
Madrid crece, absorbe y manda. No solo como capital: como un Distrito Federal de facto que disputa autoridad al Estado mientras legisla, una y otra vez, a favor de la oferta. Y el resultado es previsible: los grandes se hacen más grandes; el resto, más frágil.
Pascual Maragall (2002): «Madrid se va» (La idea central era que Madrid estaba «jugando otra liga», enfocándose en un contexto internacional y europeo, dejando atrás su relación más tradicional con otras ciudades españolas como Barcelona, con la que competía en una esfera distinta)
El Gran Madrid acelera su crecimiento y se lleva por delante un modelo de ciudad, un modelo de convivencia, y encumbra a avatares populistas a las más altas esferas del poder.
En este articulo trataremos la convergencia de dos procesos tectónicos en la sociedad madrileña relacionados con las estructuras de «poder real». Por un lado, analizaremos a Madrid (Comunidad), como Madrid Distrito Federal, y por otro lado analizaremos que las políticas nunca son neutras, y en este caso (Madrid) con más fuerza, siempre benefician a la Oferta frente a la Demanda o lo que es lo mismo en defensa de las corporaciones frente a los consumidores: «Los grandes se hacen más grandes. los débiles se pauperimizan.
Ninguna de las dos dinámicas alimenta el debate cultural y sus derivadas (derecha/Izquierda) ambas son más estructurales, más de fondo y son inmunes a tales debates
Madrid Distrito Federal -de facto-
Este análisis describe la transformación de Madrid, de ser simplemente la «sede del gobierno» a convertirse en una entidad política autónoma con rasgos de «Ciudad-Estado», que opera bajo una lógica de confrontación permanente con el Estado del que forma parte.
Madrid, siendo la capital, ha adoptado el discurso de la región rica e incomprendida por el gobierno de la Nación, siguiendo el ejemplo de la Lega Nord italiana (Milan/Venecia) incomprendida por el Parlamento Romano.
Distrito Federal, cuando el gobierno central de una nación deja al margen de la división territorial el área geográfica por la que se expanden los ministerios y oficinas gubernamentales, otorgando a este territorio un estatuto diferencial (que no es el caso de la tesis de este artículo).
Madrid Distrito Federal es el resultado del proceso de fagocitar a la capital del España por parte de la Comunidad de Madrid. La Comunidad de Madrid se blinda en su territorio «Distrito Federal» y manda el mensaje «este es mi territorio, yo administro mis recursos y tú (Gobierno Central) y tus leyes, son un estorbo».
«la estructura radial de las principales infraestructuras de transporte y una gran disponibilidad de suelo en el centro de la península han facilitado la economía de agregación en Madrid; el éxito de esa economía de agregación permite ofrecer primas fiscales, que a su vez contribuyen a aumentar la agregación»
Enric Juliana
Aquí tienes un análisis desglosado de este fenómeno de «Madrid Distrito Federal» y el marco de combate institucional:
1. La Paradoja del «Independentismo de la Capital»
Tradicionalmente, las tensiones territoriales en España venían de la periferia (País Vasco, Cataluña) contra el Centro. La tesis del articulo señala un cambio de paradigma histórico: El Centro se ha desconectado del Estado.
- El giro de guion: El eslogan de la Lega Nord («Roma nos roba» o «Nosotros producimos, Roma desperdicia») se basaba en que el norte industrial sostenía al sur agrario y burocrático. En el caso de Madrid, se ha instalado la narrativa de que la Comunidad de Madrid es el motor económico liberal que se ve «frenado» por el intervencionismo del Gobierno Central.
- La mutación: Madrid ha dejado de verse a sí misma como la ventanilla de España para verse como el motor de España. Esto genera la mentalidad de: «Si nos dejáis solos, volamos; si nos reguláis, nos lastráis».
2. El Campo de Batalla Institucional
El color político es secundario; el conflicto es estructural. La arquitectura institucional de Madrid (Capital + Comunidad Autónoma uniprovincial + Ayuntamiento potente) crea una superposición de competencias que garantiza el choque.
- La tricefalia de poder: En apenas unos kilómetros cuadrados conviven tres administraciones gigantescas (Moncloa, Sol, Cibeles).
- El marco combativo:
- Si son de distinto partido: La guerra es total y pública (ej. Ayuso vs. Sánchez). La Comunidad se erige como «contrapoder» o «gobierno en la sombra».
- Si son del mismo partido: La guerra es interna y por el liderazgo (ej. La histórica rivalidad Aguirre vs. Gallardón). La Comunidad busca eclipsar al Ayuntamiento y viceversa.
Al pie de este articulo se enlazan detalles sobre batalla institucional y sobre el debate constitucional sobre la configuración de Madrid en el nuevo marco autonómico.
3. El «Distrito Federal» de Facto
El concepto de «Distrito Federal» implica un territorio con estatus especial. Madrid no lo tiene de iure (legalmente es una autonomía más), pero actúa de facto como tal gracias a dos factores:
- El efecto «Agujero Negro» (o la aspiradora): Madrid absorbe recursos humanos, empresariales y mediáticos del resto de la península. Esto valida el sentimiento de superioridad en la gestión: «Aquí vienen todos porque aquí se gestiona mejor», ignorando a menudo el efecto capitalidad (la ventaja de tener los ministerios, los grandes reguladores al lado y las inversiones en infraestructuras relacionadas con la concurrencia del Gobierno Central con la región madrileña).
- Dumping Fiscal y Soberanía Económica: Al utilizar su autonomía para bajar impuestos (Sucesiones, Patrimonio, IRPF), Madrid compite deslealmente —según otras regiones— con territorios que no tienen la ventaja de la capitalidad. Esto refuerza el mensaje de «nosotros administramos bien nuestros recursos», creando una barrera invisible con el resto.
4. La Apropiación del Recurso
La frase, «El yo soy merecedor de los recursos que tú administras», resume la batalla por la legitimidad.
- La narrativa: «El dinero está en Madrid porque Madrid lo genera».
- La contra-narrativa (resto de España): «El dinero está en Madrid porque el diseño radial de España (infraestructuras, sedes corporativas, BOE) obliga a que pase por ahí».
A la misma vez, se construye la identidad de «agraviado». Se crea una identidad madrileña defensiva, algo inédito hace treinta años, basada en la resistencia a la homogeneización que intenta imponer el Estado central (no importa el color político al frente del gobierno de la nación).
Este marco combativo es altamente eficiente para ganar elecciones locales y autonómicas moviliza al electorado contra un «enemigo exterior.
El estado (en su conjunto) no es neutral en el escenario donde se cruzan la oferta y la demanda.
Para esta parte del articulo asumiremos de pleno la tesis del articulo de este medio «De la factura de la luz al autoritarismo: Cómo la asimetría del mercado fabrica democracias fallidas» e ilustraremos con ejemplos concretos las leyes o reglamentos no neutrales.
Cuerpo legislativo
En La comunidad de Madrid, el estado es tricéfalo con tres actores legislando en un mismo terreno, cada uno de ellos en sus competencias, Gobierno central, Gobierno autonómico y Pleno del ayuntamiento de Madrid.
El conjunto de leyes leídas de una en una no sugiere que la oferta tenga mejores cartas que la demanda. El resultado del cuerpo legal capas y capas de estratigrafía legal, favorece a las grandes corporaciones, por la complejidad normativa e infinidad de recursos para buscar recovecos y estrategias de mago para embaucar a los consumidores.
Baste un ejemplo: es legal montar una SOCIMI que les permiten mejoras tributarias mientras los trabajadores al final de mes aportan vía IRPF una parte de sus salarios. No hay suficientes abogados para que libren de pagar los impuestos a los trabajadores, pero hay ejércitos de abogados trabajando para las grandes empresas para adaptarse a los cambios legislativos y encontrar iniciativas empresariales para seguir pagando menos impuestos.
Seguiremos analizando las mejoras a la «Oferta» por parte del legislador en la Comunidad de Madrid, donde las ayuditas no se esconden en relecturas o agujeros legales, o en escenarios de nula inspección, sino que son por una legislación directa y lo más grave por aportación económica directa, a los agentes que están detrás de la «Oferta».
Sanidad
El modelo de la comunidad de Madrid con respecto a la sanidad, que destina miles de millones a la sanidad privada, es una intromisión deliberada en favor de la oferta, las grandes corporaciones sanitarias se hacen más grandes en detrimento de lo público, el cheque en blanco que se le asigna a la privada la libra de perdidas y sanea sus balances.
Se reescribe el contrato social, de tener derecho y una prestación de una sanidad universal a ser consumidor de un servicio privado. En este modelo se va más allá de la toma de partido por lo privado (que se nos vende por la excelencia), esta deriva lleva a la desaparición al servicio de la sanidad pública la pauperimazación del estado de bienestar.
Educación
Mismas políticas de beneficiar a la oferta, se nos vende como libertad de opción, cuando en realidad es la construcción de una autopista hacia lo privado, en los folletos hay cuestiones de fe, excelencia y segregación racial, todo ello no importa, el capitalismo liberal no tiene alma, tiene propósito, y busca el beneficio.
Especialmente dolosas son las partidas dinerarias y las facilidades para la creación de Universidades privadas en la Comunidad de Madrid. Universidades sin rigor académico suficiente, para desviar a sus aulas los alumnos por falta de plazas en las Universidades Públicas, a las que se está asfixiando económicamente.
Urbanismo, Turismo, Residencias de Mayores, etc. una lista de ámbitos en los que las normas y las leyes toman partido por la oferta.
Las leyes lejos de mejorar la vida de los ciudadanos aparecen como redes que los atrapan y solo los más poderosos salen victoriosos de todas las iniciativas, gobierne quien gobierne, están por la labor de añadir estratos legislativos en un lenguaje para abogados.
Conclusión:
Madrid ya no discute solo qué partido gobierna, sino qué tipo de poder manda. Un poder que se disfraza de libertad, pero funciona como ventaja estructural; que presume de eficiencia, pero externaliza costes; que habla de elecciones, pero opera como mercado.
Como ejemplo histórico está el «Tamayazo»: la conjunción de una iniciativa política y las cloacas de los mercados (entre otros el inmobiliario), que vio la oportunidad de hacer palanca en una mayoría ajustada, para poder medrar a lo largo y ancho de la geografía madrileña.
El Distrito Federal de facto no necesita bandera: le basta con el BOCM, los impuestos bajos y el relato del agravio bien engrasado.
En las siguientes entregas bajaremos a tierra esta maquinaria por áreas de gobierno —sanidad, educación, turismo, urbanismo, residencias— y mediremos el daño real: quién paga, quién gana y quién queda fuera.
Al final de la serie nos preguntaremos por la figura Ayuso y el papel que representa en este entramado, ¿Es un «avatar» de poderes emergentes sin cabeza?, ¿Una consumidora pasiva de un modelo que corrompe las voluntades de los creyentes en el vellocino de oro?, o ¿Es una trepa en un partido enganchado en una batalla cultural sin lideres con convicciones firmes en valores civiles y morales?
Porque al final la pregunta no es si Madrid crece.
La pregunta es a costa de quién.
Referencias:
- «Madrid, distrito federal» (La Vanguardia, 04/10/2020)
La columna donde Juliana pone el concepto sobre la mesa de forma directa. - «Madrid DF, ¿qué significa?» (La Vanguardia, 07/10/2025)
Explicación más «definitoria» del término, con marco político y territorial. - Libro «Madrid DF» Fernando Caballero – Publicado por Arpa, octubre 2024
El libro no es ni un panegírico ni un ataque, sino un análisis de la realidad: Madrid se ha emancipado de su rol tradicional administrativo para convertirse en un nodo económico global. La pregunta que deja en el aire es: ¿Qué hacemos con este «monstruo» urbano? ¿Lo potenciamos para que sea el motor de España en el mundo, o lo frenamos para equilibrar el territorio nacional?



