Intentando evitar el crack financiero que viene anunciándose desde hace tiempo, la marca automovilística británica Aston Martin ha anunciado que vuelve a fabricar el modelo DB5, mundialmente famoso por ser el que paseaba el personaje de James Bond por las avenidas de Mónaco y las carreteras de los Highlands escoceses en la película «Goldfinger», de 1964, según la información publicada en el diario estadounidense New York Times.  

El anuncio se produce después de que a principios de 2020 un consorcio internacional inyectara 166 millones de euros, primera entrega de un plan total de 460 millones, para salvar la marca Aston Martin. Uno de los inversores, el millonario canadiense Lawrence Stroll, propietario desde 2018 de la escudería Racing Point (antes Force India), quiere que la marca participe en la próxima edición de la Fórmula 1, en 2021, con un ejemplar pilotado por su hijo Lance.

No va a ser una producción ilimitada. El anuncio habla de veinticinco ejemplares «DB5 Goldfinger Continuation», que saldrán próximamente de los talleres de la marca en Newport Pagnell. Va a ser una reproducción idéntica del legendario automóvil que conocimos en el cine, con los mismos colores, cueros e instrumentos en el tablero, fabricados por la empresa que ha sucedido a la que hizo los originales hace casi sesenta años.

Por razones evidentes, las veinticinco preciosidades, que van a costar 3,2 millones de euros cada uno, no dispondrán ni del asiento eyectable ni del lanzador de clavos, pero sí contarán con una verdadera/falsa metralleta, unos sprays que pueden pulverizar una substancia neutra (que reemplaza al aceite del modelo Goldfinger) y un GPS con el mismo aspecto del radar anterior, lo mismo que el teléfono, ahora de última generación digital.  

El Aston Martin de los años 1960 se podía comprar entonces por una cantidad aproximada a los once mil euros. El que usó 007 -el agente secreto más famoso de la gran pantalla- en la película «Goldfinger», lo adquirió un comprador anónimo, por 5,8 millones de euros, en una subasta en Sotheby’s en 2019. 

Aston Martin, marca inglesa de automóviles de lujo y de carreras creada en 1913 en Warwickshire, desde 2007 es una filial de la marca de preparación y modificación de automóviles Prodrive, que la compró a Ford. El nombre deriva de que uno de sus fundadores, Lionel Martin, ganó en 1914 la carrera de Aston Clinton. El emblema alado fue una creación, en 1932, de Sammy David, un expiloto de Bentley, y está inspirado en el escarabajo que simboliza al dios egipcio Khepri.

Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

Deja un comentario