El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, ha sostenido ante el Consejo de Seguridad que la cooperación entre los países era primordial para controlar una situación tan grave como la que vive el mundo por la pandemia de la COVID-19, «una prueba en la que esencialmente hemos fracasado».

En un debate del Consejo de Seguridad sobre gobernanza global después de la crisis de la COVID-19 celebrado este jueves 24 de septiembre de 2020, António Guterres también dijo que la escala alcanzada por la enfermedad es el resultado de «una falta de preparación, cooperación, unidad y solidaridad global».

Aún fuera de control y con más de treinta millones de contagios y cerca de un millón de muertes hasta el momento, «la pandemia es una crisis en sí misma que tiene lugar en un contexto de altas tensiones geopolíticas y otras amenazas globales de formas impredecibles y peligrosas», indicó.

Agregó que corregir el rumbo implica que el mundo adopte con urgencia un pensamiento que esté a la altura de nuestros tiempos: «necesitamos con urgencia pensar de manera innovadora sobre la gobernanza global y el multilateralismo, y adaptarlos al siglo veintiuno».

«La reforma de la gobernanza global no sustituye a la acción colectiva de los Estados miembros para superar los desafíos comunes», puntualizó.

El Secretario General agregó que tanto la Organización como sus miembros están «fuera de sintonía con la realidad del mundo actual».

La COVID-19, una llamada de atención

«Esta pandemia es una llamada de atención para desastres aún más graves que podrían ocurrir, comenzando con la crisis climática. Si respondemos a ese fenómeno con la desunión y la desorganización que hemos presenciado este año, temo lo peor».

Guterres recordó que muchos temas transfronterizos como la crisis climática, el aumento de las desigualdades, o incluso el ciberdelito, involucran a grupos de interés, empresas, organizaciones y sectores enteros, que escapan a conceptos tradicionales.

«Los Estados no están en condiciones de responder a todos estos problemas de forma aislada. Necesitamos ampliar nuestra idea de gobernanza global, para incluir a las empresas, la sociedad civil, las ciudades y regiones, el mundo académico y la juventud», insistió.

Asimismo, pidió mecanismos flexibles para incluir a estos diferentes actores, especialmente mujeres y jóvenes, y para reformar y fortalecer las instituciones.

Guterres acusó a los actuales sistemas de gobernanza global de excluir a la mitad de la humanidad, las mujeres, y recalcó que la pandemia ha probado que el liderazgo de este sector de la población es muy efectivo.

«Las mujeres que hayan visto esta semana el debate general tienen el perfecto derecho de sentir que no están representadas, que son voces no se valoran», agregó, refiriéndose a la falta mundial de jefas de Estado.

Deficiencias

«La pandemia ha ilustrado las deficiencias indiscutibles de nuestro sistema multilateral. Necesitamos urgentemente instituciones multilaterales que sean capaces de actuar con decisión, sobre la base del consenso global, por el bien del planeta. Y necesitamos instituciones multilaterales que sean equitativas y representen mejor a los países en desarrollo, de modo que todas las partes tengan su lugar proporcional en la mesa mundial», concluyó.

La reunión virtual del Consejo fue presidida por el mandatario nigeriano Mahamadou Issoufou, cuyo país ocupa la presidencia del Consejo de Seguridad desde este mes de septiembre hasta el 31 de diciembre.

El presidente de la Comisión de la Unión Africana (UA), Moussa Faki Mahamat, también participó en la sesión.

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