No hay duda de que el confinamiento ha parado nuestra forma habitual de vida y, con ella, los ruidos que esta conlleva: tráfico, gente por la calle, perros ladrando, etc. Y sí, digo ruidos (porque es lo que son) a lo que nosotros estamos acostumbrados a considerar sonidos. Y no, sonidos son lo que escuchamos ahora: música, aplausos, el canto de los pájaros… Pero, ¿en qué nos perjudica este cambio?

El tráfico es uno de los factores que más ruido ambiental produce a lo largo del día. Sin embargo, ahora, cuando pasa el autobús nos sorprendemos de su sonido, porque no solemos escucharlo aislado. Si los perros ladran, parece que nos retumba, claro, puesto que normalmente escuchamos otros sonidos que lo solapan, o disimulan, al menos.

Ahora no se oye a los niños, ni siquiera a los adultos. Tenemos las ventanas cerradas y creemos que el único ruido que existe es el de nuestra casa o, como mucho, el de los vecinos. Aislados entre nuestras cuatro paredes tenemos la sensación de que no existe nada más.

¿Y si miras por la ventana? Si miras por la ventana te encuentras con una calle totalmente solitaria, por donde de vez en cuando pasa una furgoneta de reparto o algún coche, pero entre uno y otro… parece que falta la bola de hierbajos, como las del Lejano Oeste. De hecho, quien viva en una casa situada en una esquina podrá verlas rodar algún día de viento.

La cuestión es que con la vida que llevamos, sobre todo en la ciudad, hemos olvidado la diferencia entre lo que es un sonido y lo que es un ruido; y esto ha provocado que estemos acostumbrados a lo que nos perjudica, y nos desagraden los sonidos más simples.

Calle de Alcalá (Madrid) vacía por el estado de alarma

Audiotec

Esta empresa, líder en ingeniería acústica, ha completado un estudio sobre los niveles de ruido en las ciudades, a través de mapas estratégicos, que son las herramientas que permiten cuantificarlo.

En una situación normal, los grandes municipios, con su actividad habitual, producen ruidos excesivos que afectan en muchos casos a más del treinta por ciento de su población. Sin embargo, debido a la reducción del tráfico durante estas semanas, ese porcentaje ha aumentado hasta el ochenta por ciento, debido a lo cual, ahora escuchamos sonidos que antes parecían no existir.

Esto supone, que si se actualizasen los mapas estratégicos, se podría comprobar que los niveles de ruido han disminuido unos diez decibelios de media y que la contaminación acústica en nuestras ciudades prácticamente ha desaparecido.

La presidenta de Audiotec declara que «es curioso cómo podemos echar de menos ruidos a los que estamos acostumbrados, y a la vez nos molestan los de menor intensidad pero que antes no escuchábamos, como por ejemplo los pasos del vecino de arriba».

Asegura que «hay que ser conscientes de los peligros que el ruido tiene para la salud y la calidad de vida de las personas», ya que puede afectar de manera fisiológica a nuestro organismo, aumentando el estrés, disminuyendo la capacidad de concentración y provocando trastornos auditivos.

Siempre me dicen que “Cuando te empeñas… te empeñas”. Saltando obstáculos para luchar por lo que más quiero: ser una buena periodista. A pesar de los "peros" ajenos, que no son pocos, hay que ser tenaz siempre, hasta el final.

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