
Pensilvania confirmó el martes sus dos primeras muertes por sarampión en 35 años, un golpe que ha reactivado el debate sobre la política de vacunación impulsada por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., a diez semanas de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre. Se trata además de los dos primeros fallecimientos por esta enfermedad registrados en todo el país en lo que va de 2026, según confirmó el departamento de Salud de Pensilvania a Axios.
Las dos personas fallecidas, residentes no vacunados del condado de Lancaster, formaban parte de un brote que ya suma 393 casos confirmados en 28 condados del estado, con 70 hospitalizaciones. A escala nacional, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades han contabilizado ya 2777 casos en lo que va de año, la cifra más alta en 35 años y superior a la de todo 2025.
El caso ha adquirido dimensión política porque coincide con los cambios que Kennedy ha impulsado desde el Departamento de Salud en las recomendaciones federales sobre vacunas, incluida la triple vírica (sarampión, paperas y rubeola). Datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades citados por NBC News muestran que las exenciones de vacunación infantil subieron en 41 estados durante el curso 2025-2026, mientras la cobertura nacional de la triple vírica se sitúa en el 92,4 por ciento, por debajo del umbral del 95 por ciento necesario para la inmunidad de grupo.
El gobernador demócrata de Pensilvania, Josh Shapiro, confrontó directamente a Kennedy tras conocerse las muertes, calificando de «muy directa» la conversación y responsabilizando a la retórica de la Administración de sembrar dudas sobre una vacuna segura.
La reacción de Shapiro se enmarca en la oposición partidista formal del Partido Demócrata: como gobernador de un estado que Trump necesita disputar en noviembre, su crítica pública tiene un componente electoral explícito. Distinta es la respuesta de la comunidad médica, que ha expresado su preocupación de forma independiente de cualquier cálculo partidista: la secretaria de Salud del estado, Debra Bogen, insistió en que «la vacuna triple vírica es segura y ofrece la mejor protección» disponible, mientras médicos de hospitales de la región han advertido sobre el riesgo para mujeres embarazadas y niños no vacunados.
Este episodio se inserta en el Observatorio Trump como el desarrollo más reciente del hilo abierto sobre el plan de vacunación de 90 días impulsado por Kennedy, cuyo vencimiento está previsto para después de los comicios de noviembre.
La politización de la sanidad pública añade un frente adicional a la campaña de mitad de mandato: encuestas recientes ya sitúan la sanidad entre las principales preocupaciones del electorado, y un episodio con víctimas mortales evitables mediante vacunación resulta, por su naturaleza, más difícil de neutralizar en términos de mensaje que otras controversias administrativas.
El seguimiento de la opinión pública de cara al 3 de noviembre deberá determinar si este episodio erosiona el respaldo republicano en estados suburbanos y rurales por igual, o si queda contenido como una controversia sanitaria más dentro de un ciclo informativo ya saturado de frentes abiertos.



