El aceite es uno de los componentes básicos de la dieta mediterránea, y aunque se pueden encontrar olivares en todos los países del área, España destaca por la calidad de su producción, que se extrae de más de doscientas variedades de aceituna, cada una de ellas con sus sabores y aromas peculiares.

En este artículo nos centramos en la comarca de la Subbética Cordobesa, declarada como Geoparque, donde por sus características topográficas y edáficas destaca la calidad del aceite, cultivo que se viene adaptando a esta tierras desde tiempos inmemoriales.

Al estar declarado como «geoparque» se trata de un espacio en el que se quiere preservar el entorno medioambiental mediante procesos que ayuden a su conservación, y que permitan a sus vecinos estándares de vida adecuados a pesar de recurrir a extraer el aceite solo mediante procedimientos mecánicos y en frío.

Una iniciativas de este carácter necesita apoyo social, para asumir que mantener los ecosistemas naturales tiene un coste que se puede compensar con calidad de vida para los consumidores al tiempo que para quienes trabajan sobre el terreno.

Con estos criterios se presenta la iniciativa de agricultura sostenible «Apadrina un Olivo», que ofrece la posibilidad de disponer de un aceite ecológico obtenido de un olivar milenario en Andalucía, al tiempo que se ayuda al agricultor a subsistir y conservar la biodiversidad en este Parque Natural de la Subbética (Córdoba).

El proceso incluye reservar un olivo y elegir su nombre para personalizar el aceite, para uno mismo o para regalo, tener ese olivo geolocalizado para poder verlo y seguir directamente los cuidados que se le aplican durante todo un año.

Se estima que cada uno de estos olivos centenarios producen de media cien kilos de aceitunas hojiblanca, de las que se obtendrán en frío unos quince litros de un aceite ecológico de gran calidad, que es el se recibirá como compensación de nuestra acción de apadrinamiento.

Si la experiencia nos convence, se nos ofrece seguir manteniendo la iniciativa en años sucesivos, e incluso de cambiar el tipo de aceite ecológico que recibimos por otros de menos rendimiento pero de más calidad.

Y los promotores de la iniciativa garantizan que en momento en que no se pueda o no se deseé continuar en el proyecto, seguirán cuidando del olivo, porque los consideran «un legado de todos», y consideran «chocante» que hoy en día, «muchas personas no hayan tomado aún conciencia de lo importante que es para el bienestar humano el cuidar y ser responsables con el lugar donde vivimos, en especial cuando se refiere a algo tan sencillo como preocuparnos por llevar una economía sostenible y saludable que a largo plazo, sea beneficiosa para el cuidado de los bosques y otros entornos naturales, la estabilidad climática, los medios de vida o los propios derechos humanos».

La gente que promueve apadrinar un olivo argumenta que «abogar por el consumo saludable de un aceite de oliva virgen extra ecológico elaborado con mimo y combinado con las técnicas de extracción de siempre sin utilizar productos químicos compuestos, sin pesticidas o sin glifosatos», nos gratificará en nuestra gastronomía diaria, además de significar «un importante empujón para la economía local ya que utiliza aceite de olivos milenarios de una de las zonas más despobladas de España y en particular de un olivar familiar tradicional de secano».

De esta manera, concluyen, apadrinando uno de estos olivos, no solo mostramos el compromiso con el desarrollo saludable de la biosfera sino que también se ayuda directamente a la subsistencia de los agricultores que asumen estas prácticas sostenibles.

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