El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirma que el país vive una «edad de oro», mientras el vicepresidente JD Vance, quien recorre varios estados para apoyar a los candidatos republicanos, reconoce que la gasolina continúa demasiado cara y que el Gobierno debe mejorar sus resultados. Los dos mensajes intentan responder al mismo problema cuando faltan trece días para las elecciones legislativas.
La diferencia no afecta al programa oficial de la Administración, pero sí a la manera de explicar la economía. Trump minimiza el malestar y presenta las inversiones anunciadas como prueba de una prosperidad ya iniciada. Vance admite que muchas familias todavía no perciben esa mejora y les pide más tiempo para que las políticas presidenciales produzcan efectos.
La discrepancia aparece en un análisis de Associated Press publicado este miércoles. No demuestra una ruptura entre ambos dirigentes: describe dos estrategias comunicativas ante un electorado que sitúa el coste de la vida por encima del resto de asuntos.
Trump niega el diagnóstico que Vance intenta corregir
Trump ha calificado las preocupaciones sobre la asequibilidad como un engaño y se ha concedido una nota de sobresaliente por su gestión económica. En un acto electoral celebrado el sábado en Kentucky aseguró que Estados Unidos atraviesa su mejor momento. Cuando reconoce el encarecimiento del combustible, lo presenta como un coste limitado y necesario para mantener la guerra con Irán.
Vance emplea un tono distinto. En un encuentro televisado por CBS News admitió que los precios de la gasolina son demasiado altos, recordó las dificultades económicas de su familia durante la infancia y afirmó que la Administración trabaja para reducirlos. Preguntado por la diferencia con el presidente, explicó que Trump habla de inversiones que tardarán en reflejarse en la economía diaria.
El vicepresidente resumió su posición con una admisión poco habitual en la campaña republicana: el Gobierno necesita avanzar más y puede actuar mejor. Al mismo tiempo, atribuye la situación heredada a la Administración de Joe Biden y sostiene que reparar sus consecuencias exige tiempo.
El reparto de papeles permite a Trump mantener una narrativa de victoria y a Vance conectar con quienes pagan más por el combustible, los alimentos o la vivienda. También entraña un riesgo: los votantes pueden interpretar que la Casa Blanca no comparte un diagnóstico común sobre la gravedad del problema.
Seis de cada diez votantes probables creen que la economía empeora
La nueva encuesta nacional de Echelon Insights ayuda a medir la distancia entre el mensaje presidencial y la percepción ciudadana. El 60 por ciento de los votantes probables considera que la situación económica del país está empeorando; solo el 20 por ciento aprecia una mejora y el 18 cree que permanece igual.
La valoración personal también es negativa. El 49 por ciento afirma que su propia situación económica empeora, frente al 18 por ciento que percibe una mejora y el 30 que no observa cambios. El coste de la vida aparece como primera o segunda preocupación para el 54 por ciento, por delante de la corrupción política, el empleo, la democracia, la inmigración y la sanidad.
La desaprobación de la política económica de Trump alcanza el 62 por ciento y la aprobación queda en el 35. En el conjunto de su gestión, el 39 por ciento aprueba y el 60 desaprueba. Además, el 61 por ciento atribuye al actual presidente más responsabilidad que a Biden por la situación del país.
Echelon entrevistó entre el 15 y el 19 de octubre a 1010 personas integradas en el electorado probable. El margen de error comunicado es de 3,6 puntos porcentuales. La firma incluye en sus resultados a quienes ya han votado y a quienes considera susceptibles de participar el 3 de noviembre.
Los datos económicos explican el malestar sin describir una recesión
La percepción pesimista coincide con varios indicadores recientes. El índice de confianza del consumidor de The Conference Board descendió en septiembre a 81,9 puntos, su nivel más bajo desde abril de 2014 y por debajo del mínimo alcanzado durante la pandemia.
La inflación interanual se situó en el 3,7 por ciento en septiembre, lejos del objetivo del 2 por ciento de la Reserva Federal. El precio medio nacional del diésel alcanzó 6,32 dólares por galón, frente a 3,66 un año antes, y los alimentos subieron un 1,2 por ciento solo entre agosto y septiembre.
La contratación se desaceleró hasta 29.000 empleos en septiembre, muy por debajo de los 90.000 previstos por los economistas, y la tasa de paro aumentó del 4,1 al 4,2 por ciento. El desempleo continúa en un nivel reducido y las solicitudes de subsidio siguen siendo históricamente bajas, por lo que estos datos no describen por sí solos una recesión.
La vivienda añade otra presión. La hipoteca fija media a treinta años subió al 7,28 por ciento, su máximo en casi tres años. Según el cálculo citado por Associated Press, el aumento aproximado de un punto desde febrero supone unos 276 dólares mensuales adicionales para quien financia una vivienda de 400.000 dólares.
El coste de la vida amenaza el control republicano del Congreso
El 65 por ciento de los participantes en la encuesta de Echelon señala los precios elevados como una de las principales causas de una posible derrota republicana. Esa interpretación une a votantes de los dos partidos: el 72 por ciento de los demócratas y el 58 por ciento de los republicanos creen que el coste de la vida sería el motivo principal si el partido gubernamental pierde el Congreso.
El sondeo concede a los demócratas una ventaja de cinco puntos entre votantes probables en la pregunta genérica: 50 por ciento frente al 45 republicano. El promedio de Track the Vote del 21 de octubre amplía la diferencia a 9,2 puntos y mantiene la desaprobación neta de Trump en 24 puntos.
Son mediciones distintas. Echelon es una sola encuesta con un modelo de votante probable; Track the Vote combina sondeos y los pondera por calidad, tamaño de muestra, actualidad y patrocinio. Ninguna cifra nacional se convierte automáticamente en escaños, porque la Cámara se decide en 435 distritos y el Senado mediante elecciones estatales.
Las medias senatoriales de Track the Vote sitúan cinco contiendas a menos de tres puntos: Kansas, Iowa, Alaska, Texas y Maine. La ventaja es demócrata en cuatro de ellas y republicana en Alaska. Todas permanecen abiertas dentro de márgenes que permiten cambios antes de la votación.
Los cheques de 5000 dólares no han unificado el mensaje
Trump ha intentado responder al malestar renovando la promesa de un pago de 5000 dólares para cada ciudadano adulto si los republicanos conservan las dos cámaras. Como explicó este Observatorio, el denominado «dividendo Trump» todavía carece de financiación aprobada, calendario y procedimiento de distribución.
La encuesta de Echelon indica que el 67 por ciento ha oído hablar bastante o algo de esa promesa. Sin embargo, la notoriedad del anuncio no resuelve la contradicción de fondo: un Gobierno que asegura haber inaugurado una edad de prosperidad ofrece al mismo tiempo una transferencia superior al billón de dólares para aliviar a familias que continúan afrontando precios elevados.
La oposición ha aprovechado esa distancia. Como documentamos el 16 de octubre, los demócratas han destinado 163 millones de dólares a anuncios que convierten las legislativas en un referéndum sobre Trump. La sanidad, los impuestos, los combustibles y los alimentos ocupan el centro de esas piezas.
Trump y Vance no defienden políticas incompatibles, pero sí ofrecen respuestas diferentes a una pregunta decisiva. El presidente pide que los votantes juzguen una prosperidad futura como si ya estuviera presente; el vicepresidente reconoce la dificultad actual y promete que los resultados llegarán después. El 3 de noviembre se comprobará cuál de los dos relatos resulta más creíble para el electorado.




