Cuando pensamos en altas capacidades probablemente aparezca en nuestra cabeza la imagen de un alumno que termina antes que los demás, obtiene excelentes calificaciones, memoriza con facilidad y parece tener respuesta a todo. Sin embargo, no siempre encajan en ese retrato.
Las altas capacidades siguen rodeadas de ideas preconcebidas que pueden hacer que algunos perfiles pasen desapercibidos, siendo una de las más peligrosas el pensar que no necesitan nadie que les acompañe.
Precisamente por eso, merece la pena volver a mirar qué entendemos realmente por altas capacidades. Una de las cuestiones más interesantes de la investigación actual es que no puede reducirse a una única puntuación o a un expediente brillante.
Un estudiante puede tener una enorme capacidad para determinadas tareas y, al mismo tiempo, presentar dificultades en otras áreas. También puede necesitar más estímulo, retos diferentes o una respuesta educativa que no consista simplemente en más ejercicios cuando termina antes.
El mito del alumno/a
Generalmente tendemos a pensar que al alumno/a todo le resultará sencillo. Y si además obtiene buenas calificaciones, podemos llegar a pensar que tampoco necesita mucha atención. Pero ¿qué ocurre con quien tiene AACC pero no obtiene sobresalientes?
Quizá se aburre. Quizá ha perdido la motivación. Quizá aquello que se le daba extraordinariamente bien ha dejado de interesarle porque nunca encuentra un reto suficiente. Incluso puede suceder que otras dificultades oculten sus capacidades.
Por eso identificar altas capacidades no debería convertirse en buscar únicamente al alumno que levanta la mano antes que nadie. La literatura científica ha ido precisamente hacia modelos de identificación más amplios. Investigadores como Joseph Renzulli han defendido sistemas que no dependan exclusivamente de una única puntuación, sino que tengan en cuenta otros indicadores y formas de manifestar el potencial.
Decir que una persona tiene altas capacidades no significa decir «lo tiene todo hecho». Al contrario, el Ministerio las incluye expresamente dentro del alumnado que puede requerir una respuesta educativa diferente de la ordinaria y, limitarse a mantener ocupado/a con más cantidad de trabajo no resuelve necesariamente su necesidad. Ni siquiera se trata de premiar por saber más, sino de permitirle seguir aprendiendo.
Detrás de una etiqueta hay una persona y, sobre todo, una historia que no podemos conocer únicamente desde fuera así como muchas cosas que no debemos preguntar o dar por sentado. En educación también ocurre la dificultad de no encontrar suficiente desafío y a veces se necesita que alguien vea hasta dónde podrías llegar por que ¿y si no?¿cuántas capacidades estaremos dejando sin desarrollar?




