Sé que está siendo difícil para ti

Pedro Sanz

Lo sé. No está siendo fácil para ti, incluso para muchos, muy difícil, y es más duro reconocerlo públicamente, por eso callas y bajas la mirada. Trato de ser empático y me pongo en tu lugar para sentir lo que piensas, bajo la premisa de que eres una persona racional, tienes conciencia y valoras tu vida y la de quienes te rodean.

Lo hago y compruebo que es difícil asimilar y comprender cómo el partido con el que te identificas, el PP o Vox, está apoyando que te suban la gasolina, está apoyando que pagues más por la electricidad, por el gas, está apoyando que te cueste más mover tu tractor, que los agricultores, ganaderos y gente del campo veáis como se incrementan los costes por las materias primas y os paguen menos por vuestros productos, que la cesta de la compra se encarezca, y más que lo va a hacer cuando en los próximos días los precios se disparen.

Se que no está siendo nada fácil comprobar cómo esos partidos que crees que trabajan para salvar España, están apoyando una guerra lejana que solo obedece a intereses económicos de EEUU y territoriales para Israel. Un «capricho» que además de cobrarse la vida de muchas personas inocentes, está provocando una situación de desestabilización mundial que repercute en tu bolsillo.

No es fácil comprobar como has tenido que cancelar o renunciar a tu viaje, que llevabas tiempo preparando, aplazar proyectos, o suspender viajes de trabajo fundamentales para tu actividad, y ver que a tu partido no le importa porque lo único que quiere es quedar bien con los agresores, aunque tu vida, tu bolsillo, tu empresa y tu día a día, sufra por el ataque armado.

Siempre hay una escapatoria para apaciguar tu conciencia, y es la de echar la culpa al «gobierno comunista», aunque sabes perfectamente que nada ha tenido que ver en la decisión de que otros comiencen una guerra que provoca serios problemas en tu vida diaria. Si el conflicto se alarga, quizá acabe con tu trabajo, o termines en un ERTE -flotador que el «gobierno comunista» pone a disposición de las empresas para que no te quedes en el paro- o quizá tenga que cerrar tu empresa.

Como tú dices, si eres una persona «de bien», te tiene que costar tragar, abrir los ojos y los oídos y escuchar del partido con el que simpatizas que España tiene que estar de acuerdo con el ataque de EEUU e Israel. Sin embargo, lees y escuchas que prácticamente todos los países europeos dicen NO a la guerra y la ciudadanía se niega a que los efectos del conflicto repercutan sobre ellos.

Pero aquí, en casa, escuchas a tu PP y Vox pedir que el Gobierno de tu España se pliegue a lo que diga Trump, y eres plenamente consciente, de nuevo, de que, aunque se haga eso, tu situación no va a mejorar.

Por mucho que se viaje a Nueva York para decirle a Trump lo bueno que es, y que el Gobierno de Madrid esté a muerte con él, no va a bajar la gasolina, ni la electricidad, ni el gas, ni la cesta de la compra, porque al arrogante y prepotente «amo del mundo» ni tu partido, ni Madrid, ni España, y mucho menos tú, le importáis absolutamente nada. Pero de alguna manera, los que vitorean y se arrodillan ante los agresores tienen que intentar que mantengas tu fe en ellos.

Pero sé que dudas mucho de sus palabras e intenciones, principalmente cuando miras tu bolsillo, tu coche, tus facturas, tu casa, tu nevera, el colegio de tus hijos y ves con mucha preocupación que en caso de que se alargue la guerra la situación va a empeorar para todos, salvo para los que tienen un alto poder adquisitivo. Ellos van a poder aguantar más, y aunque no lo creas, también están muy preocupados por sus intereses. Los ricos también sufren; aunque sea con la caída de la bolsa y la incertidumbre de sus inversiones.

Sé que es complicado aguantar el tipo en el trabajo, en la calle, en el bar, ante gente que tiene conciencia y aunque no es experto en economía, ni en política, y que incluso está en contra de Pedro Sánchez, te dice que la guerra perjudica nuestras vidas, que no solo arruina a los países en conflicto, sino a todos los demás y que la escalada de la violencia complicará aún más nuestra existencia, la de todos y todas.

Por eso me pongo en tu lugar y compruebo que no es fácil apoyar en este momento a alguien que, con sus decisiones y posicionamiento, carga contra ti, contra tu familia, tus compañeros, vecinos y amigos.

Pero de eso prefieren no hablar. Mejor desviar la atención hacia otros temas, buscar culpables cercanos, el de siempre a ser posible, para ver si cuela y te olvidas de que cada día vas a tener peores condiciones de vida por su apoyo a la guerra.

Quizá estás pensando sin pudor, aunque espero que sientas un poco de vergüenza, que menos mal que siempre nos quedará el «gobierno comunista» para pedirle rescate cuando las cosas se pongan aún más feas; como esos «pobres españoles» que huyeron de nuestro país para establecer su régimen fiscal en los países árabes o en Andorra, para no pagar impuestos, y que ahora lloran para que «Papá Estado» les rescate de su jaula dorada, por supuesto no con su dinero, sino con el tuyo.

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