En una situación complicada y de incertidumbre como la que actualmente se vive en el mundo, colectivos como los invidentes sufren los efectos de la pandemia con mayor dureza. Sus limitaciones hacen que el día a día se desarrolle con mucha dificultad.

Rutinas como hacer la compra, visitar a un familiar o amigo e ir a dar un paseo para tomar el aire se reducen lo indispensable en busca de minimizar riesgos.

A todo ello se une una variable como la advertencia por la que todas las señales de precaución (carteles, folletos, o marcas) impiden que cualquier discapacitado visual no pueda percatarse de la ‘nueva normalidad’ y se sienta aislado.

En lo que a los invidentes se refiere, la Once duplica esfuerzos e intenta adaptarse a las nuevas circunstancias y, a pesar de detener su actividad durante los meses de confinamiento, ha seguido en contacto con cada afiliado, en mayor o menor medida.

Desde Aquí.Madrid pudimos conocer mediante Juia, la técnico de Rehabilitación en la Once de Vigo, cómo se afrontan estas duras semanas y el sentir de los afiliados de la institución en una ardua tarea como es ‘imitar’ la vida de los meses anteriores a marzo.

Estudiante de periodismo en la Universidad de Valladolid. De Pontevedra. Anteriormente en Galifútbol, Laberinto Deportivo, Galicia Confidencial y Vavel.

Deja un comentario