Conocer la resistencia del virus es crucial para evitar su contagio. Hasta tal punto, que durante las últimas semanas con la crisis de la COVID-19, desde las administraciones públicas se ha recomendado cambiar ciertos actos tan cotidianos como el saludo para así evitar el contagio.

Algunos de los consejos que se recomendaban era cambiar el saludo con las manos por un choque de codos, evitar dar los dos besos o taparnos la boca al toser y estornudar con la flexura (parte interna del codo).

Pero no sólo es importante hacer estos pequeños gestos. También es primordial la desinfección y la higienización de lugares públicos. Por ello, han sido numerosos los efectivos desplegados para la limpieza de residencias de mayores, transportes públicos u hospitales. Pero, más allá de los productos o la aplicación de los desinfectantes, hay otro punto a tomar en cuenta. Y es la resistencia del virus COVID-19 en las superficies.

Pero la renuencia del virus no es igual en todos los materiales. Un estudio publicado en la revista de medicina de New England demuestra que es importante saber de qué material está hecha la superficie donde es posible que se encuentre el virus del SARS-Cov-2 o incluso en el aire.

La resistencia y las superficies

En primer lugar, en cuanto a las pequeñas motas de fluidos expulsados por las personas al toser o estornudar, si estas tenían el virus SARS-Cov-2, podrán seguir infectando incluso tres horas después de su expulsión.

Aunque, si hablamos de elementos duros, no es lo mismo el cobre que el plástico. Este mismo estudio reveló que el virus tiene una resistencia de permanencia de hasta tres días sobre el acero inoxidable y el plástico y, al mismo tiempo, mantiene su capacidad de infección. Por ello, en superficies tan asiduas como asientos del transporte público, pomos de puertas, o la palanca de cambio de marchas de un coche, aún se puede uno contagiar de COVID-19 después de tres días de su contacto.

Por otro lado, el virus ve reducida considerablemente su resistencia en otras extensiones. En el caso del cartón, mantiene su capacidad vírica durante veinticuatro horas, mientras que en el caso del cobre aguanta tan solo cuatro .

¿Cómo desinfectar?

Así pues, para la desinfección correcta del hogar se recomienda usar productos como la lejía o los que contengan alcohol (etanol, precisamente) con una presencia de al menos un 65 por ciento. Además, no hay que olvidar otros consejos, como taparse la boca con la parte interna del brazo y lavarse las manos con asiduidad.

Intento aprender siempre de lo que leo, veo y escucho. Prestar atención a los problemas de las personas y contarlo de la mejor forma posible es mi objetivo como profesional. Mi otra pasión es el cine.

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