Sanidad abre a audiencia pública la reforma de las guardias MIR

El Ministerio de Sanidad inicia la tramitación de un real decreto para reducir la jornada, limitar las guardias y mejorar las condiciones laborales de los médicos internos residentes (MIR), en un contexto marcado por las movilizaciones de organizaciones médicas que reclaman un estatuto profesional específico para la profesión médica y una reforma más amplia de las condiciones laborales del conjunto del colectivo.

El Ministerio de Sanidad ha abierto el trámite de audiencia e información pública del proyecto de real decreto que actualizará, casi dos décadas después, la relación laboral especial del personal residente en Ciencias de la Salud. La propuesta introduce cambios en la organización de la jornada, las guardias, los descansos, las retribuciones y la prevención de riesgos laborales con el objetivo de adaptar la normativa vigente desde 2006 a la realidad actual del Sistema Nacional de Salud, según informó el propio departamento ministerial.

La iniciativa llega, sin embargo, en un momento especialmente delicado para el Gobierno en sus relaciones con buena parte de la profesión médica. Diversas organizaciones profesionales, sindicatos y plataformas mantienen desde hace meses una campaña para exigir un estatuto marco específico para los médicos, al considerar que sus condiciones laborales no pueden regularse junto al resto de categorías sanitarias debido a las particularidades de la formación, la responsabilidad asistencial y las jornadas de trabajo.

La reforma se centra en la residencia sanitaria

El proyecto presentado por Sanidad modifica exclusivamente la normativa que regula la relación laboral especial de los médicos y demás profesionales sanitarios en formación especializada.

Entre las principales novedades figura el reconocimiento del derecho de los residentes a conocer su planificación de jornada con al menos dos meses de antelación y la fijación de una jornada ordinaria máxima de 35 horas semanales de promedio anual. Asimismo, establece un descanso mínimo de doce horas entre jornadas y un descanso semanal ininterrumpido de 24 horas adicionales.

En materia de guardias, el texto limita su duración máxima a 17 horas y establece que, cuando una jornada ordinaria y una guardia sean consecutivas, el tiempo total trabajado tampoco podrá superar esas 17 horas. Además, tras finalizar una guardia, el residente no podrá continuar con la jornada ordinaria prevista ni recuperar posteriormente esas horas.

La propuesta fija igualmente un máximo general de 68 horas mensuales de guardia —equivalente a cuatro guardias completas—, con posibilidad de una quinta únicamente en circunstancias excepcionales, siempre con justificación docente, informes favorables y consentimiento expreso del residente. La suma de jornada ordinaria y guardias no podrá superar las 45 horas semanales de promedio en cómputo trimestral.

Mejora salarial y mayor protección frente a riesgos laborales

La reforma también incorpora una actualización del sistema retributivo. El complemento de grado de formación comenzará a percibirse desde el primer año de residencia y aumentará progresivamente hasta el quinto curso. Además, el texto garantiza el mantenimiento del cien por cien de las retribuciones ordinarias durante situaciones como incapacidad temporal, nacimiento y cuidado de menor o riesgo durante el embarazo.

Otro de los apartados destacados es el refuerzo de la prevención de riesgos psicosociales mediante evaluaciones específicas cada dos años, protocolos de actuación tras incidentes graves y la creación de espacios grupales de apoyo profesional dentro del tiempo de formación.

La entrada en vigor del futuro real decreto será escalonada: las mejoras retributivas comenzarían a aplicarse el 1 de enero de 2027 y los nuevos límites de jornada y descansos, a partir del 1 de septiembre de ese mismo año.

El contexto: el conflicto por el estatuto propio de la profesión médica

La apertura de este trámite coincide con un conflicto de mayor alcance entre el Ministerio y buena parte de la profesión médica.

En los últimos meses, organizaciones como la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), el Sindicato Médico Andaluz (SMA) y otros colectivos profesionales han protagonizado movilizaciones y convocatorias de huelga para reclamar un estatuto específico que diferencie las condiciones laborales de los facultativos del resto del personal estatutario.

Entre sus principales reivindicaciones figura precisamente una reforma integral del sistema de guardias. Los representantes médicos sostienen que las jornadas de hasta 24 horas continúan siendo habituales en numerosos hospitales y centros sanitarios, denuncian que buena parte de esas horas extraordinarias siguen siendo obligatorias y reclaman que las guardias dejen de formar parte estructural de la jornada ordinaria, además de exigir una mejor remuneración y un cómputo adecuado para la jubilación.

Los colectivos profesionales también reclaman una regulación específica para la clasificación profesional, la carrera médica, las incompatibilidades, la movilidad y la conciliación laboral, aspectos que consideran insuficientemente abordados en la reforma del Estatuto Marco impulsada por el Ministerio.

Un paso parcial dentro de una negociación más amplia

La propuesta presentada por Sanidad responde únicamente a la regulación del personal residente en formación y no modifica las condiciones laborales del conjunto de médicos del Sistema Nacional de Salud.

No obstante, la limitación de las guardias, la reducción de la jornada efectiva y la mejora de los descansos constituyen algunas de las demandas que distintas organizaciones médicas vienen planteando desde hace años, aunque consideran que estas medidas deben extenderse también a los facultativos especialistas y quedar recogidas en un estatuto profesional propio.

Mientras continúa la tramitación del proyecto de real decreto mediante audiencia pública, el conflicto entre el Ministerio y las organizaciones médicas permanece abierto en torno a la futura regulación del Estatuto Marco y al reconocimiento de un régimen laboral diferenciado para la profesión médica.

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