La exploradora noruega Liv Arnesen reclama que su país apoye una moratoria de la pesca comercial de krill antártico hasta que existan garantías científicas y normas vinculantes para proteger la fauna. La petición aparece en una tribuna publicada el 29 de octubre de 2026 por Inter Press Service (IPS), coincidiendo con las negociaciones internacionales de Hobart (Australia).
La Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) debate la gestión pesquera y la conservación del océano Austral. Su reunión está programada del 19 al 30 de octubre, según el calendario del Acuerdo sobre la Conservación de Albatros y Petreles.
Arnesen dirige su reclamación a Noruega por su papel en la pesca de este crustáceo. Su artículo es una posición de incidencia pública: pide cambiar la política pesquera, pero no informa de una moratoria ya aprobada ni de un compromiso del Gobierno noruego.
La autora explica que el krill alimenta a ballenas, pingüinos, focas y aves marinas, mientras su explotación abastece suplementos, alimentos para mascotas y piensos de acuicultura. Su argumento se centra en preservar la disponibilidad de alimento en las zonas donde la fauna lo necesita.
El krill antártico enfrenta propuestas distintas de protección
Arnesen considera insuficiente atender únicamente al volumen total de capturas. Según su razonamiento, la abundancia de krill lejos de una colonia no compensa la extracción en las aguas donde los animales buscan alimento para sus crías.
La exploradora propone suspender la actividad hasta contar con normas basadas en evidencia actualizada. También reclama áreas protegidas efectivas en la península Antártica, la Antártida oriental y el mar de Weddell, y una transición hacia alternativas al krill comercial.
La coalición Antarctica2030 presentó el 12 de octubre otra propuesta para las negociaciones: aprobar un área marina protegida de 456.000 kilómetros cuadrados en la península Antártica, acompañada de una gestión pesquera precautoria.
La coalición defiende repartir el esfuerzo pesquero entre zonas y estaciones, reforzar la vigilancia del ecosistema y condicionar cualquier aumento gradual de capturas a la ciencia y al seguimiento. Su planteamiento permite distinguir el objetivo compartido de protección de las diferencias sobre cómo regular la actividad.
Antarctica2030 recuerda que la Comisión no designa nuevas áreas marinas protegidas desde 2016. Su comunicado pide dirección política a los gobiernos para superar los desacuerdos; se trata de una reclamación de la coalición, no de un resultado de la reunión.
La documentación consultada no acredita todavía una decisión final sobre estas propuestas. La petición de Arnesen mantiene abierto el debate sobre qué límites imponer a la explotación y cómo garantizar que las medidas protejan los hábitats y la alimentación de la fauna.
- Pie de foto: Las exploradoras Liv Arnesen y Ann Bancroft en una expedición en la Antártida ©Agnes SK : IPS




