La brecha salarial en la Comunidad de Madrid continúa siendo una desigualdad estructural que penaliza la autonomía económica de las mujeres. Según un último análisis de CCOO Madrid, elaborado a partir de la Encuesta de Estructura Salarial del INE y datos de la Agencia Tributaria y el SEPE, en 2023 las mujeres percibieron un salario medio anual de 29.250 euros frente a los 35.052 euros de los hombres. La diferencia asciende a 5802 euros, lo que equivale a una brecha del 19,8 por ciento.
El informe completo del sindicato, Análisis de la brecha salarial en la Comunidad de Madrid 2026, subraya que esta desigualdad no responde a un factor aislado, sino a una combinación de segregación sectorial, mayor parcialidad y temporalidad femenina, acceso desigual a complementos salariales y una división sexual del trabajo que continúa asignando a las mujeres la mayor carga de cuidados.
Una desigualdad que se concentra en los salarios más bajos
El estudio constata que la brecha no se distribuye de forma homogénea. En las ocupaciones de menor cualificación —grupos ocho y nueve— alcanza el 49,1 por ciento, lo que significa que el salario medio de las mujeres en estos puestos debería incrementarse casi la mitad para igualarse al de los hombres.
Esta cifra revela un patrón persistente: cuanto más precario es el empleo, mayor resulta la distancia salarial. En el percentil diez, que agrupa al diez por ciento de personas con menores ingresos, la brecha escala hasta el 38,0 por ciento.
El fenómeno no desaparece en los niveles superiores. Incluso en los puestos de mayor cualificación, las mujeres necesitarían aumentar su salario un 18,8 por ciento para alcanzar el promedio masculino.
El sector servicios, epicentro de la desigualdad
El análisis sectorial sitúa al sector servicios como el núcleo de la brecha salarial madrileña. En 2023 la diferencia alcanzó el 22,4 por ciento (6488 euros), frente al 6,7 por ciento en la industria.
El dato adquiere especial relevancia si se considera que el 92,4 por ciento del empleo femenino en la región se concentra en los servicios.
Esta sobrerrepresentación en actividades vinculadas al comercio, la hostelería, la atención domiciliaria o los cuidados explica en buena medida la persistencia de salarios más bajos y trayectorias laborales más fragmentadas.
Desde CCOO Madrid reclaman al Gobierno regional un cambio de modelo productivo que reduzca la dependencia del sector servicios y fortalezca actividades con mayor valor añadido y mejores condiciones laborales.
Edad, nacionalidad y jornada: brechas que se acumulan
La desigualdad salarial se amplía con la edad. Entre las personas mayores de 55 años, la brecha alcanza el 28,5 por ciento, con una diferencia superior a 8500 euros anuales.
La nacionalidad añade otra capa de discriminación. Las mujeres extranjeras perciben un salario medio de 21.639 euros anuales y apenas superan en un 11,9 por ciento el umbral de pobreza laboral
La brecha salarial en este colectivo se sitúa en el 15,5 por ciento, lo que configura una doble penalización por género y origen.
Incluso cuando se aísla el efecto de la jornada, la desigualdad persiste. La ganancia media por hora fue de 18,9 euros para las mujeres y de 21,2 euros para los hombres, lo que supone una brecha del 11,7 por ciento.
IRPF y patrimonio: una brecha más amplia
Los datos de la Agencia Tributaria refuerzan el diagnóstico. Según las declaraciones individuales del IRPF de 2023, la brecha en los rendimientos del trabajo asciende al 30,7 por ciento, con una diferencia media de 9.113 euros.
Las mujeres representan el 50,6 por ciento de las personas declarantes, pero concentran solo el 44,8 por ciento de los ingresos íntegros por rendimientos del trabajo. La desigualdad resulta aún mayor en los ingresos del capital mobiliario del ahorro, donde la brecha supera el 55 por ciento.
Este diferencial patrimonial anticipa una vulnerabilidad estructural que se proyecta en las pensiones.
Prestaciones y pensiones: la desigualdad se perpetúa
En 2025, la tasa de cobertura de las prestaciones por desempleo en la Comunidad de Madrid fue del 68,0 por ciento para las mujeres frente al 73,8 por ciento para los hombres.
Además, la cuantía media de la prestación contributiva en España alcanzó los 1.086 euros mensuales en el caso de los hombres y 934 euros en el de las mujeres, una diferencia de 152 euros al mes.
La brecha se agrava en las pensiones. En diciembre de 2025, la pensión media contributiva ascendió a 1271 euros mensuales para las mujeres y a 1826 euros para los hombres en la Comunidad de Madrid. La diferencia de 555 euros mensuales equivale a una brecha del 43,7 por ciento.
En la pensión de jubilación, la distancia alcanza el 39,2 por ciento, con 1422 euros para las mujeres frente a 1979 euros para los hombres.
Actualidad 2026: igualdad salarial en la agenda europea
El debate sobre la brecha salarial se enmarca en el impulso normativo europeo. La Comisión Europea ha intensificado la aplicación de la Directiva sobre transparencia salarial, que obliga a las empresas a facilitar información desagregada por sexo y refuerza el derecho a reclamar compensaciones. La Unión Europea sitúa la igualdad retributiva como uno de los ejes de su Estrategia para la Igualdad de Género 2020-2025 y su actualización posterior.
Por su parte, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte en sus informes más recientes de que el ritmo de reducción de la brecha salarial global resulta insuficiente para alcanzar la igualdad real en esta generación. ONU Mujeres insiste en que la corresponsabilidad en los cuidados y la inversión en servicios públicos constituyen herramientas decisivas para revertir la desigualdad estructural.
En España, el Ministerio de Trabajo y Economía Social mantiene la obligación de planes de igualdad y registros retributivos en las empresas, mientras que el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones gestiona los datos que evidencian la traslación de la brecha a las pensiones.
Reivindicaciones y horizonte
CCOO Madrid reclama un pacto integral de cuidados, la universalización de la educación infantil de cero a tres años, la revisión de complementos salariales para eliminar sesgos de género y el refuerzo de la Inspección de Trabajo.
También plantea la reducción de la jornada semanal a 37,5 horas y la consolidación del empleo público de calidad como garantía de igualdad.
La brecha salarial madrileña no constituye una anomalía coyuntural, sino la expresión económica de una estructura social que continúa asignando a las mujeres menos ingresos, menor patrimonio y pensiones más bajas.
Corregirla exige políticas públicas sostenidas, negociación colectiva ambiciosa y un compromiso institucional que sitúe la igualdad retributiva en el centro de la agenda.




