Rusia ha ejercido su derecho a veto como miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas contra la propuesta de resolución de Estados Unidos sobre la prórroga del despliegue de la de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (Minurso).

El fracaso del Consejo de Seguridad de la ONU, el viernes 30 de octubre de prorrogar el mandato de la Minurso ha sumido al largo conflicto por la excolonia española del Sáhara (más de medio siglo) en la incertidumbre.

El proyecto de resolución elaborado por Estados Unidos, contaba, en principio, con apoyo de once miembros, contemplaba la prórroga del mandato de la Minurso pero modificando su nombre (quitando la R de Referéndum) y funciones para reforzar la posición de la iniciativa marroquí de autonomía en las negociaciones. Pero no fue aprobado.

Políticamente, el veto impidió la aprobación de un proyecto de resolución estadounidense que habría otorgado a la iniciativa de autonomía marroquí un lugar más destacado en las resoluciones del Consejo de Seguridad, convirtiéndola en la única base para continuar las negociaciones, al tiempo que modificaba el nombre de la Minurso y eliminaba cualquier referencia a un referéndum. En este sentido, Rabat sufrió un claro revés, perdió la oportunidad de traducir el apoyo de Estados Unidos y parte de Europa en una nueva resolución de la ONU.

Por el contrario, Rusia ejerció el veto por primera vez en el tema del Sáhara y presentó su propio proyecto de resolución, que prorrogaba también el mandato de la Minurso, pero sin cambios sustanciales en nombre y sus funciones, solo obtuvo tres votos a favor, uno en contra, el estadounidense, y once abstenciones.

Miembros de la Minurso en el Sahara.

El proyecto ruso estaba específicamente dirigido a preservar la misión y continuar con la supervisión neutral de la ONU, y acusó a los países que se abstuvieron de ser responsables «de exponer a la Minurso a la disolución, e incluso a su ejecución», según sus propias palabras.

Esta discrepancia revela que los resultados de la votación no necesariamente se ajustaron a los objetivos de los países participantes.

Estados Unidos buscaba modificar el mandato de la Minurso y los términos de referencia para las negociaciones, Rusia intentó mantener el marco existente, mientras que Marruecos vio el fracaso de ambas propuestas, sufrió un duro revés y ha reaccionado exigiendo el fin de la presencia de la ONU sobre el terreno y liquidar unilateralmente el conflicto.

El hecho de no haber adoptado el proyecto de resolución estadounidense impide que las nuevas enmiendas propuestas por Washington —relacionadas con la autonomía, el nombre de la misión y estructura— se consideren resoluciones vinculantes del Consejo de Seguridad.

El citado Consejo de Seguridad no logró renovar el mandato de una misión que había mantenido su presencia durante 35 años y, al mismo tiempo, fue incapaz de acordar un nuevo marco para su misión o para un proceso de solución.

El representante del Frente Polisario en la ONU, Sidi Mohamed Omar, afirmó tras la votación, que era ″un día histórico para el pueblo saharaui”. Añadió que el pueblo saharaui había hecho fracasar ″los intentos del estado ocupante marroquí y de todos quienes lo apoyan, de cerca o de lejos”.

El diplomático saharaui subrayó que el derecho inalienable del pueblo saharaui a una ″existencia libre y soberana es una línea roja que no se negocia” en referencia al derecho de autodeterminación.

Reacción unilateral de Marruecos

Mientras, horas después de lo sucedido, Marruecos a través de la Casa Real señalaba que la no renovación de la mandato de la Minurso representaba una oportunidad para la «resolución definitiva» del conflicto del Sáhara Occidental en el seno de Naciones Unidas.

El comunicado aprovechó de inmediato para exigir su terminación y la retirada del asunto territorial del Consejo de Seguridad, mientras anunciaba que continuaría con sus esfuerzos diplomáticos para reforzar el apoyo internacional a la autonomía bajo soberanía marroquí.

Sin embargo, la transición desde el final del mandato de una misión de la ONU hasta el fin de su presencia sobre el terreno, y posteriormente la retirada del conflicto del Consejo de Seguridad, plantea diversas cuestiones jurídicas y políticas que el resultado de la votación por sí solo no puede responder.

La primera de estas cuestiones se refiere al futuro jurídico de la Minurso, establecida por el Consejo de Seguridad en abril de 1991 para supervisar el alto el fuego y colaborar en la organización de un referéndum sobre la autodeterminación que aún no se ha celebrado.

La Resolución 2797, adoptada en octubre de 2025, otorgó a la Misión un mandato que expira el 31 de octubre de 2026. Dado que el Consejo no ha adoptado una nueva resolución, el mandato, que tiene un plazo determinado, expirará a menos que los miembros acuerden una prórroga de última hora. Legalmente, el mandato ha terminado, consecuencia directa de la falta de una nueva resolución.

Empero, esto no significa que su personal, los observadores militares y equipo vayan a abandonar automáticamente el Sáhara al día siguiente.

La liquidación de cualquier misión de la ONU requiere medidas administrativas, logísticas y de seguridad, incluyendo la retirada del personal y equipo, el cierre de las instalaciones y el pago de las obligaciones pendientes. Estos procedimientos pueden llevar tiempo y requieren la coordinación entre la Secretaría de la ONU y las partes pertinentes sobre el terreno, en este caso, Marruecos y Frente Polisario.

Esto difiere de la posible decisión unilateral de Marruecos de poner fin a la presencia de la Minurso sobre el terreno, lo que plantea cuestiones de procedimiento que escapan a su control.

En cuanto a la segunda cuestión, la exigencia de la Casa Real «de que se ponga fin» al conflicto del Sáhara, por parte del Consejo de Seguridad y se detengan las reuniones periódicas, los informes y las sesiones informativas relacionadas con el mismo, no tiene sentido. Legalmente, la expiración del mandato de una operación de mantenimiento de la paz no extingue la jurisdicción del Consejo de Seguridad sobre el asunto para el cual se estableció la operación.

El Consejo deriva su autoridad de la Carta de las Naciones Unidas y puede seguir examinando cualquier controversia que considere que afecta la paz y la seguridad internacionales, independientemente de la presencia o ausencia de una misión sobre el terreno.

Por lo tanto, la no renovación del mandato de la Minurso no elimina automáticamente el tema de la agenda del Consejo, ni del Comité de Descolonización de la ONU, ni impide que sus miembros soliciten nuevas reuniones o pidan informes y sesiones informativas al secretario general.

Además, la finalización de una operación de mantenimiento de la paz no elimina necesariamente la función del actual Enviado Personal del Secretario General desde 2021, Staffan da Mistura, si bien la continuidad y la naturaleza de esta función estarán sujetas a la posterior evolución política e institucional.

En este contexto, la declaración de Marruecos representa una manifestación de su estrategia diplomática, que busca pasar de exigir un cambio en el marco de la ONU para el conflicto, a «exigir su resolución» en el seno del Consejo de Seguridad. Sin embargo, lograr este objetivo requiere acciones dentro de Naciones Unidas, y no solo la finalización del mandato anual de la misión.

Esta distinción es particularmente importante porque la cuestión del Sáhara Occidental no se limita al Consejo de Seguridad; también es competencia de otros órganos de la ONU, incluida la Asamblea General y su Comité de Descolonización.

Hay que recordar que hace escasas semanas, Naciones Unidas ratificó que el Sáhara Occidental es un territorio pendiente de descolonización, según se recoge en la resolución 1514, aprobada el 14 de diciembre de 1960. Estados Unidos e Israel fueron los únicos dos países que votaron en contra de la reciente resolución que ratifica ″el derecho inalienable del pueblo saharaui a la libre determinación”, aprobada con 152 votos a favor y siete abstenciones (Brunéi, Camerún, Francia, Honduras, Liberia, Islas Maldivas y Reino Unido).

Enfrentamientos armados

Hay que recordar que el papel de la Minurso recobró importancia desde noviembre de 2020, cuando el Frente Polisario anunció, tras los incumplimientos de Marruecos del alto el fuego de 1991, la reanudación de las acciones armadas. Desde entonces, han persistido las operaciones militares limitadas, en medio de desacuerdos entre las partes sobre su naturaleza y alcance.

La ausencia de cualquier mecanismo de vigilancia y desescalada sobre el terreno expondría a la población civil y la estabilidad regional en riesgos adicionales. Este riesgo existía incluso con la presencia de la Minurso.

Si Marruecos implementa su decisión unilateral, sumirá a la región en una confrontación bélica con un abanico incierto porque, tras intentar consolidar militarmente el territorio en disputa que todavía no controla al estar bajo control del Frente Polisario, podría ambicionar su expansión más allá de esos límites territoriales.

Campamento de refugiados en Tinduf
Campamento de refugiados en Tinduf donde se concentran más de 170.000 saharauis.

Si bien, el comunicado de la Casa Real marroquí ha reafirmado el compromiso de Marruecos con el alto el fuego, esta postura no elimina la necesidad de adoptar medidas prácticas para prevenir fricciones y limitar los riesgos militares de errores de cálculo.

De momento, el lunes 2 de noviembre se reúnen de forma conjunta el Parlamento y Cámara de Consejeros (Senado) de Marruecos para abordar la situación creada en el Sahara tras el fracaso de la resolución de Estados Unidos.

Mientras, su vecino Argelia destacó que la alineación ″excesiva del proyecto de resolución sobre el Sahara hizo inviable la no renovación del mandato de la Minurso” recordando que el texto estadounidense era una ″desviación de los principios de Naciones Unidas”.

La ausencia de observadores en el Sáhara (aunque nunca ha vigilado la grave situación de los derechos humanos en el territorio ocupado por Marruecos) podría privar a las Naciones Unidas de una de sus herramientas para vigilar la situación sobre el terreno, verificar incidentes y comunicarse con las dos partes involucradas.

En todo caso, hay tres conclusiones claras: el fin del mandato de la Minurso no implica su retirada inmediata, a la vez que no elimina automáticamente la cuestión del Sáhara del Consejo de Seguridad, y el fracaso del proyecto estadounidense no anula las resoluciones anteriores, ni resuelve para nada el estatus jurídico del conflicto.

Así pues, el 30 de octubre de 2026 puede haber puesto fin a la Minurso, pero aún no ha terminado la disputa internacional sobre el futuro de la soberanía del Sáhara, que puede entrar en una nueva fase.

Jesús Cabaleiro Larrán
Periodista. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona, rama Periodismo con cursos de doctorado, estudios sobre Marruecos contemporáneo y el Sáhara Occidental. Más de cuatro décadas de periodismo, la mayoría en prensa escrita, ha trabajado a ambas orillas del Estrecho de Gibraltar, cerca de trece años en el extinto diario El Faro Información, en Algeciras, donde empezó de redactor y del que fue su último director y en Tánger dos años en un diario digital. Además ha participado en la mayoría de los Congresos de Periodistas del Estrecho desde el inicial en 1993 hasta 2019. Titulado en ajedrez por la UAH y UNED. Amante de Portugal. Ha publicado un libro, ‘Artículos periodísticos. Apuntes para la historia de la prensa de Algeciras’.

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