Sé que su estreno fue en 2009, pero para mí fue ayer en el Teatro Cervantes de Málaga, cuando pude ver la versión de la directora Pepa Gamboa de la última obra de Federico García Lorca, La casa de Bernarda Alba.

Conozco de memoria esta historia basada en un hecho real, una tragedia de mujeres víctimas de una sociedad sobre todo rural, en que la mujer no era nada ni nadie. A Federico le molestaba esa sociedad. Él conocía y admiraba el valor de la mujer. Por eso, su dramatización tuvo un trasfondo de crítica feroz de una situación insoportable humanamente. Por eso la joven Adela prefiere quitarse la vida antes que vivir sin libertad y sin amor.

La versión de Pepa Gamboa, premiada entre 2009 y 2011 en Canal Sur Premio Revelación, Premio Europeo de la Comunidad Gitana, Premio Europeo de Cultura Gitana, Premio Escenarios de Sevilla a la mejor Dirección, Premio Festival TAC Valladolid, Premio Clara Campoamor de Orense y Premio Macarenas del Año del Ayuntamiento de Sevilla, cambia mucho sin cambiar nada.

Lo primero y más importante, las actrices son gitanas del asentamiento chabolista de El Vacíe de Sevilla, el más antiguo de España. Es decir, no son actrices profesionales, pero son las más auténticas que he visto en las muchas Bernardas que llevo vistas. Son auténticas, porque son andaluzas, porque hablan y sienten como andaluzas, porque ni siquiera necesitan actuar porque ya están en la piel de esas mujeres.

Lo segundo, son auténticas porque cantan en ese par de días que se narran en la historia; cantan porque son andaluzas y jóvenes y necesitan minimizar su drama para sobrevivir a esa vida de mujeres sin hombre. Algo muy andaluz, el aje, el reírse de uno mismo aún viviendo el mayor y más íntimo de los dramas.

Evidentemente desde 2009 las actrices han cambiado, pero siguen siendo gitanas chabolistas, algunas analfabetas, siguen encontrando en esta obra la transformación de sus vidas. De la invisibilidad y la marginación a romper las barreras de la exclusión y la pobreza, a ser aclamadas, reconocidas y respetadas internacionalmente. La obra les dio voz y dignidad a toda su comunidad, entonces y ahora mismo. Orgullo gitano.

Pepa Gamboa ha suprimido el luto lorquiano actualizando la vestimenta y poniéndole colores, ahora el luto ha dejado de existir. Ni siquiera Bernarda viste de negro, sino de marrón. Viste de negro la Poncia, la criada que lleva con Bernarda desde que ambas eran niñas de la misma edad, la única que osa subírsele a las barbas a Bernarda, tratando de hacerle ver lo que ella se niega a ver.

Pepa Gamboa ha eliminado de la obra lo superfluo, ha dejado lo fundamental. Un solo acto de una hora de duración. Ha potenciado el protagonismo de la abuela María Josefa. Ella y la Poncia son las almas del drama, Bernarda es la corporeidad mandona, de la que nadie hace mucho caso un siglo más tarde de ser escrita. Una Angustias que además de cuarentona es una obesa morbosa frente a una joven y delicada Adela, marcan la diferencia entre la rica que compra un marido y la pobre capaz de inspirar amor al invisible, con presencia constante Pepe el Romano.

Esta versión de Pepa Gamboa es un auténtico drama andaluz, creíble de principio a fin. Dicen que Nuria Espert cuando la vio dijo a Bernarda: Yo he hecho una versión de Bernarda, pero tú eres Bernarda.

Y con razón. La versión de Nuria fue inglesa, en un teatro londinense, con insignes actrices inglesas. Es posible que en un tiempo, en una sociedad rural inglesa, pudiera vivirse ese drama. Pero nunca sería lo mismo.

Nunca lo mismo que en la Granada de los años treinta del siglo pasado. Y por primera vez en mi experiencia Bernarda, María Josefa, la Poncia, la criada, Angustias, Magdalena, Amelia, Martirio y Adela van vestidas de colores y ponen cantos alegres a sus dramas ocultos.

Teresa Fernández Herrera
Algunas cosas que he aprendido a lo largo de mi vida. Soy Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, master en Psicología del Deporte por la UAM, diplomada en Empresas y Actividades Turísticas, conocedora de la Filosofía Védica. Responsable de Comunicación y Medios en Madrid de la ONG Internacional con base en India, Abrazando al Mundo. Miembro de la British Association of Freelance Writers. Certificada en Diseño de Permacultura. Trainer de Dragon Dreaming, metodología holística para el crecimiento personal, grupal y comunitario en el amor a la Tierra. Colaboradora en Periodistas-es y en las revistas Natural, Verdemente, The Ecologist para España y América Latina. Profesora de inglés avanzado.

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