La iniciativa «#QRicoSanLorenzo», del Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial, pretende digitalizar las cartas de los locales hosteleros de su municipio, de cara a ayudar a la restauración local en su vuelta a la normalidad este lunes 25 de mayo, cuando empiezan a abrir las terrazas de bares y restaurantes.

Cartas digitales

De tal manera, «#QRicoSanLorenzo» transforma las cartas de los locales hosteleros del municipio en códigos QR. Estos códigos son luego impresos en pegatinas, que los negocios pueden situar en mesas y accesos. 

Así, los clientes pueden conocer la oferta del establecimiento sin necesidad de compartir esos tradicionales cartones plastificados dónde aparecían los menús. Cambiar esta carta tradicional por un código QR es un requisito legal de la nueva normalidad prescrita por el gobierno. 

El motivo es que así los clientes sólo necesitan el móvil para acceder, a la carta virtual, lo que aporta seguridad sin añadir dificultad al usuario. Porque al evitarse el contacto directo de los clientes con la carta, se reducen los riesgos de contagio por COVID-19 entre ellos.

Nueva normalidad

Dado que este lunes 25, toda la Comunidad de Madrid entra en la Fase 1, las terrazas de bares y restaurantes pueden abrir de nuevo. Eso sí, lo hacen al cincuenta por ciento de su aforo, además de manteniendo las distancias de seguridad entre los clientes.

Además, los objetos habituales de la hostelería (cartas, servilleteros, ceniceros, etc) se mantendrán lejos de las mesas. Cómo veíamos, el objetivo es reducir la probabilidad de que los clientes contacten entre si, lo que evita posibles contenidos.

Así, con «#QRicoSanLorenzo» el consistorio se une a las iniciativas que aparecen para ayudar a la hostelería a adaptarse a la nueva normalidad. Con ella trata de apoyar al sector de la restauración, que está pasando por momentos muy difíciles en esta crisis de la COVID-19.

Los hosteleros de San Lorenzo que quieran participar en la campaña pueden escribir al correo electrónico [email protected].

Habito entre la información y el arte, como el niño que baila entre la filosofía y la poesía. Creo en el compromiso, pero no en los dogmas, y más que la verdad, busco las perspectivas, aunque siempre trato de recopilarlas de forma fiel y rigurosa. Dicen que hay un tal Zule que publica con mi voz, pero yo creo que simplemente somos dos jugadores de un mismo juego: el que cree en la palabra y su poder transformador, así como en la responsabilidad de usarla honradamente.

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