El Palacio de Fontalba, situado en el paseo de la Castellana de Madrid, será declarado Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Monumento, tras los trámites iniciados por el Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes.
El Boletín Oficial del Estado (BOE) recogió la incoación del expediente, que supone la aplicación de esta categoría de protección, la máxima prevista en la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español, y reconoce los valores históricos, arquitectónicos y artísticos de este inmueble.
Ubicado en el distrito de Chamberí, está situado en el número 17 del Paseo de la Castellana, el edificio fue concebido como residencia del II marqués de Cubas y Fontalba, Francisco de Cubas y Erice (1862-1937) y María Encarnación de Urquijo y Ussía (1874-1930).
Está ubicado en una parcela de unos 4.200 metros cuadrados que formó parte de la histórica finca conocida como ‘Huerta de Loinaz’, denominada ‘Huerta de las Anorias’ en el siglo XVI y que fue propiedad del rey Felipe II (1527-1598).
A mediados del siglo XIX, la parte sur de la finca se parceló y vendió en diferentes lotes y se cree que la familia Cubas adquirió el correspondiente a la manzana delimitada por las actuales calles Fernando el Santo, Fortuny, Zurbarán y el Paseo de la Castellana, para destinarlo posteriormente a la construcción de la residencia familiar.
Los arquitectos José María Mendoza y Ussía (1886-1943) y José de Aragón y Pradera fueron los encargados de realizar el proyecto inicial, que se desarrolló entre 1911 y 1912, y la ampliación de 1931 en la que se incorporó un nuevo cuerpo a lo largo de la calle Fortuny destinado a viviendas de alquiler y locales comerciales en la planta baja con un acceso independiente y escalera central propia.
En total, tres plantas más semisótano con casi mil metros cuadrados, organizadas alrededor del majestuoso gran hall o patio cubierto de la planta principal, destacando su patio interior con techo acristalado.
Arquitectura residencial
El Palacio de Fontalba es uno de los ejemplos más destacados de la arquitectura residencial promovida por la burguesía ennoblecida madrileña durante el período de la Restauración borbónica, un nuevo grupo social que consolidó su posición económica y política entre finales del siglo XIX y comienzos del XX.

El edificio responde al modelo de palacio de influencia italiana y destaca por su carácter monumental, su rica ornamentación exterior y una organización espacial concebida para combinar representación social, confort y modernidad.
En 1914 recibió el premio del Ayuntamiento de Madrid a las construcciones que destacaban por su valor estético y por la incorporación de innovaciones técnicas. Fue la primera vivienda de Madrid en contar con la instalación de una línea telefónica propia.
Francisco de Cubas y Erice murió durante la Guerra Civil en 1937 y, siete años más tarde, en 1944, el Ministerio del Ejército adquirió el palacio a sus herederos, estableciendo en el mismo la sede del Consejo Supremo de Justicia Militar.
Desde 1991, el edificio alberga la sede de la Fiscalía General del Estado. En septiembre de 2024 el estado adquirió el edificio contiguo al Palacio, en Castellana 19, para concentrar en un mismo lugar todos los servicios de la Fiscalía General del Estado.




