Con el confinamiento obligatorio, miles de personas están encerradas en sus casas con el fin de reducir el contagio de coronavirus. Pero una consecuencia de nuestro encierro es la vuelta de la fauna salvaje a las calles.

En las últimas semanas se ha visto cómo la naturaleza se abre paso a través de las calles asfaltadas y entre los laberintos de edificios desde Málaga hasta Chicago, los ciudadanos han podido disfrutar de unas estampas poco habituales de sus calles.

En Tajo de Ronda, un municipio malagueño, algunos vecinos han podido ver a varios pavos reales en su barrio mientras iban a la compra. Una imagen que no quedará en el olvido.

Pero no sólo en el sur se ha podido ver cómo la naturaleza se expande en zonas urbanas. Es el caso de Cangas, Asturias, donde algunos vecinos pudieron grabar a un oso circulando por las vacías calles del pueblo.

Los cerdos salvajes de la península ibérica han paseado palmito no sólo por el centro, también se ha podido visualizar un ejemplar en el paseo marítimo de Málaga.

También una pequeña familia de jabalíes ha sido vista a la salida del Hospital de Vall d´Hebrón, en Barcelona.

Pero esta reconquista de la fauna salvaje no es algo único de España. A principios de esta semana de principios de abril de 2020, un transeúnte pudo captar la imagen de un coyote paseando por la Avenida Michigan, la cual estaba completamente vacía, en la ciudad de Chicago (EE. UU.).

Otra imagen, quizás menos inquietante para las personas que transitaran por las calles, es la del rebaño salvaje de cabras que disfrutaron de un paseo por Llandudno, un municipio galés, en Reino Unido.

Aunque estas no fueron las primeras imágenes en sorprender a los viandantes, porque los efectos ya se registraron en la calidad del agua de los canales de la ciudad italiana de Venecia. Una ciudad que, por ahora, es una de las más castigadas por el gran número de turistas y por el trasiego continuo de grandes transatlánticos en su puerto. La imagen captó la atención de las pocas personas que se encontraban por sus calles, lugares que hace poco tenía a miles de turistas fotografiando cada detalle de la ciudad flotante.

En concreto, hablamos de varios delfines nadando por los canales vénetos. Tan cómodos estaban los mamíferos que era como si fuesen partícipes habituales del trasiego de las aguas de Venecia, ahora más limpia por el confinamiento.

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Intento aprender siempre de lo que leo, veo y escucho. Prestar atención a los problemas de las personas y contarlo de la mejor forma posible es mi objetivo como profesional. Mi otra pasión es el cine.

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