Vari Caramés recibe el Premio Nacional de Fotografía por su mirada de lo cotidiano

El fotógrafo gallego Vari Caramés ha obtenido el Premio Nacional de Fotografía 2026, dotado con 30.000 euros. El reconocimiento distingue una trayectoria iniciada en los años ochenta que convierte escenas cotidianas en imágenes abiertas a la memoria y la imaginación. Madrid acogió en 2022 una retrospectiva que permitió recorrer cuatro décadas de su trabajo.

El Ministerio de Cultura ha anunciado la concesión este 13 de octubre, a propuesta del jurado reunido en la misma fecha. En su fallo, el jurado destaca «la vigencia y contemporaneidad de su trabajo», su aportación a la fotografía artística y su contribución a la renovación cultural gallega desde los años ochenta.

También reconoce cómo Caramés ha ampliado las posibilidades expresivas del medio mediante manchas, reflejos y desenfoques que aproximan la fotografía a la abstracción pictórica. El premio pone el acento en la continuidad de una poética visual y de un universo reconocible a lo largo de su carrera.

Una cámara para descubrir lo extraordinario en lo cotidiano

Nacido en Ferrol en 1953, Caramés es un fotógrafo autodidacta. Su primer acercamiento a la cámara estuvo vinculado a la actividad artística de su padre, quien, cuando tenía quince años, le regaló una Voigtländer manual para fotografiar sus cuadros, dibujos y piezas de hierro forjado. Más adelante utilizó la fotografía durante sus estudios de Arquitectura Técnica.

Comenzó a exponer en A Coruña en 1980. En 1986 participó en la segunda edición de la Fotobienal Vigovisións, un proyecto que reunió a seis fotógrafos de distintos países para retratar Vigo durante una semana. Después llegaron exposiciones individuales en Madrid y Barcelona y muestras colectivas en España, Portugal y Francia, según la biografía difundida por Cultura.

El mar, los puertos, las estaciones de ferrocarril, las calles y las personas que se detienen un instante figuran entre sus motivos habituales. La nota ministerial sitúa en el centro de su obra la búsqueda de lo extraordinario dentro de lo ordinario: sugerir y evocar a partir de elementos próximos, sin necesidad de recurrir a escenarios excepcionales.

Ese interés por el entorno cotidiano atraviesa trabajos desarrollados en distintos momentos de su carrera. Cultura destaca las exposiciones Recreo, en Santiago de Compostela en 2008; Nadar, en A Coruña en 2010; Pasatiempo, en Santiago en 2013, y Lugares, en A Coruña en 2019.

El desenfoque como lenguaje fotográfico

La Fundación Foto Colectania, que conserva obra del fotógrafo, describe su práctica como una búsqueda de lo intemporal y lo indefinido, en la que los defectos pueden convertirse en efectos expresivos. Según la institución, hasta el año 2000 trabajó exclusivamente en blanco y negro; posteriormente incorporó el color y utiliza ambos registros.

El desenfoque forma parte de esa manera de construir imágenes. El jurado del Premio Nacional lo relaciona con una ampliación del lenguaje fotográfico: las formas, los reflejos y las manchas adquieren protagonismo y acercan sus fotografías al terreno de la pintura.

La documentación de su exposición madrileña de 2022 propone otras claves para acercarse a su trabajo: la ensoñación, la memoria, el tiempo y el silencio. Las vincula con una exploración de las texturas, la plasticidad y la indefinición que deja espacio a la experiencia del espectador.

Madrid recorrió cuatro décadas de su obra

La Sala Canal de Isabel II, en la calle Santa Engracia, 125, acogió del 10 de febrero al 24 de abril de 2022 Algo, nada, siempre. Vari Caramés 1980–2021. La exposición, organizada por la Comunidad de Madrid y comisariada por Blanca Berlín y Nerea Ubieto, reunió fotografías de diferentes etapas y proyectos del autor.

Según el folleto de la Comunidad de Madrid, los tres términos del título articulaban el recorrido. «Algo» remitía al hallazgo de lo insospechado en la realidad común; «nada», a la eliminación de lo superfluo para atender a lo esencial, y «siempre», a la búsqueda de lo atemporal en los acontecimientos corrientes.

El recorrido incluía obra en blanco y negro y las series Nadar, Tránsito, Color, Escenarios, Miraxes, Recreo, Pasatiempo y Lugares. Para completar la muestra, Caramés creó un vídeo concebido para favorecer un estado de contemplación, prolongando en otro soporte los intereses presentes en sus fotografías.

La exposición tuvo también una publicación de Fabulatorio que recoge el periodo 1980–2021. Este catálogo conserva el marco de aquella revisión de su trayectoria, cuatro años antes de la concesión del Premio Nacional.

«Bosque animado»: fotografía, pintura y memoria

En 2024 publicó el fotolibro Bosque animado, editado por Fabulatorio. El proyecto parte de un paseo por el bosque de Cecebre, en A Coruña, vinculado a la novela El bosque animado de Wenceslao Fernández Flórez.

En el texto de presentación del libro, Caramés recuerda su deseo de exponer junto a la pintora Ángeles Sales. Explica que ella había trabajado en una serie sobre árboles mediante papeles que frotaba contra las cortezas para recoger su huella y después coloreaba con acuarelas. La sobrecubierta del fotolibro reproduce una obra suya de 2013.

La edición, de 32 páginas y con textos en gallego e inglés, reúne las fotografías de Caramés con esa referencia pictórica y literaria. El propio autor presenta el paseo como un recuerdo y un homenaje a momentos compartidos entre las luces, los árboles y los sueños.

Una trayectoria presente en museos y colecciones

La difusión de su trabajo se extiende más allá de las exposiciones y los libros. Según el currículum publicado en su web, su obra está presente en instituciones y colecciones como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Círculo de Bellas Artes, el Centro Galego de Arte Contemporánea y Foto Colectania.

Caramés sucede en el Premio Nacional a Carmela García, galardonada en 2025 y miembro del jurado de esta edición. Entre los vocales ha participado también Nerea Ubieto, una de las comisarias de la retrospectiva madrileña, según la comunicación del Ministerio de Cultura.

El fallo de 2026 reconoce tanto la aportación de Caramés a la fotografía artística como la actualidad de un trabajo desarrollado durante más de cuatro décadas. En esa trayectoria, el mar, la ciudad y los escenarios cotidianos siguen siendo los motivos desde los que explora las posibilidades de la imagen.

La composición del jurado

Según la comunicación de Cultura, el jurado ha estado presidido por Ángeles Albert, directora general de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, con Jesús Carrillo Castillo, subdirector general de Artes Visuales y Creación Contemporánea, como vicepresidente. Como vocales han participado Carmela García, Premio Nacional de Fotografía 2025; Ane Abalde Amezaga, responsable de iniciativas y contenidos de Kutxa Fundazioa de Donostia; Santiago Olmo García, crítico y comisario independiente, y Alicia Palacios Ferri, artista visual, investigadora y docente, coordinadora del Máster en Fotografía de la Universitat Politècnica de València.

Completan los ocho vocales Bernardo Riego Amézaga, historiador de la fotografía e investigador del Instituto de Cultura y Tecnología de la Universidad Carlos III de Madrid; Juan María Rodríguez Caparrós, director del Centro Andaluz de la Fotografía de Almería; Valentín Roma Serrano, doctor en Filosofía, escritor y comisario de exposiciones, y Nerea Ubieto, comisaria independiente y crítica de arte, propuesta por Mujeres en las Artes Visuales. La orden de designación del jurado establece además una secretaría con voz, pero sin voto.

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