El Partido Demócrata ha asegurado el control de las dos cámaras del Congreso estadounidense, pero el escrutinio de las elecciones del 3 de noviembre todavía no ha concluido. Alaska y Misisipi mantienen abiertas dos contiendas senatoriales particularmente ajustadas, mientras numerosos distritos de la Cámara de Representantes siguen pendientes de adjudicación. El resultado de esas carreras no modificará qué partido dispone de la mayoría, pero sí determinará su amplitud y las condiciones en las que comenzará la nueva legislatura.
La victoria de los demócratas en las elecciones de mitad de mandato ha transformado el panorama político de Estados Unidos. Según la cronología oficial de adjudicaciones de Associated Press, la agencia dio por asegurado el control demócrata del Senado a las 23:36 del martes 3 de noviembre, hora de la costa este, y el de la Cámara de Representantes a la 1:24 de la madrugada del miércoles.
Estas adjudicaciones periodísticas permiten identificar al partido que tendrá la mayoría en el próximo Congreso, pero no sustituyen la certificación oficial de cada elección. Tampoco resuelven las contiendas en las que los votos pendientes todavía podrían alterar el resultado.
Misisipi: una diferencia de poco más de mil votos
Una de las carreras pendientes se disputa en Misisipi, donde el demócrata Scott Colom mantiene una estrecha ventaja sobre la senadora republicana Cindy Hyde-Smith.
Según el balance de Associated Press difundido el jueves 5 de noviembre, Colom aventajaba a Hyde-Smith por 1145 votos, con aproximadamente el 96 por ciento de las papeletas contabilizadas.
La agencia señalaba que todavía debían examinarse varios miles de votos provisionales. El estado dispone hasta el 10 de noviembre para resolver su validez, un procedimiento que puede resultar decisivo cuando la diferencia entre los candidatos es tan reducida.
El voto provisional permite que una persona emita una papeleta cuando existe alguna cuestión pendiente sobre su inscripción o sus requisitos electorales. Esa papeleta se incorpora al resultado únicamente después de que las autoridades competentes comprueben su validez.
Misisipi no dispone de un recuento automático general para este tipo de elección, aunque un candidato puede solicitar judicialmente que se ordene uno. Por tanto, el desenlace depende de los procedimientos previstos en la legislación estatal y no de una decisión de los partidos o de los medios de comunicación.
Alaska: el voto por orden de preferencia puede decidir el Senado
La segunda contienda senatorial pendiente se desarrolla en Alaska. La demócrata Mary Peltola competía con el senador republicano Dan Sullivan en una elección sometida al sistema de voto por orden de preferencia.
El último balance detallado de Associated Press disponible para esta entrega, correspondiente al jueves, situaba a Peltola con el 48,2 por ciento y a Sullivan con el 47,9 por ciento, una diferencia de 637 votos cuando se había contabilizado aproximadamente el 74 por ciento del total estimado.
En Alaska, los electores pueden ordenar a los candidatos según sus preferencias. Si ninguno obtiene más del 50 por ciento de los votos de primera preferencia, se aplican las reglas de redistribución establecidas por el sistema electoral. Por eso una ventaja inicial no garantiza necesariamente la victoria definitiva.
También permanece sin adjudicar la elección de gobernador del estado. El demócrata Jonathan Kreiss-Tomkins mantenía una ventaja considerable sobre la republicana Bernadette Wilson, pero no había superado el umbral de mayoría absoluta en los datos examinados por AP.
El caso de Alaska recuerda que los procedimientos electorales estadounidenses no son uniformes. Cada estado aplica sus propias normas de escrutinio, voto anticipado, tratamiento de papeletas y certificación, dentro del marco constitucional y federal.
La Cámara de Representantes: una mayoría asegurada, todavía sin cifra final
El recuento de la Cámara de Representantes también continúa. El jueves, Roll Call, publicación especializada en el Congreso, señalaba que los demócratas habían arrebatado 42 escaños a los republicanos, mientras estos habían conseguido dos cambios a su favor. En ese momento permanecían veintiocho distritos sin adjudicar.
Las cifras evolucionan conforme se cuentan nuevas papeletas y las agencias adjudican carreras. Por ello, no debe confundirse el número de escaños ganados a otro partido con el total de representantes elegidos por cada formación.
La importancia de los resultados pendientes no es únicamente estadística. La amplitud de la mayoría condicionará la capacidad de los dirigentes demócratas para organizar los comités, aprobar iniciativas y gestionar las discrepancias internas.
Una mayoría amplia ofrece mayor margen para absorber votos disidentes. Una mayoría estrecha obliga a negociar con mayor frecuencia entre representantes moderados, progresistas y miembros vinculados a Democratic Socialists of America (DSA). Esa diversidad ideológica será relevante en las decisiones sobre sanidad, impuestos, presupuestos, inmigración y política exterior.
El Congreso que ha ganado las elecciones todavía no gobierna
El cambio de mayorías no se hará efectivo hasta el 3 de enero de 2027, cuando se constituya la nueva legislatura. Hasta entonces continuará en funciones el Congreso elegido en 2024.
Esta transición establece una diferencia esencial entre el resultado electoral y el ejercicio del poder. Los futuros representantes pueden negociar sus prioridades, preparar equipos y organizar grupos parlamentarios, pero todavía no dirigen los comités ni disponen de las facultades de la nueva mayoría.

El dirigente demócrata Hakeem Jeffries aspira a presidir la Cámara de Representantes, una decisión que deberá formalizarse mediante votación. En el Senado, Chuck Schumer prepara el funcionamiento de la mayoría demócrata.
La nueva dirección parlamentaria tendrá capacidad para establecer prioridades legislativas y presidir los comités. Estos podrán convocar comparecencias, solicitar documentación y examinar decisiones del Ejecutivo, dentro de los límites constitucionales y legales.
Sin embargo, el presidente Donald Trump conservará su facultad de veto. Para superar un veto presidencial será necesario reunir dos tercios de los votos en ambas cámaras, una exigencia que puede hacer imprescindibles los acuerdos entre partidos.
Trump y los republicanos buscan una explicación a la derrota
La reacción republicana combina el reconocimiento del resultado con las discrepancias sobre sus causas. Trump ha admitido que la guerra con Irán y sus efectos sobre los precios de la energía contribuyeron a perjudicar a los candidatos de su partido, aunque continúa defendiendo la intervención militar.
En declaraciones recogidas por CBS News, el presidente sostuvo que el entusiasmo de sus seguidores en los actos electorales no se había trasladado a los candidatos republicanos. Esa explicación atribuye parte del resultado a la diferencia entre el apoyo personal al presidente y el respaldo a su partido.
El vicepresidente JD Vance también ha relacionado la derrota con el conflicto iraní. Sin embargo, las encuestas postelectorales y los análisis informativos identifican otros factores, entre ellos la inflación, los aranceles, la inmigración y las preocupaciones sobre la actuación de la Administración.
La interpretación de los resultados es ahora parte de la disputa política. Los dirigentes republicanos deberán decidir qué relación mantienen con las prioridades presidenciales y cómo reorganizan su actividad parlamentaria desde la minoría.
El control parlamentario y la economía, dos prioridades que deberán convivir
Los demócratas han anunciado su intención de concentrarse en el coste de la vida, la sanidad y el examen de las actuaciones del Gobierno. Según una información de Reuters, sus dirigentes consideran que la victoria permite recuperar mecanismos de fiscalización que habían quedado bajo control republicano.
La nueva mayoría podrá investigar posibles irregularidades, pero esas investigaciones no equivaldrán por sí mismas a conclusiones judiciales. Los procedimientos deberán reunir pruebas, respetar las garantías correspondientes y distinguir la responsabilidad política de la eventual responsabilidad penal.
Al mismo tiempo, las preocupaciones económicas que aparecen en las encuestas obligarán a los demócratas a presentar propuestas legislativas. La dificultad será combinar la supervisión del Ejecutivo con medidas que requieran negociación presupuestaria o acuerdos con representantes republicanos.
La guerra con Irán añade una dimensión internacional a este equilibrio. Las decisiones sobre financiación, operaciones militares y relaciones exteriores pueden generar conflictos entre el Congreso y la Presidencia, aunque sus respectivas competencias están delimitadas por la Constitución y la legislación federal.
Por qué importa esperar al recuento definitivo
Las elecciones estadounidenses se desarrollan mediante procedimientos descentralizados. Los estados y las autoridades locales administran el voto y certifican los resultados conforme a sus propias normas, mientras las agencias informativas realizan adjudicaciones periodísticas independientes.
Associated Press explica que únicamente adjudica una carrera cuando considera que no existe un escenario en el que los votos pendientes permitan al candidato situado por detrás superar al que encabeza el recuento. Esa decisión no constituye una proclamación oficial.
En Misisipi, los votos provisionales pueden decidir una contienda separada por poco más de mil papeletas. En Alaska, además del escrutinio pendiente, debe aplicarse el procedimiento de voto por orden de preferencia cuando ningún candidato obtiene la mayoría requerida.
El control demócrata del Congreso está asegurado según las adjudicaciones de AP, pero su composición final todavía no lo está. Esa distinción resulta indispensable para informar con precisión y evitar que una ventaja provisional se presente como una victoria certificada.
El 6 de noviembre deja así dos realidades simultáneas: los estadounidenses han decidido cambiar las mayorías parlamentarias y las autoridades electorales todavía están completando el procedimiento que determinará quién ocupará cada escaño. La nueva etapa política comienza con esa doble exigencia: respetar el escrutinio y preparar el ejercicio del poder.




