La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la mayor organización internacional de la especialidad, que este primer fin de semana de septiembre 2021 celebra su Congreso Mundial en la localidad francesa de Marsella, ha actualizado su célebre «lista roja de especies amenazadas».

Los datos demuestran la alarmante disminución de biodiversidad que los científicos llevan años denunciando, ya que el 28 por ciento de las especies estudiadas por la UICN están «amenazadas».

En total, en esta especie de barómetro de «lo vivo», el organismo ha estudiado 138.374 especies de las que 38.534 están incluidas en las diferentes categorías amenazadas. 

La Lista roja de la UICN, creada en 1964, es el inventario mundial más completo que existe sobre el estado de conservación global de las especies vegetales y animales que están catalogadas en nueve categorías: extinguida, desaparecida en estado salvaje, el peligro crítico, en peligro, vulnerable, casi amenazada, preocupación menor, datos insuficientes y no evaluada. En diciembre de 2020, 31 especies entraron en la categoría de «extinguidas»

En la lista nueva han entrado los famoso dragones de la isla indonesia de Komodo, los lagartos más grandes del mundo, cuya vida ha pasado de la categoría de «vulnerable» a la de «en peligro» a causa del cambio climático: «El aumento de la temperatura y en consecuencia del nivel del mar reducirá su hábitat en al menos un 30 por ciento en los próximos 45 años». 

También están amenazadas el 37 por ciento de las especies de tiburones y rayas (en 2014 estaban en el 24 por ciento) a causa de la pesca intensiva, la degradación o pérdida del hábitat y las consecuencia del cambio climático. 

En el caso de los vegetales, las causas más frecuentes son los incendios y el calentamiento global.

Según el último informe «Planeta Vivo» del Fondo Mundial para Naturaleza (WWF), hecho público en septiembre de 2020, el número de más de veinte mil «poblaciones de mamíferos, pájaros, anfibios, reptiles y peces han disminuido un 68 por ciento».

Esta ONG analiza cada dos años la pérdida de biodiversidad a escala planetaria. Para la directora general de WWF, Véronique Andrieux, «son cifras realmente alarmantes. Tenemos degradadas tres cuartas partes de los ecosistemas terrestres y dos tercios de los marinos». 

Naturalmente, las cifras no son las mismas en las diferentes regiones del mundo. A la cabeza, muy por delante, América Latina y el Caribe donde, desde 1970 han desaparecido el 94 por ciento de los vertebrados. En segundo lugar, el continente africano donde la pérdida de especies vertebradas es del 65 por ciento. 

En el informe «Mediterráneo vivo», publicado el 7 de junio 2021 por un equipo de investigadores coordinado por Thomas Galewski, del laboratorio Tour De Valat (creado en 1954 por el famoso ornitólogo y conservacionista suizo Luc Hoffman), los autores se alarman ante el «colapso» de la biodiversidad en el Mediterráneo entre 1993 y 2016.

Según este centro de investigación para la conservación de las zonas húmedas, los peces son los más afectados a causa de la pesca intensiva. Las poblaciones de vertebrados presentes en la cuenca mediterránea se redujeron en los mismos años en un 20 por ciento; un descenso que fue del 52 por ciento en los ecosistemas marinos (pelágicos y costeros) y del 28 por ciento en los ecosistemas de agua dulce (zonas húmedas y ríos).

Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

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