticen unas condiciones laborables sanas y seguras para las y los profesionales sanitarios. Asimismo, la organización pide que se garanticen mecanismos de consulta y participación efectiva ágiles de los profesionales sanitarios que permitan conocer y tener en cuenta las propuestas en el diseño de la estrategia de refuerzo del SMS. 

«Hemos tomado nota del anuncio de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, de la inversión de más de ochenta millones de euros en un Plan de Acción ‘sin precedentes’ en la Atención Primaria, y esperamos que esa voluntad expresada se traduzca rápidamente en acciones. Además, esperamos abordar todas estas y otras cuestiones en el marco de las reuniones que la organización esta solicitando a la Consejería de Sanidad. Sin embargo, consideramos que la situación y el contexto de crisis y de barreras en el acceso y la calidad de la atención es tan importante que se requieren medidas urgentes para paliar el déficit de recursos y proteger con inmediatez el acceso al derecho a la salud de las personas que residen en la comunidad, y la calidad del mismo», señala el director de AI, que recuerda que la Atención Primaria es fundamental, especialmente en momentos como este de pandemia.

La Organización Mundial de la Salud lleva años recomendando a los Estados el refuerzo del sistema de atención primaria. También la Unión Europea lo recordó el pasado mes de julio.

Más información 

Amnistía Internacional tiene en marcha una campaña para exigir a las autoridades sanitarias centrales y autonómicas que refuercen la sanidad pública y poner así fin de una vez a las décadas perdidas en sanidad. La organización ha lanzado recientemente el informe La Década Perdida, un mapeo por comunidades autónomas de las consecuencias de las políticas de austeridad en el gasto sanitario en España del 2009 al 2018, y cómo ha afectado a la situación actual.

En Madrid, la organización denunciaba que la inversión sanitaria pública ha descendido en un ocho por ciento, y que la inversión en atención primaria ha bajado casi en un doce por ciento.

Amnistía Internacional se ha dirigido a todas las comunidades autónomas con las mismas recomendaciones. La organización se encuentra ahora analizando las consecuencias de la pandemia en el sistema sanitario español, centrándose en varias de las comunidades autónomas más perjudicadas por los recortes sanitarios y con mayor incidencia covid.

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