Maruja Mallo. la novela de una vida

Desde una habitación de la clínica en la que está ingresada, una anciana evoca en sus largas horas de insomnio recuerdos y experiencias y, como se dice que les pasa a los agonizantes, por su memoria circulan como en una película las imágenes de toda una vida. Se llama Ana María Gómez González pero el mundo la recuerda con el nombre de Maruja Mallo.

En marzo de 1928 Ernesto Giménez Caballero publicó en «Papel de aleluyas» de Sevilla, el artículo «Notre Dame de la Aleluya», un documento que puede verse estos días en Madrid en la exposición que el Museo Reina Sofía dedica a Maruja Mallo.

Posiblemente en este título se haya inspirado la escritora y catedrática de literatura Ana Rodríguez Fischer (Vegadeo, 1957) para titular «Notre Dame de la Alegría» (Siruela), una novela biográfica sobre Maruja Mallo, una de las grandes artistas españolas del siglo veinte, ignorada durante sus largos años de exilio y ninguneada desde que decidió regresar el año 1965 hasta que la llegada de la democracia a partir de la muerte de Franco la rescató de aquel olvido injusto.

Rodríguez Fischer narra la vida de Maruja Mallo utilizando un largo monólogo interior que ocupa todos los capítulos de esta novela y una prosa poética que convierte su lectura en un gratificante placer literario.

En los años veinte y treinta del pasado siglo Maruja Mallo fue uno de los personajes que enriquecieron la cultura de un periodo histórico de la España republicana, aquella que terminó en tragedia y exilio.

Nació en la villa lucense de Viveiro y en 1921 se formó en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, donde recibió clases de profesores como Julio Romero de Torres y tuvo como compañeros de curso a Benjamín Palencia y a Salvador Dalí, quien la definió como «mitad ángel, mitad marisco».

Ana Rodríguez Fischer la define aquí como «una de las aventuras más fascinantes del arte español contemporáneo». Fue amiga de las mujeres del Lyceum Club (Victoria Kent, Clara Campoamor, Margarita Nelken, María Lejárraga) y formó parte del grupo conocido como las sinsombrero, las que se atrevieron a ignorar y a enfrentarse a los convencionalismos que hacían de la mujer un objeto de uso.

En esta novela se recrea toda la vida de Maruja Mallo, desde el mar de su infancia, del que siempre tuvo nostalgia, las ferias y los mercados de Viveiro, las mujeres que cosían las redes, los cafés a los que la llevaba su padre, las fiestas y las romerías, las procesiones de Semana Santa, la fascinación que despertaban en ella los marineros que llegaban de mares lejanos.

Un mundo siempre presente cuando abandonó Viveiro y llegó a un Madrid donde aún se prohibía a las mujeres entrar en las tabernas, donde se relacionó con los ambientes progresistas de aquellos años, fue amiga de Ramón Gómez de la Serna y del grupo de la Residencia de Estudiantes, con Lorca y Buñuel. Fue novia de Rafael Alberti (quien suprimió de «Sobre los ángeles» el poema que le había dedicado y la evitó en sus memorias de «La arboleda perdida»), y amante ocasional de Miguel Hernández. Con todos ellos recorría las calles y las verbenas de aquel Madrid alegre y confiado que más tarde recreó en sus pinturas.

El capítulo más dramático es el dedicado a la represión fascista en la guerra civil, «la era del terror», de la que rescata su estancia en Bueu, cuando «Galicia se volvió un túnel negro por el que circulaba, infatigable, el tren de la muerte», con recuerdos de los asesinatos de Johan Carballeira, de José de la Torre, de Alexandre Bóveda, de Luis Rufilanchas

Después su huida a Lisboa y la ayuda de Gabriela Mistral para exiliarse en Argentina, donde ya estaban Rafael Dieste, Eduardo Blanco Amor, Luis Seoane, con quienes se relacionó. En el exilio conoció a Pablo Neruda y desarrolló una intensa labor creativa con cuadros, retratos, murales y escenografías para el teatro, con viajes a Nueva York y a algunos países iberoamericanos.

A lo largo de esta biografía novelada, Ana Rodríguez Fischer hace un análisis de la obra pictórica de Maruja Mallo en todas sus etapas, desde antes de su primera exposición en 1928 en los salones de la «Revista de Occidente», que le abrió las puertas a una cierta fama, de sus años surrealistas y de un viaje a París en 1932 que encandiló a los franceses (Paul Éluard elogió sus cuadros y André Bretón le compró uno que conservó hasta su muerte) desde sus años con los pintores de la Escuela de Vallecas con los que descubrió otro mundo para el arte en la luz de Castilla y otro lenguaje para su obra, hasta el estilo de sus últimas obras ya definitivamente instalada en España.

Es por esto que esta biografía es también una lección magistral sobre el arte de Maruja Mallo.

Francisco R. Pastoriza
Profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Periodista cultural Asignaturas: Información Cultural, Comunicación e Información Audiovisual y Fotografía informativa. Autor de "Qué es la fotografía" (Lunwerg), Periodismo Cultural (Síntesis. Madrid 2006), Cultura y TV. Una relación de conflicto (Gedisa. Barcelona, 2003) La mirada en el cristal. La información en TV (Fragua. Madrid, 2003) Perversiones televisivas (IORTV. Madrid, 1997). Investigación “La presencia de la cultura en los telediarios de la televisión pública de ámbito nacional durante el año 2006” (revista Sistema, enero 2008).

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