En Torrelodones, uno de los municipios de mayor renta de la región, la política no se decide solo en el despacho de la alcaldía. Nacida de un movimiento vecinal contra un pelotazo urbanístico, la localidad ha convertido la fiscalización en costumbre: concentraciones por las urgencias, plataformas por la escuela pública, más de tres mil firmas por un cuartel y una batería de mociones en un pleno donde el partido que gobernó doce años se sienta ahora en la oposición.

1 · Un músculo cívico que viene de lejos

El asociacionismo torresano no es un fenómeno reciente. La marca política que mejor lo encarna, Vecinos por Torrelodones (VxT), nació del propio movimiento vecinal y de una plataforma ambiental, Torrenat, que se organizaron a mediados de los años 2000 para frenar un proyecto de campo de golf, viviendas y centro comercial.

Aquella agrupación de ciudadanos ganó las elecciones de 2011 y gobernó tres legislaturas, hasta que en 2023 el Partido Popular recuperó la alcaldía con Almudena Negro al frente y el apoyo de Vox. El resultado es un municipio con un reflejo instalado: cuando un servicio se resiente, la respuesta no espera al siguiente pleno; sale a la calle.

2 · Sanidad: la noche sin médico

El episodio más nítido llegó con la reordenación de las urgencias extrahospitalarias que la Comunidad de Madrid puso en marcha el 27 de octubre de 2022. El centro de salud de Torrelodones —que atiende también a Hoyo de Manzanaresperdió su médico de urgencias y reabrió con dos enfermeras, un celador y videollamada, en lugar de atención presencial.

Los ayuntamientos de ambos municipios convocaron sendas concentraciones el 11 y el 12 de noviembre para exigir el restablecimiento del servicio previo a la pandemia, en las mismas fechas en que arrancaba una huelga indefinida de los sanitarios afectados.

La protesta se sumó a la de toda la zona de la A-6, que se echó a la calle reclamando la reapertura de las urgencias de Atención Primaria. Como paliativo, el Ayuntamiento mantiene un convenio con el hospital privado del municipio para que los vecinos accedan a urgencias y radiodiagnóstico previa prescripción.

3 · Educación: la escuela pública que no se resigna

En educación, la vigilancia la sostienen las asociaciones de familias y una Plataforma en Defensa de la Escuela Pública de Torrelodones, adherida a la iniciativa legislativa popular por la escolarización inclusiva. El foco recurrente es el IES Diego Velázquez, único instituto público del municipio: su asociación de familias ya denunció en 2020 la falta de profesorado y, en octubre de 2024, familias y alumnos reclamaron ampliar la oferta de Formación Profesional, una demanda que el grupo socialista hizo suya.

No son grandes manifestaciones, sino una presión sostenida —cartas a la Dirección de Área Territorial, mociones, adhesiones— que mantiene el asunto en la agenda.

4 · El cuartel de la Colonia: 3000 firmas y un giro de guion

Ningún caso ilustra mejor la fuerza del vecindario como el del cuartel de la Guardia Civil, en La Colonia desde el siglo diecinueve. En el pleno del 20 de diciembre de 2022, el gobierno de VxT aprobó ofrecer a la Comandancia unos locales para un nuevo edificio en la zona de Los Bomberos, «solo con sus votos» y contra la oposición. En cuatro días, los vecinos reunieron más de tres mil firmas contra el traslado.

El PP hizo bandera del asunto en campaña y, en su primer pleno de mandato, en junio de 2023, revocó el acuerdo —el cuartel se queda en La Colonia— con catorce votos a favor (PP, Vox y PSOE) y los siete de VxT en contra.

El pulso tiene una segunda derivada: la vieja aspiración de convertir el puesto en Principal, que VxT había rechazado en 2020 y que en marzo de 2025 el pleno aprobó por unanimidad, a partir de una moción del PSOE para que la Comunidad ceda suelo en la calle Rafaela Llorente.

5 · Cercanías y autobuses: el transporte como examen permanente

La estación de la Colonia, con las líneas C-8, C-8a y C-10 de Cercanías, y la autopista A-6 son las dos arterias del municipio, y ambas concentran quejas. El grupo socialista llevó al pleno en 2023 el desajuste de horarios entre el autobús urbano y el tren —«el bus se marcha sin recoger a quienes bajan del cercanías»— y cifró la caída del transporte urbano en un 25 por ciento de viajeros con un coste casi duplicado.

En octubre de 2024, el Ayuntamiento presentó alegaciones al rediseño del mapa concesional del Consorcio Regional de Transportes; y en abril de 2026 el PSOE pidió reforzar las líneas 611, 611A y 612, crear una conexión directa con el Hospital de Collado Villalba y mejorar la intermodalidad en la estación. Esa misma estación resume la impaciencia acumulada: reivindicado durante más de veinte años —Torrelodones es el único municipio de la zona con apeadero de cercanías y sin aparcamiento—, el estacionamiento disuasorio vio en 2025 cómo la Comunidad de Madrid, a través de la empresa pública Planifica Madrid, adjudicaba la redacción del proyecto dentro de una inversión de 11,5 millones, con las obras previstas para 2026 y 2027.

En septiembre de 2026, sin embargo, el PSOE pidió al gobierno municipal que hiciera público el contrato de ejecución: asegura no haberlo localizado en el Portal de Contratación pese a que el equipo de gobierno lo da por adjudicado y con el acta de replanteo firmada. El transporte es, en Torrelodones, materia de examen permanente.

6 · El pleno como campo de batalla: la oposición después del poder

La singularidad de Torrelodones es que su principal partido de oposición gobernó doce años. VxT, con siete concejales, ejerce hoy la fiscalización que antes soportó: en el primer pleno de 2023 denunció que la masa salarial del nuevo gobierno de PP y Vox se disparaba en cerca de 700.000 euros anuales, con siete cargos de confianza —cálculo que el PP rebatió—.

Enfrente, un PSOE de un solo concejal se ha revelado prolífico en mociones —Guardia Civil, transporte, patrimonio— que a menudo salen adelante con apoyos cruzados. Y el propio bloque de gobierno no es monolítico: el pacto entre PP y Vox figura en suspensión desde julio de 2024, lo que obliga a la alcaldesa a negociar mayorías caso por caso. El resultado es un pleno vivo, donde ninguna votación se da por descontada.

Dos frentes ambientales completan esa labor, ambos ligados al agua y al monte. En junio de 2025, una moción socialista sobre el derecho de acceso a la Presa del Gasco y el Canal del Guadarrama —Bien de Interés Cultural cuyo camino de entrada, por la Finca La Isabela, quedó cortado tras un fallo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid— salió adelante por unanimidad; casi un año después, el PSOE denunciaba que el acceso seguía bloqueado.

El segundo frente es el embalse de Los Peñascales, un humedal formado en 1962 dentro del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares cuya concesión de aguas caducó: la Confederación Hidrográfica del Tajo ordenó demoler la presa y el Ayuntamiento —con el respaldo de PP, Vox y PSOE, y el voto en contra de VxT— solicitó una nueva concesión alegando su valor ambiental y su papel en la extinción de incendios.

En septiembre de 2026, el PSOE reclamó a la Confederación que resuelva el expediente, tres años después de iniciarse, y anunció una moción para el pleno del 17 de septiembre. No todas las voces coinciden: la Plataforma Ecologista Madrileña alegó en sentido contrario, por entender que lo procedente es retirar una presa en desuso y restaurar el arroyo.

A ese doble pulso se suma el de la prevención: en mayo de 2026, el grupo llevó al pleno una propuesta para actualizar el Plan de Protección Civil ante Incendios Forestales —de 2018— que el PP rechazó, con el apoyo de VxT y la abstención de Vox; su portavoz, Víctor Ibáñez, recordó que «Torrelodones está catalogado como Zona de Alto Riesgo de Incendios Forestales».

7 · La paradoja del control

Torrelodones ofrece así una paradoja instructiva. El municipio que convirtió el control ciudadano del urbanismo en seña de identidad afronta ahora dos pruebas simultáneas: un gobierno de distinto signo al que alumbró aquel movimiento y un marco autonómico —la reforma del suelo y la Ley de Impulso y Desarrollo Económico Regional— que desplaza el peso de la decisión desde la participación y el defecto formal hacia la materialidad del plan, y que reduce, por tanto, las palancas con las que el vecindario frenó operaciones en el pasado.

La pregunta que queda abierta no es si Torrelodones seguirá creciendo, sino si conservará el hábito que lo hizo distinto: no delegar.

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