El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibió en La Moncloa a la Premio Nobel de la Paz Malala Yousafzai, quien agradeció el respaldo de España a las mujeres y niñas afganas y a la defensa global del derecho a la educación.
El encuentro, según detalla La Moncloa, refuerza la posición española en favor de los derechos humanos en Afganistán y la protección de las personas refugiadas, una cuestión que interpela directamente a las políticas públicas y a los compromisos europeos en materia de igualdad y asilo.
La visita de Malala Yousafzai a España sitúa en el centro del debate la situación de las mujeres afganas tras el regreso de los talibanes al poder y la necesidad de sostener una respuesta internacional coordinada.
Desde la perspectiva de los derechos de las personas usuarias de servicios públicos —educación, protección internacional, acogida— el encuentro adquiere especial relevancia.
Actualidad
Pedro Sánchez trasladó a Malala Yousafzai el «compromiso firme» de España con la defensa de los derechos de las mujeres y niñas afganas, así como con el acceso universal a la educación.
Durante la reunión, ambos abordaron la situación humanitaria en Afganistán y las restricciones impuestas por el régimen talibán, especialmente en materia educativa y de participación social de las mujeres. Malala agradeció el apoyo español a las iniciativas internacionales que denuncian la discriminación de género en el país asiático y promueven medidas de protección.
España ha mantenido en los últimos años una posición activa en los foros internacionales en defensa de las mujeres afganas.
El Ministerio de Asuntos Exteriores ha reclamado de forma reiterada la protección de los derechos fundamentales y ha respaldado iniciativas diplomáticas ante Naciones Unidas.
En diciembre de 2024, el ministro José Manuel Albares subrayó que España trabaja «para garantizar la protección de las mujeres y niñas afganas y exigir el respeto de sus derechos», tal como recoge la nota oficial del Ministerio..
Desde el punto de vista de las políticas de acogida, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha desarrollado programas específicos de protección para personas evacuadas y solicitantes de asilo procedentes de Afganistán. Estos programas incluyen itinerarios de integración, apoyo psicológico y escolarización de menores, cuestiones que inciden directamente en la garantía efectiva de derechos.
Organizaciones como ONU Mujeres han advertido de que Afganistán atraviesa una de las crisis más graves del mundo en materia de igualdad de género. En sus informes públicos, el organismo recuerda que la exclusión de las niñas del sistema educativo supone una vulneración sistemática de derechos fundamentales.
Por su parte, Amnistía Internacional ha denunciado que las autoridades de facto han institucionalizado un sistema de discriminación que puede considerarse persecución por razón de género.
En el ámbito europeo, la Comisión Europea ha reiterado su apoyo a la población afgana a través de ayuda humanitaria y programas de cooperación, insistiendo en la necesidad de condicionar cualquier relación política al respeto de los derechos humanos.
La visita de Malala se produce en un contexto en el que la comunidad internacional debate mecanismos jurídicos para exigir responsabilidades por la situación de las mujeres en Afganistán. España ha respaldado iniciativas multilaterales que estudian fórmulas de rendición de cuentas en el marco del Derecho Internacional.
Malala Yousafzai
Malala Yousafzai (Mingora, Pakistán, 1997) se convirtió en un símbolo global del derecho a la educación tras sobrevivir a un atentado talibán en 2012, cuando apenas tenía quince años. El ataque se produjo después de que la joven defendiera públicamente la escolarización de las niñas en el valle del Swat.
En 2014 recibió el Premio Nobel de la Paz, convirtiéndose en la persona más joven en obtener este galardón. El Comité Nobel reconoció su lucha «contra la opresión de los niños y jóvenes y por el derecho de todos los niños a la educación».
Desde entonces, ha impulsado la Malala Fund, organización que promueve proyectos educativos en distintos países y presiona a gobiernos y organismos internacionales para garantizar la escolarización de niñas en contextos de conflicto.
Graduada por la Universidad de Oxford, Malala ha intervenido en Naciones Unidas, el Parlamento Europeo y numerosos foros internacionales. Su discurso combina la defensa del acceso a la educación con la exigencia de políticas públicas que eliminen barreras estructurales de género.
En sus intervenciones recientes, la activista ha alertado de que la situación en Afganistán representa «la mayor crisis de derechos de las mujeres en el mundo actual», y ha pedido a los gobiernos europeos que no normalicen relaciones con quienes vulneran de forma sistemática los derechos fundamentales.
Derechos, educación y políticas públicas
La presencia de Malala en España interpela directamente a las administraciones públicas sobre la coherencia entre el discurso internacional y las políticas internas de acogida, igualdad y cooperación. La educación no solo constituye un derecho fundamental, sino también un servicio público esencial cuya garantía exige financiación, planificación y evaluación.
Para las organizaciones sociales, sindicatos y plataformas de defensa de los derechos humanos, el encuentro en La Moncloa supone una oportunidad para reforzar alianzas y exigir compromisos medibles. En un contexto global marcado por conflictos y retrocesos democráticos, la defensa de los derechos de las mujeres afganas se ha convertido en un indicador de la solidez de los valores europeos.
La visita de la Premio Nobel a España proyecta además un mensaje pedagógico hacia la ciudadanía: la defensa de los derechos humanos no resulta una cuestión abstracta, sino un compromiso que afecta a decisiones presupuestarias, políticas de asilo y cooperación internacional.




