Los votantes estadounidenses quieren que el próximo Congreso se concentre en abaratar la vida y poner fin a la guerra con Irán, con independencia del partido que controle las cámaras después del 3 de noviembre. Un nuevo sondeo nacional sitúa ambas demandas muy por delante de las investigaciones sobre el presidente Donald Trump y del apoyo legislativo a su programa.
Alrededor de ocho de cada diez votantes registrados consideran que reducir el coste de la vida debe figurar entre las máximas prioridades de la próxima legislatura. Aproximadamente siete de cada diez conceden la misma importancia al final del conflicto con Irán.
En cambio, solo unos dos de cada diez piden que el Congreso dé prioridad a la agenda de Trump. Unos cuatro de cada diez quieren situar entre los asuntos principales la investigación de la Administración. El resultado no significa que los votantes rechacen necesariamente esas actuaciones: establece el orden de importancia que les atribuyen frente a otras cuestiones.
Una encuesta de prioridades, no de intención de voto
Los datos proceden de una encuesta de Associated Press y el Centro NORC para la Investigación de Asuntos Públicos. El trabajo de campo se desarrolló del 8 al 12 de octubre entre 1119 adultos, incluidos 925 votantes registrados, seleccionados mediante el panel probabilístico AmeriSpeak de NORC.
La muestra está diseñada para representar a la población adulta estadounidense y combinó entrevistas por internet y por teléfono. El margen de error comunicado para el conjunto de adultos es de 3,9 puntos porcentuales. Las estimaciones correspondientes a votantes registrados y a subgrupos partidistas tienen una incertidumbre mayor.
El sondeo pregunta qué debería hacer el Congreso después de las elecciones. No mide directamente qué partido elegirá cada participante, ni calcula cuántos escaños obtendrá. Esta distinción resulta importante: una persona puede querer que los precios bajen o que termine la guerra y, al mismo tiempo, votar por cualquiera de los dos partidos.
El bolsillo une a demócratas y republicanos
La reducción del coste de la vida obtiene un respaldo amplio entre demócratas y republicanos. La prioridad coincide con otros indicadores recientes sobre inflación, vivienda, alimentos y combustible. Como documentó este Observatorio, seis de cada diez votantes probables creen que la economía nacional empeora, según la encuesta de octubre de Echelon Insights.
Trump sostiene que Estados Unidos atraviesa una «edad de oro» y presenta las inversiones anunciadas como prueba de prosperidad. El vicepresidente JD Vance ha adoptado un tono diferente: reconoce que la gasolina continúa demasiado cara y que el Gobierno necesita mejorar sus resultados.
La encuesta AP-NORC indica que la ciudadanía no solicita únicamente una explicación de los precios, sino una respuesta legislativa. Reducir el déficit presupuestario y lograr acuerdos entre los partidos aparecen entre las máximas prioridades para aproximadamente la mitad de los votantes, por debajo del coste de la vida y del final de la guerra.
La guerra con Irán se convierte en una demanda transversal
El deseo de terminar la guerra con Irán alcanza aproximadamente a siete de cada diez votantes registrados. El resultado muestra que el conflicto ya no ocupa únicamente el ámbito de la política exterior: afecta a la valoración del Congreso y se relaciona con el encarecimiento de los combustibles.
Al menos la mitad de los republicanos partidarios del movimiento MAGA y de quienes no se identifican con él quieren que la próxima legislatura reduzca los costes, concluya la guerra y recorte el déficit. Es uno de los pocos espacios donde los dos sectores del Partido Republicano coinciden con claridad.
La oposición al conflicto también ha adquirido una dimensión electoral dentro del propio partido gubernamental. El 15 de octubre explicamos que varios veteranos republicanos han empezado a respaldar a candidatos demócratas, después de considerar que la Administración prolonga una intervención sin objetivos suficientemente definidos.
El apoyo a la agenda presidencial divide a los republicanos
Solo alrededor de cuatro de cada diez votantes republicanos consideran que apoyar el programa de la Administración debe figurar entre las prioridades principales del nuevo Congreso. La cifra resulta inferior al respaldo republicano que reciben la reducción de precios, el final de la guerra y el control del déficit.
La media partidista oculta una diferencia profunda. Aproximadamente seis de cada diez republicanos identificados con MAGA quieren que el Congreso impulse la agenda de Trump. Entre los republicanos que no se consideran parte del movimiento, la proporción cae a unos dos de cada diez.
El contraste ayuda a explicar la estrategia de los candidatos republicanos. Necesitan movilizar a la base más leal al presidente sin presentar las elecciones exclusivamente como una ratificación de su programa. En estados y distritos disputados, los votantes moderados e independientes pueden conceder mayor importancia a los precios y a la guerra que a la defensa política de la Casa Blanca.
Los demócratas tampoco reciben un mandato sin límites
Alrededor de seis de cada diez votantes demócratas sitúan las investigaciones sobre la Administración entre las máximas prioridades. Aun así, dentro de su propio electorado ese objetivo queda por detrás del coste de la vida y del final de la guerra.
La intensidad varía por corriente ideológica. Aproximadamente tres cuartas partes de los demócratas que se definen como socialistas democráticos quieren dar prioridad a las investigaciones, frente a algo menos de la mitad de quienes no se identifican de ese modo. El primer grupo también muestra más interés por terminar la ayuda militar a Israel y menos por alcanzar acuerdos con los republicanos.
El líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, ha señalado que su partido combinará medidas para mejorar la asequibilidad con una supervisión extensa de la Administración si recupera la mayoría. El sondeo sugiere que el orden y la intensidad de esas dos líneas serán decisivos para mantener unida a la coalición demócrata.
La inteligencia artificial y la ayuda a Israel quedan por detrás
La regulación de la inteligencia artificial aparece entre las máximas prioridades para alrededor de cuatro de cada diez votantes. Aproximadamente tres de cada diez conceden esa importancia al final de la ayuda militar a Israel. Ambas cuestiones mantienen un apoyo relevante, pero no alcanzan el consenso observado sobre los precios y la guerra con Irán.
Los promedios electorales mantienen abierta la disputa por el Congreso
El promedio ponderado de Track the Vote del 22 de octubre concede a los demócratas una ventaja de 9,5 puntos en la pregunta nacional sobre el voto al Congreso. Su media de aprobación presidencial sitúa la desaprobación neta de Trump en 24 puntos.
Esas cifras combinan encuestas y no constituyen una proyección de escaños. La Cámara se decide en 435 distritos y el Senado mediante elecciones estatales. El promedio nacional tampoco indica cuáles serán las prioridades de los representantes elegidos.
Las medias senatoriales de Track the Vote muestran cinco contiendas separadas por menos de tres puntos. Alaska aparece prácticamente empatada, con una ventaja demócrata de una décima. La diferencia favorable a los demócratas es de tres décimas en Kansas, medio punto en Iowa, 1,7 puntos en Texas y 2,3 en Maine.
Las diferencias están dentro de márgenes compatibles con un cambio de líder. El panel de Track the Vote pondera los sondeos según la calidad de la firma, el tamaño de la muestra y la actualidad, pero ningún promedio elimina el error de medición ni anticipa con certeza quién acudirá finalmente a las urnas.
El nuevo sondeo AP-NORC añade una pieza diferente a ese mapa. No dice quién ganará, pero sí qué esperan los votantes de quienes resulten elegidos: aliviar la presión económica y cerrar una guerra que ha pasado a formar parte de la vida cotidiana. Tanto la promesa republicana de continuar el programa de Trump como la intención demócrata de investigarlo reciben menos prioridad que esas dos demandas.




