
Comedia ligera y musical francesa con la duración justa (1h 35’), Elegir mi Vida (Partir un jour) fue la película inaugural del Festival de Cannes el pasado año. Para su primer largometraje, la cineasta Amélie Bonnin ha alargado el cortometraje con el que ganó un Cesar en 2022 (premio de la Academia francesa equivalente a nuestro Goya), y ha recuperado a sus intérpretes, para reescribir una historia con grandes dosis de nostalgia y recuerdos de los años del pop, que tiene como escenario la campiña francesa.
Con un título que, en la versión original francesa, nos recuerda que así se llamaba una maravillosa (como todas) canción del belga Jacques Brel, Partir un día –que es como un instante suspendido en el tiempo- es una comedia musical que respeta los convencionalismos y nos cuenta la historia de Cécile, ganadora de un masterchef televisivo, a punto de cumplir su sueño de abrir un restaurante en París.
Pero el destino tiene otros planes para ella. Un embarazo con el que no contaba y el infarto sufrido por su padre le llevan a regresar al pueblo donde nació y creció para hacerse cargo del restaurante de carretera familiar y donde, como no podía suceder de otra manera, se encuentra con Julien, su amor de adolescencia. Un encuentro que pone patas arriba sus recuerdos y hace que vacilen algunas de sus certezas.
Comedia sentimental agridulce cuyo guión, un poquito cursi y muy previsible, que firman la propia directora y el también realizador Dimitri Lucas, profundiza en los personajes que interpretan la cantautora y actriz Juliette Armanet (L’Arrachement, La casa de las mujeres, Los chicos están bien), Bastien Bouillon (La noche del 12, César 2022 a la mejor esperanza, Monsieur Aznavour, El conde de Montecristo), François Rollin (Años veinte), Tewfik Jallab (Bastion 36, Né quelque part) y Dominique Blanc (Indochina, La Reina Margot, El origen del mal), y presenta algunos cambios en relación con el corto: es una cocinera de éxito, en lugar de un joven escritor, quien regresa a casa de sus padres, y la canción Partir un jour -perteneciente al álbum de 1997 2Be3 de Jacques Brel-, que en el corto se escuchaba al comienzo, en Elegir mi vida lo interpreta la propia Cécile, una sonriente mujer que parece muy feliz mientras, desde la ventanilla del autobús que la devuelve a la capital, contempla los «caballitos» que, en una carretera paralela, hace sobre la moto su amor de juventud.
Elegir mi vida habla, con una estética de marketing, de las raíces, geográficas y sociales, y de lo que puede suceder cuando las dejamos atrás, o peor aún si queremos olvidarlas; compara también «dos visiones de la restauración», los actuales restaurantes famosos, dirigidos por aplaudidos chefs que exhiben almidonados gorros cada vez más altos e idean platos como si fueran bodegones renacentistas, con los salones caseros de las cantinas de carretera, donde una cocinera o cocinero con el pelo recogido en una redecilla prepara diariamente cantidades ingentes de tortillas de patatas, guisos de carne con guisantes y porciones de merluza rebozada
Las canciones que salpican la trama –música popular que va desde Alors on danse de Stromae hasta Pour que tu m’aimes encore de Celine Dion, pasando por Femme Like U de Maro, Parole y Mourir sur scene de Dalida, Des soirées là de Yannick, Le Loir-et-Cher de Michel Delpech y Cécile de Claude Nougaro- son una mirada atrás, a la asentada tradición francesa de comedias musicales como Les demoiselles de Rochefort de Jacques Demy, u On connait la chanson de Alain Resnais.
- Elegir mi vida se estrena cuando empieza la primavera, este viernes 20 de marzo de 2026.



