
Aguilas de El Cairo, ficción que cuenta todos los aspectos reales de la represión en Egipto, cierra la Trilogía de El Cairo del realizador sueco de origen egipcio Tarik Saleh (El Cairo confidencial, Gran Premio del Jurado en el Festival de Sundance 2017; Conspiración en El Cairo, ganadora del premio al Mejor Guión en el Festival de Cannes 2022) sobre el Egipto actual.
Está protagonizada por Fares Fares en el papel de George Fahmy, un actor obligado a interpretar al presidente Abdelfatah al-Sissi en una película de propaganda de un régimen que reprime y asesina a sus opositores.
«El clima de intrigas y traiciones que irriga la trama de Aguilas de El Cairo no tiene nada de ficticio», asegura Tarek Saleh, de 53 años, nacido en Estocolmo de madre sueca y padre egipcio. «Es la realidad, aunque se trate de una ficción» añade, y asegura que el ejército egipcio financia muchas películas de gran presupuesto, que no son más que filmes de propaganda de al-Sissi «que va a permanecer en el poder hasta su muerte».
El personaje que está presente, aunque solo lo veamos en los noticieros, en todas las películas de Tarek Saleh, el general al-Sissi, dirige con puño de hierro una nación de más de cien millones de habitantes. El Cairo confidencial sucedía durante la caída del dictador Hosni Mubarak en 2011, a través del trabajo de un investigador,
La conspiración de El Cairo trata sobre las maquinaciones políticas en la prestigiosa universidad islámica Al-Azhar. En Aguilas de El Cairo, el anciano general septuagenario, que dirige Egipto desde 2013, tiene sueños cinematográficos, quiere ser el protagonista de una película que cante sus «exitos» y alabe sus grandezas.
Los consejeros de la presidencia elijen a George Fahmy (Fares Fares, actor sueco-libanés de 52 años, presente también en las anteriores entregas), una estrella del cine local, padre ausente y amante infiel, para que encarne al presidente al-Sissi en un biopic donde el golpe de estado que le alzo al poder se convierte en una «revolución popular».
El actor «se resiste tanto por convicción como por insumisión» (lequotidien.lu), pero las presiones y las amenazas acaban por obligarle a convertirse en el general transformado en héroe del pueblo, vigilado por uno de los consejeros que está siempre presente en el set del rodaje, convertido en el lugar donde se negocian lealtades, se reescribe la realidad y se decide quién controla la imagen del país.
Junto a Fares, el reparto incluye a Lyna Khoudri (Papicha), Zineb Triki (Oficina de infiltrados), y Amr Waked (Lucy).
Vendiéndose a los militares, George Fahmy, a quien llaman «el faraón de la pantalla», va entrando poco a poco en los círculos del poder, donde se prodigan la paranoia y los complots. Ese papel será la puerta que le hará llegar al selecto grupo de las personas más poderosas del país. Como una polilla atraída por la luz, comienza un romance con la misteriosa esposa del general que supervisa el proyecto.
«En los regímenes autoritarios –afirma el realizador- siempre hay una revolución en palacio. Y así es como se acaban. No llega nunca de la oposición».
Aguilas de El Cairo[1], que oscila de la comedia inicial a un thriller oscuro y valiente, igual que las dos películas anteriores, ha sido rodada en Turquía porque el cineasta es «persona non grata» en Egipto, donde es más que probable que los ciudadanos tampoco puedan ver esta película, porque el país no se priva de otra de las características de las dictaduras: la censura.
- Aguilas de El Cairo se estrena en los cines de Madrid el próximo viernes 13 de marzo de 2026



