Lo que comenzó siendo un grito de protesta desde los muros se convirtió con el tiempo en una manifestación de arte por el que pujan museos y galerías y que ha convertido a grafiteros como Banksy, Michel Basquiat, Keith Haring o los españoles Suso y El Xupet en verdaderas estrellas del arte contemporáneo.

La Fundación Canal ha reunido en Madrid más de sesenta obras de arte urbano realizadas desde los años sesenta del siglo veinte hasta la actualidad, ordenadas cronológicamente en seis salas genéricas y otra dedicada en exclusiva a Banksy.

Se exponen aquí los momentos clave de la evolución del arte urbano, desde sus raíces en la clandestinidad hasta su consideración como valiosas obras del arte contemporáneo influidas por el Pop art y los cómics, sus técnicas, los materiales que se utilizan y los métodos de creación, el contexto social en el que se desarrollaron y los escenarios urbanos donde han crecido.

De este modo, una práctica clandestina nacida en la periferia neoyorquina sentó las bases de un movimiento artístico global que transformaría de manera decisiva la cultura visual contemporánea.

Los orígenes del arte urbano se sitúan en los márgenes de la ciudad de Nueva York a principios de los años sesenta del siglo veinte no como una expresión artística sino como una herramienta de afirmación identitaria de quienes no tenían otros cauces de expresión.

Una actitud provocada por el progresivo abandono de los centros históricos y la falta de inversión pública en áreas suburbanas y en barrios marginales de distritos como el Bronx, Brooklyn o Queens.

Estas manifestaciones evolucionaron hacia un sistema complejo de códigos y estilos que convirtieron la ciudad en un medio de expresión de los problemas sociales de las clases marginadas.

La obra de los pioneros, como TAKI 183 (un grafitero de origen griego que vivía al norte de Manhattan), consistía tan sólo en su nombre, el tag o firma personal ejecutada de forma rápida con rotulador o aerosol (en España el ejemplo de Muelle), como respuesta a la invisibilidad y apropiación simbólica del espacio urbano.

Poco a poco los autores fueron incorporando nuevos elementos estéticos (estrellas, coronas, nubes y otros ornamentos) hasta crear verdaderas obras en su mayor parte realistas, pero también abstractas como las de JonOne (John Andrew Perello), algunas de dimensiones colosales.

En los años setenta la práctica adquirió una mayor complejidad visual y social y se integró en la cultura juvenil de la época.

En los ochenta el arte urbano ya empezó a ser considerado como una expresión crítica de creatividad estética que comenzó a interesar a museos y galerías de arte.

Cuando llegó a Europa la tradición del viejo continente aportó su carga histórica y cultural para convertir las paredes en espacios de diálogo y de memoria.

En Europa nació un lenguaje figurativo público capaz de dialogar con la arquitectura, el contexto histórico y la memoria colectiva. El arte urbano absorbió la influencia estadounidense pero creando una estética propia.

La parte occidental del muro de Berlín se convirtió en un lienzo monumental y político, un símbolo de libertad expresiva y de reivindicación ideológica que atrajo a artistas de todo el mundo.

En París, el Centro Pompidou organizó exposiciones y eventos relacionados con el arte urbano, que inscribían el grafiti dentro de una perspectiva histórica.

En España dio lugar a una de las reinterpretaciones más originales del fenómeno. En Madrid en concreto, el final de la dictadura y la efervescencia cultural de la Movida generaron un contexto en el que el grafiti se alejó de la agresividad visual del modelo estadounidense para buscar una relación más armónica con la ciudad.

A partir del 2000 se multiplicaron los lenguajes y se diversificaron los enfoques desde los cuales se creó un panorama plural potenciado con la aparición de internet y las redes sociales, que lo difunden internacionamente y multiplican sus públicos, sus conexiones y sus influencias, continuando además con la tradición de cuestionar los límites entre arte, legalidad y autoría, manteniendo las tensiones que definen el movimiento y sus temáticas: el poder, la identidad, el consumismo. Así pues, con el tiempo el lenguaje se expandió desde su contexto inicial hasta los centros de arte sin perder su carácter crítico, un fenómeno cultural, social y político que ha cambiado el espacio público.

Curiosamente fue la represión institucional con campañas de limpieza de paredes y vagones la que provocó que muchos grafiteros como Poem One y Crash cambiaran las paredes por los lienzos y gestionaran exposiciones como la histórica muestra Graffiti Art Success for America en la galería Fashion Moda.

Galerías y espacios alternativos de Nueva York mostraron interés por aquellas prácticas artísticas nacidas en la calle. En febrero de 1981 la exposición New York / New Wave, comisariada por Diego Cortez, con la participación de Basquiat y Haring entre otros, y la presencia de Andy Warhol, fue un punto de inflexión en el arte urbano.

A partir de este momento el grafiti dejaba de ser únicamente una práctica marginal para convertirse en una forma de arte reconocida, sin abandonar del todo la tensión entre rebeldía y legitimación institucional.

Las firmas presentes en esta exposición son representativas del desarrollo del arte urbano, tanto las consolidadas a nivel internacional (Banksy, Haring, Basquiat) como otras menos conocidas como Invader, Blek le Rat, Miss.Tic y Os Gêmeos.

Sobresale también el artista urbano conocido como SEEN (Richard Mirando) considerado como El padrino del grafiti.

El arte urbano nació, pues, como una transgresión ilegal plasmada en muros, paredes, vagones de metro y otros soportes hasta devenir en expresiones artísticas de alta calidad.

Los vagones, al circular entre distintos barrios, ofrecían una visibilidad sin precedentes y favorecían el intercambio visual entre estilos.

Pero el carácter vandálico permanece en algunas de sus manifestaciones realizadas en obras de arte y monumentos del patrimonio histórico al que dañan a veces de manera irreversible.

A este fenómeno está dedicada la última sala de esta exposición

  • TÍTULO. Arte urbano. De los orígenes a Banksy
  • LUGAR. Sala de exposiciones Canal. Madrid
  • FECHAS. Hasta el 3 de mayo
Francisco R. Pastoriza
Profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Periodista cultural Asignaturas: Información Cultural, Comunicación e Información Audiovisual y Fotografía informativa. Autor de "Qué es la fotografía" (Lunwerg), Periodismo Cultural (Síntesis. Madrid 2006), Cultura y TV. Una relación de conflicto (Gedisa. Barcelona, 2003) La mirada en el cristal. La información en TV (Fragua. Madrid, 2003) Perversiones televisivas (IORTV. Madrid, 1997). Investigación “La presencia de la cultura en los telediarios de la televisión pública de ámbito nacional durante el año 2006” (revista Sistema, enero 2008).

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