El Observatorio Trump registra hoy un episodio de descompresión más que de confrontación. La Cámara de Representantes aprobó el martes, por 370 votos a favor y 48 en contra, una prórroga presupuestaria que financia al Gobierno federal hasta el 11 de diciembre, evitando así un cierre administrativo justo antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato del 3 de noviembre.

La norma —conocida como «resolución continua», el mecanismo con el que Washington mantiene el gasto en sus niveles actuales cuando no logra aprobar a tiempo los presupuestos completos— ya había sido aprobada por el Senado por 90 votos a 6 y pasa ahora a la firma de Donald Trump, que se espera la rubrique en los próximos días.

La votación no fue unánime dentro de ninguno de los dos bandos: 19 republicanos y 29 demócratas votaron en contra. Entre los republicanos díscolos pesaron las quejas por dos concesiones incluidas por el Senado: el bloqueo temporal de una norma que daría más poder a los cargos de designación política de la Administración Trump para frenar subvenciones federales, y el aplazamiento de la prohibición de productos de cáñamo intoxicante que el propio Gobierno había pedido retrasar. El presidente del Comité de Asignaciones, Tom Cole, defendió el acuerdo pese a las críticas: la norma da «certeza de que el Gobierno seguirá abierto, certeza de que se pagará a nuestros militares».

En el bando demócrata, la dirección formal del partido —Hakeem Jeffries en la Cámara y Chuck Schumer en el Senado— optó de nuevo por no forzar un cierre como palanca de negociación, a diferencia de la estrategia que mantuvo el partido en enfrentamientos anteriores de este mandato. La demócrata Rosa DeLauro, portavoz de su partido en Asignaciones, defendió el voto afirmativo como un paso para que el Congreso recupere su autoridad presupuestaria: «El poder de la bolsa reside en el Congreso. Es nuestra responsabilidad exclusiva». DeLauro añadió que el objetivo ahora es cerrar los presupuestos completos antes de que acabe el año.

Lo que la prórroga no resuelve es el problema de fondo. La deuda nacional estadounidense superó los 40 billones de dólares el 19 de agosto, según confirmó el Departamento del Tesoro. Maya MacGuineas, presidenta del Comité para un Presupuesto Federal Responsable —una organización independiente que vigila las cuentas públicas de Washington—, advirtió que «nadie sabe cuántos hitos más de este tipo puede soportar Estados Unidos». Los pagos de intereses de la deuda superarán el billón de dólares en 2026, más que el gasto en cualquier programa obligatorio salvo la Seguridad Social y Medicare.

Publicado con el habitual desfase de un día respecto a la noticia original, este episodio interesa menos por el trámite legislativo en sí —ya cerrado— que por lo que revela sobre el estado de ánimo del electorado a dos meses de las urnas. Evitar el cierre elimina un riesgo político inmediato para ambos partidos, pero no toca la asequibilidad, la principal preocupación de los votantes según las encuestas, ni frena el deterioro fiscal que alimenta la desconfianza institucional.

Según el promedio de Silver Bulletin, la aprobación neta de Trump se sitúa en -20,4 puntos, cerca de su mínimo del mandato, mientras los demócratas mantienen una ventaja de 6,7 puntos en la intención de voto genérica para el Congreso. La batalla presupuestaria completa, aplazada a diciembre, se librará ya con el resultado electoral del 3 de noviembre sobre la mesa.

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Meta título: El Congreso evita el cierre antes de las midterms pero deja la deuda sin resolver

Meta descripción: La Cámara aprueba una prórroga presupuestaria hasta diciembre que aleja el riesgo de cierre antes del 3-N, mientras la deuda de EEUU supera los 40 billones de dólares.

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