La promesa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de entregar 5000 dólares a cada ciudadano adulto continúa sin financiación aprobada cuando faltan catorce días para las elecciones legislativas. El mandatario la presenta ahora como argumento de la recta final, aunque algunos de sus propios seguidores dudan de que el pago llegue a materializarse.
Este Observatorio informó del anuncio el 10 de septiembre, cuando la Casa Blanca presentó el denominado «dividendo Trump». Seis semanas después, el presidente lo ha repetido ante sus seguidores como una consecuencia segura de que los republicanos mantengan la Cámara de Representantes y el Senado, pero no existe una partida presupuestaria, un calendario, una agencia encargada del desembolso ni un procedimiento para solicitarlo.
El pago necesita la intervención del Congreso
El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, ha reconocido que el plan necesita la aprobación del Congreso. La cláusula constitucional sobre asignaciones impide retirar dinero del Tesoro sin una autorización establecida por ley. Por tanto, conservar las dos cámaras no activaría automáticamente los cheques: los legisladores tendrían que aprobar la base legal y los recursos necesarios.
Trump sostiene que el dinero puede proceder del crecimiento económico, los acuerdos comerciales, los compromisos de inversión extranjera, las participaciones públicas en empresas y los contratos sobre petróleo y minerales. La Casa Blanca no ha publicado un cálculo que convierta esos conceptos —algunos de los cuales no son ingresos disponibles del Tesoro— en una fuente concreta de financiación.
El presidente del Consejo de Asesores Económicos, Christopher Phelan, evitó responder cuando Associated Press le preguntó si la Administración había modelizado el efecto de los pagos. La ausencia de ese análisis público impide conocer qué parte se financiaría con nuevos ingresos, reducción de otros gastos o aumento del déficit.
Más de un billón de dólares y una incógnita sobre la inflación
El propio Trump admite que el coste superaría el billón de dólares. Una inyección de esa magnitud elevaría la renta disponible de los hogares, pero también podría aumentar la demanda y alimentar los precios si la producción no crece al mismo ritmo. La Administración replica que el dinero compensaría a las familias por la inflación acumulada desde 2021.
La contradicción política es visible. Los republicanos atribuyeron parte de la inflación posterior a la pandemia al exceso de estímulos federales, mientras ahora defienden una transferencia individual superior a la suma de los cheques repartidos durante el primer mandato de Trump. Tampoco se han precisado sus efectos sobre el déficit federal, que ronda 1,8 billones de dólares anuales.
El anuncio intenta responder al problema que domina la campaña. Este Observatorio ya explicó que el coste de la vida ha erosionado el apoyo a Trump incluso entre votantes republicanos. La encuesta Reuters/Ipsos cerrada este lunes indica que el 68 por ciento de los adultos desaprueba su gestión económica, incluido el 37 por ciento de quienes se identifican como republicanos.
Los candidatos republicanos apenas utilizan la promesa
El seguimiento de publicidad de AdImpact no ha encontrado anuncios republicanos en televisión o internet que presenten los 5000 dólares como eje de campaña. Las escasas piezas que mencionan el plan proceden de grupos favorables a los demócratas y cuestionan que el dinero llegue a pagarse.
La cautela también aparece entre asistentes a los actos de Trump. Algunos confían plenamente en que cumplirá; otros dudan de que el pago sea necesario o posible. La diferencia refleja un problema de credibilidad: una encuesta de AP-NORC de septiembre concluyó que aproximadamente la mitad de los votantes registrados considera que el presidente no cumple sus promesas, tres de cada diez creen que lo intenta pero no puede y dos de cada diez opinan que sí las cumple.
Antes del anuncio de septiembre, Trump ya había propuesto un dividendo de 2000 dólares financiado con aranceles y devoluciones vinculadas a los ahorros del Departamento de Eficiencia Gubernamental, pero ninguno de los dos proyectos se materializó. En esta campaña también ha anunciado 90 dólares para veinte millones de afiliados a Medicare y reembolsos de 500 dólares para personas que, según el Gobierno, pagaron de más por sus seguros de la Ley de Atención Médica Asequible.
El presidente cita asimismo el pago de 1776 dólares entregado a militares como prueba de que puede cumplir. Sin embargo, ese dinero procedía de un suplemento para vivienda que ya había aprobado el Congreso, una situación jurídica distinta de la actual promesa.
Los sondeos amplían la ventaja demócrata a catorce días de las elecciones
La encuesta nacional de Reuters/Ipsos, efectuada por internet durante cuatro días y cerrada el 19 de octubre, sitúa la aprobación de Trump en el 31 por ciento y la desaprobación en el 66 por ciento entre 1679 adultos. Entre los 1279 votantes registrados, los demócratas aventajan a los republicanos por 47 a 35 por ciento en la pregunta genérica para el Congreso. Los márgenes de error son de dos puntos para el conjunto de adultos y de tres para los votantes registrados.
La ventaja demócrata en ese mismo sondeo era de siete puntos dos semanas antes y ahora alcanza doce. El cambio no permite traducir el resultado nacional directamente en escaños, porque la Cámara se decide en 435 distritos y el Senado en contiendas estatales con electorados diferentes.
El promedio de Track the Vote del 20 de octubre, que reúne doce encuestas recientes, coloca a los demócratas en el 49,9 por ciento y a los republicanos en el 40,7: una diferencia de 9,2 puntos. Es una media del voto genérico, no una proyección del reparto de escaños.
La medición estatal publicada este martes por Marist en Ohio muestra un escenario más ajustado. Entre votantes probables, el demócrata Sherrod Brown obtiene el 48 por ciento frente al 44 del republicano Jon Husted en la elección especial para el Senado. En la carrera por la gobernación, la demócrata Amy Acton alcanza el 50 por ciento y el republicano Vivek Ramaswamy el 43.
Marist entrevistó del 15 al 18 de octubre a 1176 votantes registrados de Ohio mediante teléfono, mensajes de texto e internet. El margen de error es de 3,9 puntos para registrados y 4,5 para probables. Por ello, la ventaja de Brown entra dentro del margen de error, mientras la de Acton lo supera por poco; ninguna de las dos equivale a un resultado asegurado.
Los datos explican por qué Trump presenta los cheques como una elección entre recibir o perder 5.000 dólares. Pero la condición electoral no sustituye los trámites constitucionales ni convierte la promesa en un derecho de cobro. Para que el dinero llegue a los ciudadanos harán falta una ley, financiación, reglas de elegibilidad y un sistema de distribución que todavía no existen públicamente.




