Más de 150 ciudadanos del movimiento climático Extinction Rebellion han cortado el tráfico en la Gran Vía de Madrid durante una hora y quince minutos para exigir que en la cumbre del clima de Glasgow se llegue a los acuerdos necesarios para frenar la crisis climática y estos se ejecuten de tal manera que no se convoquen nuevas cumbres.

Según ha informado el departamento de Comunicación del movimiento, a las 09:30 de este 25 de octubre de 2021 han desplegado dos grandes pancartas para aislar todo el tramo de la Gran Vía paralelo a Plaza de España. A mitad del tramo, el grupo de rebeldes ha ocupado la calzada con música, portavoces y bengalas rosas mientras nueve activistas se encadenaban con tubos de bloqueo y bidones opacos alrededor de un gran reloj de arena al que se ha subido una joven rebelde. Las parapetadas señalan: «Estamos aquí arriesgándonos y asumiendo posibles consecuencias legales, porque no tenemos otra opción. Nos sentimos ignoradas por los gobiernos».

Las fuerzas policiales locales no tardaron en desplegarse asegurando la zona para reconducir el tráfico colapsado. El cuerpo nacional de policía acudió a los diez minutos, formando un dispositivo de diez furgones que, poco a poco, fue acotando la zona hasta tapar a las nueve rebeldes parapetadas alrededor de la estructura. Los agentes llevaron a cabo una actuación con dureza en relación a la actitud no violenta del movimiento. Finalmente, tras cortar sus bloqueos con sierras radiales, han desplazado a las nueve rebeldes sin especificar si es bajo condiciones de retención o detención. Los periodistas que acudieron lamentan que los cuerpos de seguridad del Estado no hayan permitido hacer correctamente su trabajo.

El movimiento contra la crisis climática ha señalado la negligencia de los mandatarios y las grandes multinacionales, reclamado que tomen acciones de forma inmediata y contundente. «Tras veinticinco Cumbres del Clima no sólo no han logrado reducir las emisiones de gases de efecto invernadero; sino que alrededor de la mitad total se ha liberado desde la primera COP de 1995. Si no rompemos este ciclo en los próximos años, el desastre está asegurado», señalan los portavoces del movimiento.

Extinction Rebellion propone la creación de una Asamblea Ciudadana Climática como herramienta de desbloqueo político. La asamblea recientemente puesta en marcha por el gobierno no convence: «No se ajusta a los estándares internacionales, el diseño ha sido opaco, la muestra de población es insuficiente, han ignorado todas las alegaciones y además no es vinculante. Asamblea Ciudadana sí, pero no así».

Con esta acción concluye la Semana de Rebelión de Extinction Rebellion que ha tenido lugar en Madrid, en la que el han desarrollado ocho acciones de desobediencia civil no violenta, entre ellas la de McDonald’s en Gran Vía y la del Ministerio de Asuntos Exteriores, para visibilizar las distintas implicaciones de la crisis climática, ecológica y social.

Fotografías de Fer Román Vico

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