
Desde que la tecnología lo permite, maestros y maestras dejan sesiones para el visionado de películas en el aula moderna, pero sus fines no van más allá de proyectar los vídeos y convertir al grupo en meros espectadores.
El cine emerge como un recurso didáctico poderoso, cada escena se transforma en una oportunidad para desarrollar el pensamiento crítico y conectar el contenido con la realidad. Del mismo modo que la radio escolar fomenta el aprendizaje lingüístico y la conexión con la comunidad, el cine ofrece una vía única para profundizar en la historia y la sociedad desde una perspectiva audiovisual.
Aunque en edades tempranas el cine se concibe como entretenimiento, es importante porque también contextualiza acontecimientos históricos, analiza sociedades pasadas, muestra otras culturas, etc.
Investigaciones en metodologías educativas determinan un Aprendizaje Basado en Cine (ABC) ya que permite vehicular el aprendizaje significativo favoreciendo la atención, la memoria y la emoción.
Usar el cine en el aprendizaje de las ciencias sociales para conocer otras épocas, facilita la reflexión sobre sus implicaciones en el presente. Películas ambientadas en distintos periodos históricos ilustran la manera de vida, los conflictos, las costumbres y los valores de cada momento.
Aún así, es importante analizar las películas desde un análisis riguroso, ya que también podemos encontrar muchos estereotipos y errores históricos.
Actividades para potenciar el aprendizaje con el cine
Para evitar la observación pasiva sobre las películas y los ejercicios repetitivos, como resúmenes o reseñas insignificantes, se pueden utilizar numerosas estrategias que conviertan el cine en una herramienta educativa efectiva:
- Analizar escenas clave seleccionando momentos determinantes de la película, debatiendo sobre su veracidad histórica. También se puede comparar con otros documentos y contrastar la representación de la película con textos, cartas o imágenes de la época.
- Recrear situaciones históricas mediante el rol-playing, adoptando diferentes perspectivas para comprender mejor los conflictos y las decisiones de los personajes.
- Ubicar los eventos de la película o películas en una línea cinematográfica cronológica y relacionarlos con otros acontecimiento históricos ya conocidos.
Cine y Educación posee guías didácticas de películas para el aula no solo dirigidas a las ciencias sociales, sino para materias como educación artística, lengua y literatura, matemáticas, naturaleza y salud…
Además, ofrece tres niveles para tratar con niños de entre siete a dieciocho años (o más). Por otro lado, Elige Educar también desarrolla proyectos específicos para docentes interesados en integrar películas en sus clases.
Algunas opciones son
Para Infantil: «El viaje de Arlo» de Peter Sohn (prehistoria y evolución), «Coco» de Lee Unkrich y Adrián Molina (cultura y tradiciones mexicanas) y «Brave» de Mark Andrews y Brenda Chapman (escocia medieval y roles de género).
Para Primaria: «Wall-E» de Andrew Stanton (medioambiente y sociedad de consumo), «El príncipe de Egipto» de Brenda Chapman, Steve Hickner y Simon Wells (antiguo Egipto y religión) y «La invención de Hugo» de Martin Scorsese (historia del cine y revolución industrial).
Para secundaria: «Los chicos del coro» de Christophe Barratier (educación y posguerra), «Figuras ocultas» de Theodore Melfi (carrera espacial y derechos civiles) y «El niño con el pijama de rayas» de Mark Herman (Holocausto y Segunda Guerra Mundial).
El cine no solo nos transporta a otros tiempos y lugares, sino que nos permite mirar el pasado con ojos críticos. Aprovechar su potencial en la educación no solo hace más atractivo el aprendizaje, sino que fomenta ciudadanos capaces de analizar su historia y construir un futuro más informado.