Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín

Esta versión actualizada de la aleluya o farsa breve del gran Federico García Lorca, Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín estará hasta el 27 de agosto 2024 en el Teatro Alcázar de Madrid.

Hermosa versión dirigida por Triana Lorite e interpretada por Fernando Cayo como Perlimplín, Lucía Espín, – hija menor de la gran cantaora Carmen Linares – como Marcolfa y una jovencísima y rutilante Candela Cruz como Belisa.

En ella está concentrada toda la esencia del teatro del granadino. Todas sus obsesiones acerca de amores imposibles, ya sea por imposiciones de la mente o por razones físicas, ahí están la dependencia, deseos sexuales materializados en ensueños, el amor oculto, el desamor y la muerte. La inconfundible manera lorquiana de drama burlesco, donde incluso la muerte es objeto de deseo.

En Perlimplín hay un triángulo intenso en el que todo se centra en Marcolfa. Pero, quién es Marcolfa: ¿La más lorquiana de las criadas lorquianas? ¿Un paradigma múltiple? ¿El de la madre con la que no se ha cortado el cordón umbilical, de la que se depende hasta en la madurez? ¿La enamorada oculta que conoce la impotencia de Perlimplín? ¿La estricta gobernanta? ¿O la muerte disfrazada, compasiva con el pobre viejo, al que antes de llevárselo hace conocer un amor sublimado, el único que puede conocer, tras una vida de frustraciones e impotencia?.

Gran papel el de esta Marcolfa, o pléyade de papeles, como un reto al espectador a ver o vivir esta diversidad llena del respeto y conocimiento que Lorca demostró a lo largo de su obra por la mujer, por su riqueza emocional ignorada en su tiempo, e incluso en este tiempo por no pocos.

Grandiosa Belisa, joven inconformista que no se resigna con su tiempo. Obedece a la madre frustrada, que lo único que ve en el matrimonio de su hija con Perlimplin es la tranquilidad económica de ambas, algo muy usual en ese tiempo y tiempos bastante posteriores, en los que «casar a la niña» aseguraba una gran tranquilidad familiar.

Pero esta niña, esta Belisa, dice sí a ese matrimonio inducido, para poder dar rienda suelta a las pulsiones sexuales de su extremada juventud. Pero muy a la manera lorquiana, lo que parece que ocurre, no sabemos si ocurre en la realidad más estricta, o si solo ocurre en los deseos mentales de Belisa.

Cinco balcones, cinco amantes de cinco razas en la noche de bodas, por más real que parezca, y los deseos que se crean en la mente suelen manifestarse como absolutamente reales, más parecen oscuros objeto de deseo durante la noche vivida con un marido impotente, que se ha enamorado del cuerpo joven y deseable de Belisa.

Esta obra, hoy en día considerada como una joya de la dramaturgia lorquiana, al mismo tiempo que una de las más desconocidas, fue publicada en pleno auge del periodo más surrealista de Federico, en 1931.

El mismo año de la publicación de Así que pasen cinco años y dos años antes que El Público, en 1933. Este dato, nos sitúa ante una génesis y desarrollo surrealistas de Perlimplín.

Como en el cuadro de René Magritte, Ceci n’est pas une pipe, los personajes transforman sus deseos en sueños que toman forma de realidad solo en sus mentes. No así las consecuencias de lo deseado o soñado.

Perlimplín, nombre improbable donde los haya, personaje de cincuenta años, que hace un siglo era casi como ser un anciano, es el paradigma de la vulnerabilidad masculina, solitario, que de pronto accede a casarse, en cuanto Marcolfa se lo ordena. Algo muy improbable en un mundo real.

Que la madre de la muchacha, que solo aparece los necesarios cinco minutos, para ordenar a su hija que acepte ese matrimonio, sin más, es como querer mostrar una realidad social, habitual por entonces. Esta es la parte crítica de un tipo de sociedad que bien sabemos que Federico rechazaba, una sociedad en la que no se sentía cómodo.

Lorca dota de nobleza y compasión al personaje de Perlimplín, comprendiendo a Belisa y dando mediante esta comprensión un sentido a su vida, con su amor imposible, que él va a hacer posible, aunque sea inmolándose y haciendo comprender a Belisa lo ilusorio de su deseo por alguien que nunca ha existido, por el joven misterioso e irresistible creado por Perlimplín. Una forma de persistir en su recuerdo.

Triana Lorite ha creado un final simbólico, con esa salida de Marcolfa y Belisa unidas por la infinita tela roja, que antes había envuelto a Perlimplín como el joven de los sueños de Belisa. Realmente significativo.

Perlimplín es un personaje lorquiano por antonomasia. Es como el invisible Pepe el Romano de Bernarda Alba, obligado a casarse con la madura rica; como el Juan impotente de Yerma; como el joven de Así que pasen cinco años, empeñado en amar a quién no puede satisfacer como medio para sobrevivir; como el novio de Bodas de sangre; como el tío de Doña Rosita la soltera o como el marido de La casada infiel del Romancero Gitano, y así sucesivamente.

Si las mujeres son víctimas de una sociedad que las ignora y somete, los hombres no son menos vulnerables, tanto los viriles, como los de tendencias ocultas. Perlimplín es la sublimación de todos ellos. Nadie como Lorca para crearle y comprenderle.

Perlimplín es una lección magistral de la vulnerabilidad masculina, que Lorca pone a la altura de sus otros grandes vulnerables: Las mujeres, los homosexuales, los gitanos, los negros. Es el ejemplo que completa el mosaico de una sociedad vulnerable. Es la antesala del estallido de violencia contra los deseos de libertad, que culminó en largos años de intolerancia.

Un siglo después, aún seguimos persiguiendo la grandeza y el riesgo de ser un adelantado a su tiempo en Federico García Lorca.

Teresa Fernández Herrera
Algunas cosas que he aprendido a lo largo de mi vida. Soy Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, master en Psicología del Deporte por la UAM, diplomada en Empresas y Actividades Turísticas, conocedora de la Filosofía Védica. Responsable de Comunicación y Medios en Madrid de la ONG Internacional con base en India, Abrazando al Mundo. Miembro de la British Association of Freelance Writers. Certificada en Diseño de Permacultura. Trainer de Dragon Dreaming, metodología holística para el crecimiento personal, grupal y comunitario en el amor a la Tierra. Colaboradora en Periodistas-es y en las revistas Natural, Verdemente, The Ecologist para España y América Latina. Profesora de inglés avanzado.

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