La rebelión estudiantil prosigue en Francia tras la histórica movilización del 6 de octubre que contó con 450.000 manifestantes en todo el país, de ellos 100.000 en París, con los estudiantes de secundaria apoyados por los profesores, por sus familiares y por las organizaciones sindicales, así como por los diputados de la izquierda parlamentaria.

La irresponsable actitud del gobierno se ve ahora enfrentada a una posible convergencia de luchas contra la política antisocial de Macron y de su policía controlada por una minoría neofascista.

Un llamada a una jornada de acción circula ya en las redes sociales, un movimiento que podría reunir a los estudiantes de enseñanza media y universitarios, profesores, sindicatos, agricultores, movimiento ecologista por el clima, transportistas y a una población cada vez más exasperada por el alza del precio de la gasolina, la inflación, la congelación de salarios, el abandono de los servicios públicos y la política de austeridad a todos los niveles.

Los estudiantes mantienen su movilización apostando por esa posible convergencia de luchas que tanto asusta a la organización patronal y al gobierno.

Pese a la brutal e incontrolada represión policial, el movimiento estudiantil ha proseguido este jueves 8 de octubre su movilización general en todo el país. Los padres de los alumnos, los profesores, las organizaciones sindicales, las organizaciones de defensa de los derechos humanos, así como los diputados y alcaldes de la oposición de izquierdas se han movilizado para proteger a la juventud y sostienen sus justas reivindicaciones.

Este jueves 8 de octubre una toma simbólica de la Bastilla por una concentración de más de 50.OOO estudiantes y profesores ha tenido lugar en París, mientras se estiman en cerca de 150.000 los manifestantes en todo el país. No obstante la estrategia policial de cercar la concentración impidiendo la libre circulación de los manifestantes, todo se desarrolló en calma salvo contados incidentes.

El movimiento estudiantil mantiene la presión y la movilización ante la inexistente y demagógica respuesta gubernamental.

Brutal y abyecta violencia policial

La única e inmediata respuesta de Emmanuel Macron y de su gobierno a las reivindicaciones de los estudiantes movilizados en las principales ciudades del país ha sido la provocación y la brutal represión de la policía con el pretexto de violencias urbanas que han tenido lugar al margen de las manifestaciones y cuyo origen es siempre incierto.

El balance ha sido trágico y las víctimas de la represión no han sido los supuestos «reventadores» violentos que son el pretexto para tan desproporcionada violencia policial. Las víctimas han sido jóvenes estudiantes, entre catorce y dieciocho años de edad, heridos mutilados, abusados, y amedrentados con insultos racistas y sexistas, por una policía cuya vocación debería ser en cambio «proteger a la población» y a esa juventud.

El titular de interior Laurent Nuñez persiste y firma defendiendo la impunidad de una policía antidisturbios desbordada por la violencia de una minoría ultraderechista y racista en sus propias filas. La liga de derechos del hombre y Amnistía internacional denuncian «una peligrosa deriva en el Estado de derecho y un «no respeto del marco legal». La policía no ha dudado tampoco en aporrear y lanzar gases lacrimógenos contra los diputados de LFI y representantes electos de la República que se han interpuesto para proteger a los estudiantes, menores de edad.

Más de seis mil detenidos, uso y abuso de gases lacrimógenos, de tiros de LBD, y armas letales contra una juventud indefensa y pacífica, con el pretexto de responder a los presuntos «casseurs» a menudo encapuchados y externos al movimiento.

Un video circula en internet filmado por un diputado LFI, Anthony Smitz, que muestra como un policía en civil tira piedras contra las fuerzas antidisturbios, para provocar su intervención. A buen entendedor pocas palabras bastan, aquí las imágenes no mienten y deberán ser utilizadas por la justicia lo antes posible para reclamar reparación y severas condenas de los autores de esos actos.

Una veintena de «investigaciones» o encuestas han sido abiertas por la IGPN, la policía que controla los delitos o violencias cometidas por las «fuerzas del orden». Es la propia policía la que juzga si sus colegas han cometido o no un delito. Esa misma policía que reclama el derecho de matar, como pretendida medida de autodefensa.

Las pruebas están filmadas y fotografiadas por numerosos testigos presenciales, pero la prensa de prefectura, como los medios informativos de derechas y extrema derecha, niegan, minimizan, desinforman y ocultan la gravedad de los hechos, con la consabida letania de «enfrentamientos violentos entre manifestantes y policías», justificando la «autodefensa» de policías armados hasta los dientes frente a chavales de catorce años, que como mucho han hecho uso de fuegos artificiales, y no de armas letales como utilizan los CRS (antidisturbios), la BAC (brigada anti criminalidad) o la BRAV-M, brigada de represión de la acción violenta motorizada (los llamados voltigeurs, unidad que fue disuelta tras la muerte del estudiante Malek Ousekine en 1986, y que ha vuelto a ser organizada en 2019 por Macron contra el movimiento de los ‘chalecos amarillos’).

«Francia mutila a sus hijos» ha declarado solemnemente ante el parlamento europeo, la diputada de LFI (oposición parlamentaria de izquierdas) Emma Fourreau:

«Un estudiante de secundaria ha perdido un ojo en Tours, otro la mandíbula fracturada en St Ouen L’Aumône, otro una mano arrancada por una explosión en Lens, una tentativa de ahogar a un estudiante en Belfort, una joven casi estrangulada en Alençon, 190 menores heridos, el culpable ha firmado sus crímenes: es el ministro del interior Laurent Nuñez, y lo dijo ‘ninguna consigna para limitar la represion’…». Puede verse el video en internet, pues la radio y la tv privada y pública lo han ninguneado.

A los hechos citados por esta diputada hay que añadir otros muchos en los últimos días: un policía acusado de agresión sexual contra una menor, siete casos de coches «belier» de la policía que ha embestido atropellando a los estudiantes para disolver las manifestaciones, insultos racistas, amenazas y uso de gases lacrimógenos a corta distancia y de balas de goma LBD, miles de heridos y cientos de jóvenes aporreados. Numerosas han sido las agresiones y provocaciones contra los bloqueos protagonizados pacíficamente por los estudiantes, junto con profesores y padres de alumnos.

La organización ATTAC, ha hecho circular una petición firmada ya por más de cincuenta mil personas: «Impidamos que la policía mutile a nuestros hijos», en la que se pide la prohibición de armas letales por la policía antidisturbios.

Por el momento solo un policía acusado de haber disparado la granada que ha dejado manco aun estudiante de catorce años deberá comparecer ante los tribunales en Pontoise.

Desigualdad social y abandono sistemático de la escuela pública

Escuelas en donde el techo se cae, insalubridad, presencia de ratas, sillas rotas y material escolar en abandono, degradación de los locales, clases sobrecargadas con cuerenta alumnos, ausencia de profesores en muchas asignaturas, supresión de puestos en la educación nacional, el deterioro de la enseñanza pública en algunas regiones y municipios es total y responde a una política clasista y deliberada del Estado. Un profesor para 35 alumnos y cinco policías violentos para un solo alumno, esa es la respuesta del gobierno de Macron a la pauperizada enseñanza pública.

Y como factor agravante de tal situación, el llamado Bachiller Blanquer y el Parcoursup, como instrumentos no de orientación sino de selección que acentúan las desigualdades sociales entre escuela pública y privada, pero también en el seno de la propia escuela pública. Según los territorios más o menos privilegiados social y económicamente, los algoritmos impiden la igualdad de oportunidades a los alumnos que vienen de escuelas desfavorecidas en los barrios populares.

Tales son las causas y las reivindicaciones que han provocado esta enérgica rebelión de los estudiantes de secundaria en Francia, y no un complot político de la izquierda, como pretenden el gobierno y cierta prensa a su servicio.

Los estudiantes han sido el detonador en esta ocasión de un «ras le bol» o hartazgo generalizado en la sociedad francesa, al término de diez años del fracasado reino de Macron. Uno de cada nueve franceses recurre hoy en día a la alimentación que ofrecen los «restau du coeur», los restaurantes del corazón creados por el cómico Coluche. Francia es hoy uno de los países de la OCDE en que hay más gente sin techo o sin domicilio fijo.

¿Hacia una posible convergencia de luchas?

Habiendo fracasado en su tentativa de amedrentar a la juventud, el gobierno repite ahora sus habituales peroratas temiendo un desarrollo de luchas convergentes en todo el país: los agricultores asfixiados por la industria agroalimentaria, la huelga en la refinerías de petróleo contra el aumento del precio del carburante, la anunciada movilización de los «gilets jaunes» contra la carestía de la vida, la lucha sindical contra la pauperización de las clases populares y por aumentos salariales, la lucha contra el uso de pesticidas en la agricultura, y como detonador la rebelión de una juventud sensibilizada por las cuestiones sociales y ecológicas en una sociedad que les niega un futuro mejor.

«No hay dinero en las cajas del Estado»

Para defender al gobierno, la prensa más servil, tras haber negado la violencia policial, nos dice ahora que las reivindicaciones de los estudiantes están bien, pero «no hay dinero en las cajas del Estado», mientras nos repiten la farsa habitual del incremento de «la deuda pública». El dinero público dilapidado por Macron en regalos fiscales a las multinacionales y a las elites millonarias existe, y como afirman hoy en día numerosos y serios economistas: hay que ir a buscarlo ahí donde está y no pauperizando todavía más a las clases medias y populares. El elevado precio de la gasolina no es solo debido a la guerra en Oriente Medio, sino a las tasas que el Estado cobra sobre la venta del carburante.

Según un reciente sondeo de opinión, Macron obtiene solo 16 por ciento de opiniones favorables, mientras que 62 por ciento de los franceses sostienen las reivindicaciones del movimiento estudiantil. No tiene ningún futuro una sociedad que maltrata a su juventud. El reino de Macron ha entrado en su fase final, aunque el futuro es incierto pues ha abierto las puertas a la desacomplejada y «legal» instalación del neofascismo.

Nadie es capaz de prever hoy cuál será el desenlace de esta poderosa movilización estudiantil y popular, sobre todo en el periodo preelectoral que se ha abierto para la decisiva elección presidencial de 2027.

La intersindical estudiantil y profesional de la Educación Nacional llama a una nueva jornada de huelga el martes 13 de octubre 2026, mientras las manifestaciones y bloqueos de liceos y universidades continuan en todo el pais. El sindicato Sud rail de ferroviarios se solidariza con los estudiantes y se une a esa jornada de huelga y movilización.

Julio Feo Zarandieta
Periodista profesional en Francia desde 1976. He trabajado durante 35 años como periodista (Responsable de edición y critico de cine) en el servicio en castellano de Radio Francia Internacional. Pero también como corresponsal en París de diversos diarios y semanarios españoles y critico en Cine Classics (canal plus). Jubilado desde el 2013, escribo ahora en Periodistas en español y en Aquí Madrid. Miembro del Sindicato Francés de la critica de cine y de Fipresci, he cubierto numerosos festivales de cine internacionales, muy especialmente Cannes y San Sebastián. Militante antifranquista en los años sesenta, resido en Francia desde 1974, fecha en que me acordaron el asilo político. Hoy en día tengo la doble nacionalidad hispano francesa.

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