Las prerrafaelitas

En la Inglaterra de la segunda mitad del siglo diecinueve, un grupo de pintores y críticos que rechazaban el conservadurismo de las autoridades de la Royal Academy of Arts y reivindicaban la modernización del arte británico, fundaron una asociación que promovía un realismo que en lo social estuviera más pegado a los problemas de la sociedad de aquellos años, y en lo estético se inspirara en la observación minuciosa de la realidad.

Se los conoce como la Hermandad Prerrafaelita. Aunque el movimiento duró sólo unos cinco años (se disolvió en 1853), su influencia se prolongó a lo largo de todo el siglo y también en los simbolistas franceses, y algunos lo consideran como el primer síntoma de las vanguardias que surgieron en los últimos años del siglo diecinueve.

El nombre de prerrafaelitas manifestaba su rechazo a los cánones heredados del Renacimiento italiano cuyo referente era Rafael de Urbino (1483-1520), que coincidió con el final de la Edad Media y el triunfo del clasicismo renacentista sobre la estética del Gótico.

Los prerrafaelitas buscaban inspiración en la Historia, sobre todo en la Edad Media, y en artistas anteriores a Rafael como Piero della Francesca y Alberto Durero. Rechazaban la imitación de los manieristas y defendían el brillo y la luminosidad de los colores de los primitivos italianos y flamencos. Evocaban la inspiración en la naturaleza descartando todo lo convencional y autocomplaciente y anteponiendo, como buenos románticos, la libertad de los artistas.

Los primeros que mostraron las obras del prerrafaelismo, en una exposición que se celebró al aire libre en Hyde Park en 1849, fueron John Everett Millais (Isabella), William Holman Hunt (Rienzi), Dante Gabriel Rossetti (La juventud de la Virgen María) y Ford Madox Brown. Una parte de la crítica y personalidades como el presidente de la Academia sir Charles Lock Eastlake y Charles Dickens, criticaron duramente los presupuestos de aquel movimiento.

Los prerrafaelitas promovían un arte que invitaba a reflexionar sobre los problemas cotidianos frente a quienes consideraban que estos eran vulgares e indignos de que el arte se ocupara de ellos. De este modo en sus cuadros estaban representados los problemas de la sociedad campesina, los trabajadores de los oficios artesanos y los individuos anónimos convertidos en iconos de la vida moderna, todos ellos tomados de la observación directa de la realidad.

También registraban temas inspirados en la literatura de autores como Chaucer y Dante, y en la religión, aunque siempre desde una perspectiva realista, algo que había dejado de hacerse por los artistas posteriores a Rafael, preocupados en pintar únicamente imágenes bellas en lugar de hechos reales.

Para los prerrafaelitas la belleza y la verdad tenían que ir juntas. Consideraban a la Edad Media como una era cristiana en la que la piedad y el sentido comunitario prevalecían sobre la sofisticación mundana que promovía el Renacimiento.

Las escenas de sus cuadros se inspiraban en los manuscritos iluminados del Medievo y en las historias que contaban los textos de antiguas baladas inglesas. Celebraban el ideal caballeresco y la cultura de la corte del rey Arturo y las aventuras de los Caballeros de la Mesa Redonda.

Desde el ámbito religioso los prerrafaelitas representaban en sus cuadros vidas de santos y escenas conocidas del Nuevo Testamento que la crítica consideraba poco respetuosas, como el cuadro de Millais Cristo en casa de sus padres, que calificaban de blasfemo, alegando que mostraba a la Sagrada Familia como un grupo de alcohólicos en posturas ridículas. La polémica se inscribía en un contexto marcado por la crisis de fe que se registraba en amplios sectores de la sociedad inglesa de aquella época.

Junto a estas preocupaciones, los sectores más progresistas comenzaron a preocuparse también por la amenaza de la industrialización y la urbanización sobre la naturaleza, lo que supuso un fuerte impulso para el género paisajístico, la pintura de animales y las naturalezas muertas.

Los paisajes adquirieron en sus obras un colorido de gran intensidad, una sensibilidad inédita y un lirismo acorde con los presupuestos del movimiento.

Junto a estas reivindicaciones apareció en su obra la crítica a la incipiente sociedad de consumo de objetos baratos y de mal gusto. El movimiento Arts and Crafts respondió a esta tendencia creando objetos útiles y bellos.

El auge de la cultura de la fama promovió también un alza del retrato en un momento en el que la fotografía comenzaba a ser una fuerte competencia para el género.

Junto a los de personas reales, pintores como Dante Gabriel Rossetti introdujeron retratos de personajes ficticios sacados de la literatura y de las historias tradicionales, escenas con imágenes idealizadas de la vida cotidiana y otras creadas por la imaginación de los artistas.

La especial dedicación de la mujer a la infancia propició la aparición de niños en los cuadros de las pintoras prerrafaelitas, que introdujeron una visión renovada y mágica, con elementos y personajes como las hadas de Jessie King.

Mujeres artistas

Lo que menos se conoce de la Hermandad Prerrafaelita es la obra de las mujeres que también formaron parte de aquel movimiento, numerosas y muy versátiles, y que desempeñaron un papel importante. Fueron Elizabeth Siddal (quien posó como modelo para los pintores del movimiento, sobre todo para su marido Dante Gabriel Rossetti), Joanna Boyce, Marie Spartali Stillman, Evelyn de Morgan… Se incluye también a la fotógrafa pictorialista Julia Margaret Cameron, quien aplicó los principios prerrafaelitas a sus fotografías.

Una exposición en Madrid recoge estos días obras de aquellas artistas, que en parte fueron olvidadas y cuya existencia demuestra la incorporación de las mujeres al arte en el siglo diecinueve, así como su aportación a la cultura visual británica durante la época victoriana en un papel para nada secundario.

Para estas mujeres el prerrafaelismo significaba una visión renovada de la pintura y de las artes decorativas, de la artesanía, el bordado y el diseño textil, en oposición a la producción industrial.

Estas modalidades permitieron a las mujeres encontrar temas a los que dedicar su actividad creativa: los paisajes cercanos, los jardines, las vistas desde las ventanas, los interiores domésticos y los retratos de familiares. Las mujeres destacaban por su capacidad de observación, desde la que construían una mirada personal e independiente.

Superando las restricciones impuestas por un sistema que impedía su acceso a la formación académica y a la creación artística, las mujeres organizaron talleres de aprendizaje para formarse y obtener visibilidad.

En esta exposición se han ordenado cronológicamente las obras de las artistas prerrafaelitas en nueve secciones temáticas que permiten apreciar su evolución hasta desarrollar una voz propia en pintura, grabado, tejidos, cerámica, vidrieras… géneros desde los que elaboraron un arte de la vida cotidiana centrado en la realidad.

  • TÍTULO. Prerrafaelismo. Itinerarios femeninos (1850-1914)
  • LUGAR. Fundación Mapfre. Madrid
  • FECHAS. Hasta el 10 de enero
Francisco R. Pastoriza
Profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Periodista cultural Asignaturas: Información Cultural, Comunicación e Información Audiovisual y Fotografía informativa. Autor de "Qué es la fotografía" (Lunwerg), Periodismo Cultural (Síntesis. Madrid 2006), Cultura y TV. Una relación de conflicto (Gedisa. Barcelona, 2003) La mirada en el cristal. La información en TV (Fragua. Madrid, 2003) Perversiones televisivas (IORTV. Madrid, 1997). Investigación “La presencia de la cultura en los telediarios de la televisión pública de ámbito nacional durante el año 2006” (revista Sistema, enero 2008).

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