Quién haya pasado tiempo en un aula lo sabe, hay días en los que mantener la atención de los alumnos/as puede parecer una misión imposible.
Explicar, pedir silencio, repetir instrucciones… No es necesariamente falta de interés ni de disciplina. En muchos casos simplemente estamos trabajando con niños y niñas que viven en un entorno lleno de estímulos constantes.
Pantallas, vídeos cortos, juegos rápidos, series llamativas… todo compite por su atención. Sus cerebros se han acostumbrado a cambiar de estímulo cada pocos segundos.
Por eso, cuando entran en el aula donde el ritmo es más pausado y sostenido, mantener la concentración durante largos periodos puede resultarles mucho más difícil.
Estrategias
Cada vez más docentes coinciden en algo. No basta con explicar bien el contenido, también hay que diseñar estrategias que mantengan la atención del grupo. Disponer de pequeños recursos preparados puede marcar la diferencia entre una clase que se desordena y otra que fluye.
Algunas dinámicas sencillas podrían ser:
El estudiante incógnito
Al inicio de la clase el maestro/a coloca en un lugar visible un sobre. Dentro se introducen tres pequeños papeles con el nombre de tres estudiantes de la clase, quienes serán los incógnitos de la sesión.
La clave está en que nadie sabe quienes son. Durante la clase, estos estudiantes serán observados de forma especial, valorando aspectos básicos del funcionamiento del aula como atender, participar, trabajar en equipo…
Como los nombres están ocultos, todos los integrantes pueden pensar que están dentro del sobre. Esa pequeña incertidumbre cambia la dinámica del grupo, pues nadie quiere ser uno de los elegidos y que su comportamiento no esté a la altura.
Finalmente se abrirá el sobre para descubrir quiénes eran. Si han cumplido los criterios establecidos pueden recibir algún tipo de reconocimiento.
El error del profesor/a
El profesor/a escribe o dice algo incorrecto a propósito durante la explicación. Los alumnos y alumnas tienen que estar muy atentos para detectar el error.
Cuando alguien lo encuentra, se detiene la clase y se comenta. Esto hace que escuchen con más atención porque saben que puede haber «trampas».
La palabra secreta
Antes de empezar la explicación se dice una palabra clave.
Cada vez que el maestro/a le diga durante la clase, los infantes deben hacer una pequeña acción (ponerse rectos, anotar algo en el cuaderno, dar una palmada..)
El cronómetro sorpresa
Se anuncia que en algún momento de la explicación se activará un cronómetro de 30/60 segundos aproximadamente. Cuando ocurra, todos deberán escribir en su cuaderno lo último que han entendido o la idea principal. Si no han estado atentos, no podrán hacerlo.
Lo interesante de esta estrategia es que no se centra en castigar al que se porta mal, sino en reforzar el comportamiento adecuado. En lugar de buscar errores, se ponen en valor las conductas que ayudan a que la clase funcione. Además, introduce un componente lúdico que transforma la rutina diaria.
Los niños y niñas responden muy bien cuando el aprendizaje incorpora elementos de juego, sorpresa o desafío.
Por supuesto, ninguna estrategia funciona siempre ni en todos los grupos. Cada aula tiene su propia dinámica, pero contar con pequeñas herramientas como esta puede ayudar mucho en momentos en los que la atención se dispersa.Palabras:
- Atención en el aula
- Estrategias
- Docentes
- Motivación escolar
- Participación
- Alumnos/as
Frases:
- Mantener la atención en el aula es cada vez más difícil en un entorno lleno de estímulos digitales.
- Estrategias sencillas pueden ayudar a mejorar el clima de clase sin recurrir al castigo.
- La dinámica del estudiante incógnito introduce juego, expectativa y refuerza el comportamiento positivo.
Enlaces:
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