Mientras se informa sobre la participación del presidente argentino Javier Milei en la Treinta Cumbre Iberoamericana -que se celebra en Madrid los días 4 y 5 de noviembre-, se recuerdan sus insultos, no tan lejanos, a los mandatarios de España y Brasil y avanza el relato de la fuga de Flávio Bolsonaro, acusado por varios delitos y apoyada por Milei y Donald Trump; y corren las noticias sobre la ausencia de Lula da Silva, por razones de agenda y la presencia de Delcy Rodríguez acompañada por su nuevo Canciller, el «opositor» Oliver Blanco…, hoy, nos dedicaremos a informarles, queridos lectores, de otros asuntos también importantes para la ciudadanía iberoamericana.
De entrada, llamo su atención sobre el número especial de la revista Pensamiento Iberoamericano editada por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB).
Dicho lo anterior, quiero referirme a un asunto, en cuyo origen tuve la suerte de participar. Me refiero a los Encuentros Cívicos Iberoamericanos, el primero de los cuales tuvo lugar con ocasión de la Quince Cumbre Iberoamericana de Salamanca de 2005. Véase al respecto y a modo de ejemplo y, entre otros muchos, el texto publicado por la Fundación Carolina.
Pero camino de la Treinta Cumbre Iberoamericana, que tiene como lema «Iberoamérica. Juntos construimos nuestra Comunidad. Juntos la proyectamos hacia el futuro y hacia el mundo», que cuadra muy bien con los intereses de la ciudadanía iberoamericana activa, hablaremos del Dieciséis Encuentro Cívico Iberoamericano, celebrado en la Casa de América de Madrid los días 29 y 30 de octubre pasado, en el que se aprueba una Declaración en la que ante la situación que atraviesa la región, se hacen propuestas para incorporar a la implementación de la nueva Estrategia de la Cooperación Iberoamericana
Las organizaciones comparten un diagnóstico: las desigualdades, las restricciones a la participación y los desafíos ambientales y tecnológicos están conectados y requieren respuestas coordinadas.
La Declaración destaca que sus efectos son mayores sobre las poblaciones que enfrentan barreras para ejercer sus derechos y disponen de menos recursos para afrontarlos. Por ello, propone incorporar sus experiencias y conocimientos en la construcción de políticas públicas.
Desde esa perspectiva, las redes plantean fortalecer los mecanismos permanentes de participación de la sociedad civil en la agenda iberoamericana, desde la definición de prioridades hasta su implementación y evaluación.
También proponen garantizar condiciones para que las organizaciones, periodistas y personas defensoras puedan desarrollar su trabajo con libertad y seguridad.
Como producto final del Encuentro, y a modo de agenda, la Declaración articula siete prioridades que abarcan democracia y participación; ambiente y gestión de riesgos; transformación digital; igualdad, diversidad y cuidados; seguridad y paz; cooperación y rendición de cuentas; y educación para la ciudadanía global.
Estas prioridades se traducen en propuestas concretas: impulsar transiciones ecológicas con participación de las comunidades, proteger el agua y la biodiversidad, establecer garantías de derechos en el uso de la inteligencia artificial y consolidar políticas de igualdad y sistemas de cuidados.
El documento también promueve una seguridad centrada en la protección de la vida, la prevención de la violencia y las oportunidades para las juventudes, junto con una educación que fortalezca la participación y la comprensión de los desafíos compartidos.
Como aporte a la próxima Cumbre, las organizaciones solicitan incorporar un capítulo específico sobre democracia, derechos humanos y espacio cívico en su declaración. Buscan que estas condiciones tengan un lugar explícito en los compromisos regionales y orienten su puesta en práctica.
La Declaración incluye compromisos para la propia sociedad civil. Las redes se proponen construir posiciones desde los territorios, ampliar la participación ciudadana y fortalecer su democracia interna, transparencia y prácticas de cuidado.
También asumen la tarea de compartir capacidades, aportar evidencia y conocimiento comunitario a las políticas públicas y construir alianzas frente a la desinformación y los riesgos climáticos y digitales.
Uno de los compromisos es dar seguimiento ciudadano de los acuerdos de la Cumbre y de la nueva Estrategia de Cooperación Iberoamericana. Así, el resultado del Encuentro abre una tarea que continuará después de Madrid: acompañar la implementación de las propuestas, conocer sus avances y aportar a los ajustes que sean necesarios. Una forma de sostener la colaboración regional y acercar sus resultados a la vida cotidiana de las comunidades.
Miro las fotos de los participantes, entre ellos hay viejos conocidos. A ellos y a la SEGIB les agradezco, desde estas páginas, que hayan mantenido tanto tiempo la voz de la sociedad civil en las Cumbres Iberoamericanas y que hayan adquirido el compromiso de seguir trabajando para fortalecer la democracia, avanzar en igualdad y proteger los derechos.
Pie de foto: Madrid, Casa de América, asistentes al Dieciséis Encuentro Cívico Iberoamericano ©segib




