Colectivos de ciclistas, vecinales, ecologistas y empresariales demandan en un comunicado carriles bici provisionales al Ayuntamiento de Madrid, de cara a favorecer el desconfinamiento.

Porque ahora nos enfrentamos a un triple reto:

  • Necesitamos asegurar el transporte en las ciudades, para permitir la recuperación de la actividad laboral. 
  • Debemos reducir también la ocupación del transporte público, dado el riesgo de contagio por la falta de distancia de seguridad.
  • Debemos reducir la contaminación, dado que «aumenta los riesgos de contagio de la COVID-19, el ratio de casos graves, y el número de muertes», según señalan las entidades en su comunicado.

La bicicleta se presenta como una buena solución a los tres problemas. Así lo han entendido ciudades como Berlín, Nueva York o Bogotá, al valorar que los carriles bici:

  • Dificultan el contagio, dado que al ser individuales, no acumulan residuos víricos de muchas personas.
  • Son cero emisiones, lo que mejora la calidad del aire.
  • Permiten reabsorber parte de los viajeros del transporte público. Eso facilita mantener las distancias de seguridad.

Estas vías aumentan el número de viajeros asumibles por una calle, dado que en ella entran más ciclistas que conductores de coche.

Paseo de la Castellana, Madrid, en la hora de paseo

De provisionales a permanentes

Como vemos, el uso de la bicicleta es importante para la desescalada de la COVID-19. Los carriles bici provisionales facilitarían el uso de bicicletas, al reducir el estrés urbano y la peligrosidad del tráfico, que disuaden de su uso.

Ambos elementos se resuelven notablemente habilitando carriles separados y protegidos. La idea es que, inicialmente, sean provisionales, pero que acaben convirtiéndose en permanentes. Esta operación agilizaría el compromiso municipal de crear una Red Ciclista Básica, que fue recientemente ratificado por el alcalde José Luis Martínez-Almeida.

En principio surcarían los principales ejes de la ciudad, incluyendo los intercambiadores de transporte. Así, se facilitaría la combinación de transporte público y bicicleta, haciendo viable su uso incluso en medias distancias.

Las medias de distancias de desplazamiento laboral en Madrid capital y el área metropolitana rondan entre los 4,7 y los 8,7 kilómetros. Estos datos, extraídos de la última Encuesta Domiciliaria de Movilidad, fomentan la idea de que la bicicleta es una alternativa razonable para el área metropolitana de Madrid.

Red Ciclista Básica

Pese a todo, las entidades —entre las que se encuentran la Asociación de Marcas y Bicicletas de España, Ecologistas en Acción, Greenpeace, la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid, la Asociación Pedalibre o Con Bici— celebran el compromiso del Ayuntamiento de Madrid con los carriles bici.

El consistorio ya ha confirmado que todos los kilómetros de carriles bici permanentes proyectados para 2020 y 2021 serán construidos. Esta acción forma parte del compromiso municipal de, para 2025, contar con una red de 570 km de vías en la ciudad. 

La idea es construir la Red Ciclista Básica, proyectada en 2008 y ratificada en 2018. Para ello es necesario construir anualmente 50 km de vías. El objetivo es ofrecer a la ciudadanía una alternativa real de transporte, fácil, segura y eficaz.


Las siguientes organizaciones suscriben este comunicado: Ecologistas en Acción, Greenpeace España, Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid, Asociación de Marcas y Bicicletas de España, Coordinadora Estatal Conbici, Asociación Pedalibre, Madres por el Clima, Asociación de Ciclistas Profesionales, Plataforma Carril Bici Castellana, Biciclistas Montserrat, Muévete en Bici por Madrid, Madrid en Bici, Bicilineal, Moratacleta, Asociación Ciclovía de Arganda, Bicillecas.

Habito entre la información y el arte, como el niño que baila entre la filosofía y la poesía. Creo en el compromiso, pero no en los dogmas, y más que la verdad, busco las perspectivas, aunque siempre trato de recopilarlas de forma fiel y rigurosa. Dicen que hay un tal Zule que publica con mi voz, pero yo creo que simplemente somos dos jugadores de un mismo juego: el que cree en la palabra y su poder transformador, así como en la responsabilidad de usarla honradamente.

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