Hablar con un adolescente hoy implica, muchas veces, aprender un idioma nuevo sobre la marcha. Palabras que aparecen de repente en medio de una frase y nos dejan con la sensación de que hemos llegado tarde a algo. Sin embargo, no es solo cuestión de palabras, es la manera de poner nombre a lo que les ocurre, a lo que sienten y a la forma en que habitan su mundo.

Entender estas palabras no significa invadir su espacio ni «hacerse el moderno», sino comprender mejor su realidad emocional, social y digital.

Buguear

Viene del lenguaje tecnológico y se utiliza cuando algo deja de funcionar correctamente. Cuando un adolescente dice «me he bugueado», normalmente no habla de un fallo técnico, sino de sentirse saturado, bloqueado o mentalmente colapsado. Es una sensación de no poder procesar más decisiones, emociones o estímulos.

Fomo

Otra expresión frecuente es FOMO, siglas en inglés que aluden al miedo de quedarse fuera, no enterarse de algo, no estar en un plan y/o no participar en una conversación. Ese «Fear Of Missing Something» no es superficial, conecta con la necesidad de pertenencia, especialmente intensa en la adolescencia.

Las redes amplifican dicho miedo porque siempre parece que otros están viviendo algo mejor, más divertido o más completo.

Cringe

Término que se usa para describir algo que da vergüenza ajena. Puede referirse a comportamientos, comentarios o situaciones que resultan incómodas. A veces, incluso lo usan para marcar distancia con el mundo adulto.

Random

Cuando dicen que algo es «random», suelen hablar de algo inesperado, sin sentido aparente o fuera de contexto. Pero muchas veces ese sin sentido es lo que resulta divertido o liberador. El humor adolescente no siempre busca lógica.

Ghosting

El «ghosting» también aparece en la adolescencia. Consiste en dejar de responder, desaparecer sin explicación. Para ellos puede ser una forma de evitar el conflicto, pero también genera mucho malestar emocional cuando se sufre desde el otro lado. Aquí hay una oportunidad clara para hablar de responsabilidad.

Es importante recordar que la adolescencia es una etapa de alta intensidad emocional, búsqueda de identidad y necesidad de pertenencia. El lenguaje evoluciona para dar forma a todo eso. No entender las palabras puede generar distancia, pero tampoco es necesario dominarlas todas.

Más que entender un diccionario completo, lo importante es escuchar sin juicio, preguntar con curiosidad y no ridiculizar lo que para ellos/as es significativo. Cuando un adulto se interesa de verdad, el mensaje que reciben no es tanto un «quiero controlarte» sino un «quiero entenderte».

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