
Durante el proceso de elaboración de la Constitución de 1978 y el posterior diseño del mapa autonómico, se planteó y debatió seriamente la posibilidad de constituir Madrid como un «Distrito Federal» (o un ente con estatuto especial de capitalidad distinto al de una Comunidad Autónoma).
Fue una de las tres grandes opciones que estuvieron sobre la mesa para solucionar el «problema de Madrid».
Los detalles de cómo se desarrolló ese debate y por qué se descartó:
1. Las tres opciones para Madrid
Cuando se dibujaba el mapa de las autonomías, Madrid era una pieza difícil de encajar por su enorme peso demográfico y económico. Se barajaron tres salidas:
- Integración en Castilla-La Mancha (o Castilla la Nueva): Era la opción histórica natural, pero las provincias manchegas se opusieron. Temían que el peso de Madrid desequilibrara totalmente la región, convirtiéndola en un «Madrid y sus alrededores» donde las demás provincias perderían poder político y recursos.
- Integración en Castilla y León: Se intentó un acercamiento (sustituyendo el hueco que dejaban provincias como León o Santander si no se unían), pero se encontró con el mismo rechazo por el centralismo madrileño.
- Distrito Federal (o Estatuto Especial): Dar a Madrid un estatus administrativo diferente, gestionado directamente por el Estado o con competencias limitadas, similar al modelo de Washington DC en EEUU o al Distrito Federal de México.
2. ¿Quién lo planteó y por qué?
La idea del Distrito Federal tenía cierto apoyo técnico y político (sectores de UCD y AP, por ejemplo, veían con buenos ojos un control estatal directo sobre la capital).
- El debate constituyente: Hubo enmiendas durante la redacción de la Constitución (como la del diputado Antonio Carro, defendida por Manuel Fraga) que buscaban fijar en la Constitución un estatuto de capitalidad específico.
- El argumento a favor: Se argumentaba que, al albergar las sedes del Gobierno nacional, la ciudad no debía tener una autonomía política que pudiera entrar en conflicto con el Estado central.
3. ¿Por qué se descartó la idea del Distrito Federal?
Finalmente, la opción del Distrito Federal perdió fuerza y ganó la vía de la Comunidad Autónoma Uniprovincial (artículo 144 de la Constitución) por varias razones clave:
- Evitar privilegios o asimetrías: En el clima del «café para todos», crear un Distrito Federal podría haberse interpretado como un privilegio centralista o, por el contrario, haber dejado a los ciudadanos de Madrid con menos derechos políticos (autogobierno) que al resto de españoles (vascos, catalanes, andaluces, etc.).
- Democracia y Autogobierno: Los partidos de izquierda (PSOE y PCE) y el movimiento vecinal madrileño presionaron fuertemente para que Madrid tuviera plena autonomía política, con su propia Asamblea legislativa y capacidad de autogobierno, y no fuera un mero ente administrativo dependiente del Gobierno central.
- La solución intermedia: Se optó por crear la Comunidad de Madrid (vía art. 144) para dotarla de autogobierno, pero la Constitución (y posteriormente el Estatuto de Autonomía en su artículo seis) dejó el mandato de aprobar una Ley de Capitalidad especial. Esta ley regularía esa «dualidad» de Madrid (ser autonomía y a la vez capital del Estado), sin necesidad de ser un Distrito Federal.
En resumen, la idea existió y tuvo peso, pero se desechó para no crear una excepción en el sistema autonómico y para garantizar a los madrileños el mismo nivel de autogobierno político que al resto de regiones.



